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    ¡LOS POLÍTICOS VERACRUZ ya está en WhatsApp!

    Jorge Viveros Pasquel

    Recuerdo que cuando empecé a estudiar sobre geopolítica, el libro casi referencial era “El Choque de Civilizaciones” de Samuel P. Huntington el cual proponía que, tras la Guerra Fría, los principales conflictos del mundo no serían ideológicos o económicos, sino culturales. Según Él, las grandes civilizaciones (occidental, islámica, china, ortodoxa, hindú, etc.) entrarían en conflicto debido a diferencias profundas en valores, religión e identidad…muchos años después no hay bloques culturales homogéneos (como lo postulaba el libro), la realidad muestra alianzas militares, estratégicas y económicas que cruzan fronteras culturales. Los acuerdos y disputas actuales se basan más en intereses económicos y políticos que en diferencias civilizacionales.

    Hay claros ejemplos de lo anterior; China que ha invertido masivamente en África, construyendo infraestructura (carreteras, puertos, trenes), por lo que muchos países africanos han estrechado lazos geopolíticos no por afinidad cultural (siendo China una civilización confuciana y África una mayoritariamente cristiana o islámica), sino porque reciben préstamos, inversiones y tecnología. Otro claro ejemplo es la alianza entre EE.UU. y Arabia Saudita que ha sido históricamente muy sólida, y está basada en intercambio de petróleo por armas, protección, y cooperación estratégica en Medio Oriente a pesar de que los Saudíes son una monarquía islámica con valores muy distintos a los estadounidenses. Otras muestras del rotundo fracaso del libro son; Rusia (civilización ortodoxa) e Irán (civilización islámica chiita) quienes incluso han colaborado militar y estratégicamente en recientes conflictos armados en Siria y Ucrania y por último India (civilización hindú) e Israel (civilización judeocristiana) que no tendrían razones culturales fuertes para aliarse, sin embargo, gracias a que Israel es uno de los mayores proveedores de tecnología militar y agrícola para India, ambas naciones cooperan estrechamente en seguridad, defensa y tecnología.

    Los ejemplos anteriores demuestran que el libro falló en su analisis y tesis; las alianzas internacionales no están determinadas únicamente (ni principalmente) por la cultura o la civilización, como planteaba Huntington. En la práctica, los intereses geoestratégicos, económicos, energéticos y tecnológicos son mucho más determinantes en la formación de alianzas entre países…Adiós Samuel Huntington, hola Noam Chomsky.