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Mara I. Cruz Pastrana
La toma de protesta de Donald Trump el pasado 21 de enero de 2025, como presidente de Estados Unidos, genera una gran cantidad de opiniones y reacciones, su discurso es muy similar al de sus múltiples mítines: nacionalista, antiinmigrante, revanchista y radical.
Y ni hablar de su política migratoria esta vez más restrictiva, con un enfoque de deportación de inmigrantes ilegales. Ha firmado ya, órdenes ejecutivas para declarar emergencia en la frontera sur, iniciar la detención inmediata de inmigrantes ilegales y declarar a los cárteles de la droga como organizaciones extranjeras terroristas. La política de «tolerancia cero» hacia la población latina indocumentada seguramente llevará a la detención y deportación de miles, tal vez millones de personas. Es importante que se busquen soluciones más humanas y efectivas para abordar los desafíos de la inmigración y la seguridad fronteriza.
La renuncia de Trump al Acuerdo de París es un revés para la lucha contra el cambio climático. El acuerdo había establecido un marco para la cooperación internacional en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la lucha contra el cambio climático continúa siendo una prioridad para muchos países y ciudades en todo el mundo. Trump en sus propias palabras promoverá la producción de combustibles fósiles, lo que generaría un impacto negativo en el medio ambiente
En cuanto al ámbito económico, anuncia implementar aranceles sobre las importaciones de China y algunos países de la comunidad europea, lo que puede desencadenar una guerra comercial que impactaría en la economía global. También anuncia la implementación de aranceles sobre las importaciones mexicanas, lo que puede desencadenar en una guerra comercial con nuestro país y ante la amenaza de impuestos a los productos mexicanos, se ha generado incertidumbre y preocupación entre los empresarios y los inversionistas mexicanos. La posible renegociación del TLCAN genera tensión y conflicto.
La comunidad LGBT+ ha sido una de las más afectadas por la política de Donald Trump, nuevamente se visualiza la reversión de derechos humanos de este sector, la desaparición de protecciones laborales y de apoyos a jóvenes de la comunidad que fueron implementados por el presidente Obama; la prohibición de personas transgénero en el ejército y el rechazo a la resolución de la ONU que condena la violencia y la discriminación contra personas LGBT+.
Esta segunda presidencia de Donald Trump genera gran incertidumbre internacional, con un estilo impredecible y caótico, sumado al desinterés que muestra por el orden liberal multilateral, seguramente generará tensiones en las relaciones internacionales y México será el primer blanco.
La reacción del gobierno de México ha sido de preocupación y crítica; la presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado su oposición a las políticas del presidente estadounidense. No podemos evadir el mensaje hostil y enviar saludos afectuosos a quien desde el primer día de gobierno tiene la intención de destruir las relaciones internacionales entre México y el vecino del norte.
Y ante un largo etcétera de iniciativas presentadas, no olvidemos que Trump ahora ha tenido la ocurrencia de proponer el cambio de nombre al Golfo de México; ya todo puede ser posible en esta nueva versión remasterizada del presidente estadounidense.