Mara Iliana Cruz Pastrana
Me parece inaudito que la presidenta del INE, Guadalupe Taddei Zavala, considere evaluar el impacto de los acordeones en la decisión de las y los votantes este 1° de junio en la elección judicial a la que ya de antemano sabemos que acudirá la ciudadanía sin plena conciencia de su relevancia. Si bien es comprensible que se enfrenten múltiples desafíos y que el órgano electoral esté desorientado ante este despliegue de instrumentos, deben saber que el proselitismo y la comunicación entre la ciudadanía son totalmente válidos; ya sea mediante mensajes en las redes, desplegados o los tan mencionados en estos últimos días, “acordeones”. En este ejercicio aprendemos unos de otros y eso es ejercer nuestra ciudadanía.
Al ser la primera vez que se utilizan abiertamente las guías por llamarlos de una forma menos cuestionada, en el Consejo General del INE deben reconocer que el intercambio de ideas entre la ciudadanía es fundamental en la democracia participativa. Cada persona tiene derecho a compartir información y decidir cómo ejercer su voto. Cada quien invierte tiempo en elaborar su lista de candidaturas y llevar un acordeón para recordar las 61 posibles propuestas de jueces, juezas, magistradas, magistrados, ministras y ministros que se desee apoyar es como un laberinto; si llevar un acordeón ayuda a recordar y además quieren compartir esa información con otras personas, amistades, familiares o conocidos, ¿por qué no hacerlo? La responsabilidad de decidir por quién votar recae en cada individuo, y el método que elijan es su derecho.
Cada persona en Veracruz debe invertir horas y horas en elaborar su lista de 61 posibles opciones de entre 10 boletas, ingresar a la página donde pueden conocerse los cientos de opciones, leer páginas y páginas de currículos, proyectos y propuestas que quienes no están inmersos en temas legales, no les interesa revisar y aprenderse de memoria los nombres y número correspondiente en la boleta de tal o cual color y además con color de recuadro por materia de cada candidatura, es una tarea titánica. Por tanto, si comparten esa información con otras personas tienen todo el derecho a hacerlo y ellas decidirán si eso les conviene tomarlo en cuenta para su propia decisión, en todo, en parte o en nada. La responsabilidad sobre por quién votar depende de cada persona y el método que elija es su verdadera elección. Estamos aprendiendo una faceta más de la democracia y es importante respetar la libertad de cada ciudadana y ciudadano para informarse y decidir de la manera que mejor le parezca.
En lugar de cuestionar el uso de instrumentos como los hoy tan populares acordeones, deberíamos enfocarnos en promover una informada y responsable participación ciudadana. La democracia se fortalece con la diversidad de opiniones, voces y perspectivas, y cada persona tiene el derecho de elegir cómo y qué información comparte con otros y decidir cómo ejercer su voto.
El uso de las guías facilita la memorización de candidaturas entre un universo tan grande, cientos de opciones, y permite a los votantes llevar información de manera organizada, fomenta la participación ciudadana y el debate. Existen críticas, claro que sí, esto es la democracia, tiene desafíos y críticas; se dirá que trae distracción e influencia entre los votantes, desigualdad en el acceso a recursos para crear e imprimir estas herramientas y que potencia el uso indebido de propaganda.
Pero también existen perspectivas con esta nueva elección, se fomenta la libertad de expresión y el acceso a la información, la ciudadanía por primera vez tiene conciencia de lo que son los tres poderes de la Unión y su relevancia al ser elegidos con su voto; es prioridad el impacto en la toma de decisiones y la participación ciudadana. Este 1° de junio la elección judicial será un parteaguas en el análisis de la efectividad de instrumentos diversos en distintos contextos electorales y será obligada la comparación con otros métodos de comunicación política que todos los involucrados: autoridades electorales, candidatas, candidatos y la misma ciudadanía deben considerar.
Se abre un nuevo panorama a legislar, la definición y el alcance de los tan nombrados acordeones: ¿Qué se considera un acordeón en el contexto electoral? ¿En qué lugares y momentos se permiten o permitirá su uso? ¿Qué tipo de información se puede incluir? ¿Cómo y quién financia esta herramienta y que límites hay? ¿Cómo garantizar que no influyan indebidamente en los votantes?
La regulación del uso de acordeones en la legislación electoral es todo un tema que involucra a la libertad de expresión, la toma de decisiones de los votantes, la equidad y el acceso a la información; y conllevará diversos enfoques, desde su prohibición total, la regulación del contenido y diseño, los limites de su distribución y ubicación; hasta los requisitos de transparencia y financiamiento. Tema pendiente en la ya de por si compleja regulación de los materiales electorales.
Por quién, cómo informarnos y dónde votar es obligación y derecho, lo importante es hacerlo.
