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    Queja Ciudadana
    El 28 de noviembre del presente año, llevé a mi mamá a consulta al IMSS. A ella le dio derrame cerebral y sólo mueve un poco el lado derecho de su cuerpo. Pesa como 80 kilos y utiliza silla de ruedas. También tiene problemas del corazón, para lo cual toma medicamento recetado por la cardióloga.
    En mayo solicité a la médico familiar ver lo del traslado a la cardióloga ya que tiene que ir cada año. Ella me dijo que no había ya citas para este año y que sería para el que sigue.
    Le pregunté qué pasaría con su medicamento y me dijo que me tendría que autorizar el jefe de médicos. Fui con él y me autorizó. Tuve que ir otro día a formarme a las 5 am para que solo me dieran la receta de dicho medicamento. Llego a farmacia y que no lo hay, que espere a la siguiente semana. Al fin lo dan, pero entra el 28 de noviembre y el sistema ya no emite la receta porque por ese mes, ya fue otorgado el medicamento, aunque era del mes pasado relativamente, ya que se tuvo que comprar.
    Me mandan a Dirección y me atiende el titular del Órgano interno, del cual no sé su nombre pero que se encarga de las compras y licitaciones y me pide que vaya el día miércoles de esta semana, o sea ayer. Para esto me echa un choro de que el medicamento lo tiene Veracruz y que de ahí lo traen, pero pasa recorrido otras clínicas.
    El día de ayer voy por el medicamento y me dice que ya lo tiene pero necesito una receta; implica irme a formar a las 5 de la mañana de estos días para la receta. Le dije que me era imposible ya que trabajo y también ando mal de la columna y vértebras, y me manda con el jefe de consulta que ahí tenía a un lado. Le explicó que se van corriendo los días y meses y que se requiere la receta para que me diera el medicamento. El médico amablemente me la da y me formo en farmacia habiendo unas ochenta personas antes que yo. Me encuentro al contralor y dice que sí, que la farmacia lo tiene.
    Sigo formada, llego al fin a ventanilla y no hay el medicamento. Comentan que lo tiene arriba el contralor y finalmente tengo que subir nuevamente los 3 pisos y no está el susodicho.
    Paso a la dirección de administración y a la dirección y no había nadie. Sigo tocando a la oficina de la contraloría y nada. Al fin hace la aparición el contralor y le expongo que no tienen abajo el medicamento y me pide la receta, la cual se quedó en farmacia. Hace dos llamadas y le suben la receta. Me entrega al fin el medicamento en la oficina del médico. Gente como el que se burla de las personas y mujeres no se merecen estar en atención al público ni en puestos; abusan de su autoridad y se ríen de uno, y si es sindicalizado aún más.

    Derechohabiente Indignada