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Leticia
Carta a mi mama / Juvecan Coatepec
Una noche antes de mi cirugía, me habla una amiga tanatóloga para desearme que todo salga bien y me dice: oye, te sugiero te despidas de tu seno. La escucho y con mi cara de asombro le digo Cómo? Me contesta: es una pérdida, es un duelo, así como te despides de alguien que amas.
Ya acostada recuerdo que con cierto temor, dirigí mi mano al seno derecho y lo empecé acariciar, mientras mi mente oraba y trataba de buscar palabras.
Y por fin vinieron a mi mente hermosos recuerdos de mi niñez cuando apenas empezaban a desarrollar mis glándulas mamarias y el uso de mi primer sostén. Sonreía. Me miraba al espejo a contemplar cómo iban creciendo. Y al empezar a ganar mi sueldo me compraba sostenes de colores, de encanjes, seda muy sexis y llegó el momento que le dije: sabes querido seno, te doy las gracias por el tiempo que estuviste conmigo, fuiste muy importante fuiste un seno muy bien formado, firme, una talla para mi estatura y peso ideal, fuiste atractivo para otros, me gustaba usar escotes que resaltaran mis senos, fuiste causante de bajas pasiones: pero hoy me estás causando mucho daño y si no lo retiran puede causar mi muerte y YO QUIERO VIVIR.
No sé si el día de mañana mi cirujano Oncólogo decida extirpar el otro seno, todo depende de la biopsia que harán durante la cirugía de seno derecho, pero todo lo dejo a la Misericordia de Dios y a la ciencia , así que GRACIAS por acompañarme gran parte de mi vida… Gracias.
Al despertar de la mastectomía, el oncólogo me dice: solo retiramos el seno derecho y 29 ganglios; el otro estaba limpio.
Siempre tengo muy presente cuando fui a bañarme para que me diera de alta mi Ginecólogo. No quise la ayuda de mis hermanas en ese crucial momento. Al empezar a quitar el vendaje y sentir el agua (agua bendita, agua que limpia, agua que purifica, agua que sana) que caía sobre mi cuerpo, MI NUEVO CUERPO… SÍ, MI NUEVO CUERPO, SOLO PUDE ALZAR LOS OJOS AL CIELO Y DECIR “ESTOY VIVA! GRACIAS DIOS MIO”.
Hoy, a 7 años de mi mastectomía, busco arreglarme, usar ropa bella y sentirme bella… porque Dios me creó a imagen suya a imagen suya me creo y vio que era bueno.
LETICIA no es solo un seno
LETICIA es mucho más;
LETICIA es amada por Dios
LETICIA es única e irrepetible y sobre todo se ama a sí misma.
• Ejercicio terapéutico para despedirse de nuestra glándula mamaria enferma a través de una carta.