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    Felipe de Jesús Fernández Basilio

    Desde a Janela

    “Ya solo restan cinco meses y veinticinco días para que se vaya a … su rancho”

    Antes que nada, les deseo unas felices pascuas a todos mis lectores.

    Los pasados días debieron de ser para la reflexión y/o para el esparcimiento y, sin embargo, fueron muy movidos en nuestro ya de por sí atribulado México.

    En la pasada semana mayor fuimos testigos de infanticidios, linchamientos, regueros de restos humanos en plazas públicas, envío de policías femeninos a contener un motín carcelario, asesinatos de candidatos y levantones de familias exprés; como pueden notar, el tiempo de asueto y de reflexión careció de la indispensable tranquilidad requerida para su óptimo desarrollo.

    Siendo lo peor, que todos estos trágicos eventos tienen como común denominador la ausencia del Estado tanto para evitarlos (funciones de prevención y de reacción inmediata ante la posible comisión de un delito) como para esclarecer los hechos y llevar ante la justicia a sus perpetradores (función represora del delito).

    Y como corolario tenemos que esa ausencia del Estado ha sido deliberadamente llevada a cabo por las autoridades en funciones emanadas de la transformación que no fue, y la muestra de ello es la frase que con todo el cinismo del que una persona totalmente desvergonzada es capaz de pronunciar: “Son cosas que lamentablemente suceden”.

    Sí, ese fue el dicho del gobernador morenista de Sinaloa, un sujeto de apellido Rocha, cuando se supo que fueron secuestradas en un instante 69 personas, entre las que se incluían menores de edad, y posteriormente fueron la mayoría de ellas liberadas por sus mismos secuestradores sin que el Estado haya movido un solo dedo investigar los hechos.

    Claro, ese gobernador, con todo y su cinismo de antología, solo es un personero de su jefe político ya que solamente repitió el modo de actuar del presidente saliente de México.

    Como el que afirma está obligado a probar, y más en un señalamiento como este, les invito a que regresemos tres años en la historia de México, específicamente a junio de 2021 cuando acababa de colapsar la Línea 12 del metro de la Ciudad de México, mandando a la otra vida o permanentemente al hospital a muchos de sus pasajeros.

    Por esos días y al referirse a la tragedia que provocaron sus funcionarios más cercanos y corruptos (Sheinbaum y Ebrard), el presidente saliente en uno de los episodios de su circo matutino dijo que los afectados, la gente humilde de Tláhuac e Iztapalapa entiende “estas cosas desgraciadamente suceden” y no politizan y bla, bla, bla.

    Por cierto, tanto el todavía presidente como su candidata han demostrado que las vías y los trenes simplemente no son lo suyo por corruptos y mal hechos; el metro de la Ciudad de México en el periodo de Sheinbaum ha vivido sus peores momentos con fallas en casi todas sus líneas y consecuentemente ha transportado a menos pasajeros que en toda su historia y el trenecito de la selva sufrió su primer descarrilamiento a los pocos días de saberse que se estaba construyendo con materiales de baja calidad, producto de la corrupción de los hijos del presidente y sus amigos de juventud, incluso uno de estos últimos había aludido a que esto iba a suceder.

    Volviendo a nuestro tema, con estos dichos del presidente y de uno de sus gobernadores confirmamos que así se trate de privaciones de la vida, de la libertad o actos de corrupción que tienen como consecuencia verdaderas tragedias; la divisa de la transformación que no fue, ha sido decir que “son cosas que lamentablemente (desgraciadamente) suceden”.

    Y a pesar de todo esto aún se atreven a pedir el voto para pretender ponerle un segundo piso a “las cosas que lamentablemente suceden”.

    Ya es tiempo de abrir los ojos y decirles: “No, gracias; porque lamentablemente ya han sucedido muchas cosas”.

    De colofón

    El próximo domingo es el primer debate entre los candidatos a la presidencia, hay que verlo de manera analítica para comparar posturas y saber quién conviene más en el ejecutivo federal.

    Los debates son los mejores ejercicios que hay, no para escuchar propuestas de gobierno (para eso hay foros y mítines) sino para ver aptitudes y actitudes personales frente a circunstancias específicas.

    felfebas@gmail.com

    Twitter: @FelipeFBasilio