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    Julio Vallejo
    La línea delgada entre mi opinión y la tuya

    Me siguen vendiendo las mismas mentiras de siempre; voto por cualquiera y mis condiciones personales siguen igual o peor.

    Escuché de un fraude electoral por primera vez, si no mal recuerdo, en 1988. Después de ello, el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas daría un discurso enfocado a la reconstrucción de sus instituciones públicas, la organización y orientación de la economía, hacia la manera en que se iba desarrollando la sociedad y la participación activa de la ciudadanía.

    Decido participar

    La primera vez que acudí a votar por un candidato presidencial fue hace 23 años. El candidato del cambio, Vicente Fox, ganó tras 71 años de monopolio priista. Además del hartazgo por la hegemonía del partido tricolor al frente del rumbo del país, se sumó la excelente campaña publicitaria y la oportuna autonomía de los organismos electorales. La Reforma Electoral de 1996 nulificó la influencia del poder Ejecutivo en la organización de la contienda electoral.

    Después, seguí por tres veces de manera ininterrumpida, los pasos de la izquierda mexicana que tomaron forma humana en un político pragmático, contradictorio y muy, muy tenaz: AMLO. A cinco años de su triunfo, parece que el primer problema sin resolver fue el tamaño de su triunfo, alimentado descontroladamente por las expectativas exacerbadas de un electorado lastimado por la estéril lucha contra el narcotráfico, acción impulsada por el expresidente Felipe Calderón.

    Es bien sabido que Roma no se construyó en un día, pero también es bien sabido que no te estaban engañando después de tres elecciones. Sabías muy bien la problemática y las soluciones que el país requiere. El discurso basado en cuestionar al pasado y responsabilizarlo de los desatinos, ha consumido buena parte de su capital político.

    El malestar del pueblo es el termómetro del día a día, así como también parece indicar que los movimientos de masas fracasadas de izquierda tienden a atraer movimientos de derecha. Este fin de semana se dieron dos acontecimientos relevantes en el país. Uno fue el quinto informe de gobierno y el otro la reunión del PRI, PAN y PRD en el Ángel de la Independencia para dar a conocer a la candidata del Frente Amplio por México, Xóchitl Gálvez.

    Las personas no ven una mejora en sus condiciones

    Tomar el poder y distribuir la riqueza sin generar nueva, es incorrecto para la economía, por lo que no estoy de acuerdo con algunas políticas públicas que se implementan en este sexenio. No es equitativa ni pareja la distribución que recaudan los estados por diferentes conceptos, ni mucho menos lo que recibe la clase trabajadora por el pago de impuestos, es decir recibimos menos que lo que damos.

    Toda revolución es un esclavo que quiere un nuevo amo y siempre lo logra. (Jacques Lacan)

    En un momento de orfandad política, los cuentos de cambio de poder siempre serán historias que todos se crean, así también la capacidad del ser humano para construirse sus propios mitos. Es por eso que si consumes política como entretenimiento, estoy totalmente de acuerdo con la señora “X” cuando habla que en el próximo sexenio el gabinete -incluido el presidente de la República- no estará lleno de pendejos, pendejas y pendejes. Aclaro dije; pendejes no –Pejes- éste aún podría salvarse.