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    Alejandro Bustos

    Sinapsis

    Ha trascendido que el próximo sábado 16 de diciembre, la virtual candidata presidencial de la alianza ‘Fuerza y Corazón por México’, Xóchitl Gálvez, estaría visitando el municipio de Perote; o sea, territorio Pepino. Siendo ese precisamente el problema que yo veo.

    En otras entregas, en este mismo espacio, he criticado que los miembros del antiguo Frente Amplio siguen actuando como si fueran gobierno y no asumen su papel de oposición. Tradicionalmente, el rancho propiedad de la familia Yunes es conocido por haber albergado miles de eventos y reuniones para la casta política veracruzana. Cuántos políticos y aspirantes a candidaturas o cargos no habrán desfilado por allí con la intención de buscar la bendición del gobernante en turno y del grupo político anfitrión; sin embargo, vivimos tiempos distintos y es lo que ellos, me parece, se niegan a entender.

    No dudo que la convocatoria será todo un éxito. Veo en primera fila a Gonzalo Morgado, Amadeo Flores, Américo Zúñiga, Carlos Aceves, Héctor Yunes, Jorge Uscanga, Conrado Arenas, Carlos Vasconcelos, Nemesio Domínguez, Jorge Moreno, Silvia Domínguez, Zita Pazzi o Marcos López Mora, por mencionar sólo a algunos cuantos. Tampoco me puedo imaginar la ausencia de figuras destacadas de los otros partidos aliancistas y de algunos periodistas afines al proyecto político que encabeza el diputado federal. ¿Nota, estimado lector, un común denominador? ¡Exacto! Son los mismos de siempre.

    Y es que la unidad del PRI no es el problema, yo mismo he asegurado que la primera manera de darle la pelea a Morena en las urnas es a través de la consolidación de las alianzas políticas; no obstante, lo que ahora mismo requieren las candidaturas, tanto de Pepe y de Xóchitl, es de la sociedad civil, no de los mismos políticos tradicionales que los veracruzanos ya se han cansado de ver una y otra vez durante décadas. Al final de cuenta, no se va ganar sólo con los votos de todos ellos y con la gente que dicen aglutinar en sus organizaciones políticas (ya está visto que con eso nomás no alcanza) sino con los de la población en general.

    Dicen que inmediatamente después de la unción de Pepe, se van a trasladar todos a un evento (ahora sí con gente) en las canchas deportivas Revolución, de la colonia Azteca, allí mismo en Perote. Es fácil suponer que por lo menos su bastión político sí lo tengan más o menos controlado y el PRI mostrará músculo, pero ¿qué va a pasar cuando salgan de allí? Si fuera mal pensado, llegaría a la conclusión de que quizás temen que no logren llenar ningún otro espacio en Veracruz y queden mal ante los ojos de la candidata presidencial.

    En papel, la visita de la senadora con licencia pinta a que será un éxito, pero valdría la pena preguntarse si realmente le va a aportar votos el que hagan una fiesta para ellos mismos, en vez de haber propuesto un evento original y que fuera atractivo para la sociedad civil a la que, por cierto, no tienen muy contenta.

    A propósito, ¿y la sociedad civil?

    Cuentan algunas voces en el medio que los representantes de diversas organizaciones civiles están comenzando a sentirse a disgusto con los partidos porque no sólo no los están tomando en cuenta, sino que ni siquiera están cumpliendo con los acuerdos alcanzados. Las primeras posiciones (diputaciones locales, federales y senado) están destinadas a repartirse entre los mismos de siempre. Algunos nombres más que probables seguro serán Adolfo Ramírez, Lorena Piñón, Héctor Yunes, Miguel Ángel Yunes Márquez, Marlon Ramírez, Sergio Cadena, Federico Salomón, Indira Rosales y los dirigentes de los sectores del PRI: agrario, obrero y popular. Probablemente estoy dejando fuera a algún tapado o a alguna otra organización con peso negociador, pero justo después de todos los anteriormente mencionados, lo que quede será para la sociedad civil; dicho de otra forma, las sobras.

    Seguramente, dentro de su burbuja, no lo han notado, pero la gente no es tonta y ya se dan cuenta que van a internar a engañarlos prometiéndoles posiciones imposibles de alcanzar pero que se las van a dar para simular su participación.

    Las campañas que tienen la intención de remontar la intención del voto, se hacen a pie de calle e incluyendo verdaderamente a la sociedad civil, no en ambientes seguros o en salones climatizados donde no haya ni un margen de error; máxime, cuando eres supuestamente opositor y vas a enfrentar al partido en el poder.

    Por esta ocasión, exculpo a Xóchitl, puesto que ella se está confiando de lo que el equipo de Yunes Zorrilla le dice, y viene pensando que va a tener el evento del año en Veracruz, cuando la realidad es que sólo va a saludar a los que ya de por sí van a votar por ella por conveniencia. Y es que a quienes tienen que convencer es a los indecisos, no a su propia gente.

    Y, como me he cansado de advertir, tengo la teoría (sustentada por las encuestas) de que esa plataforma podría estar destinada al fracaso. Aunque algunos aseguren que sólo es “propaganda”.

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