Jorge Vázquez Sangabriel
Breviarios
Calpurnia, la tercera y última esposa de Julio César, fue una mujer, prudente, reservada, culta e inteligente.
Julio César (año 100-44 a.C.), excepcionalmente dotado como estratega, político astuto, orador, prosista; de agudeza mental prominente…alcanzó posiciones privilegiadas. Posterior a la victoria sobre la campaña de la Galia, al derrotar a Pompeyo, se impuso sobre las debilitadas instituciones republicanas romanas, haciéndose del control absoluto del poder; de las instituciones políticas, religiosas y del senado. Roma, llena de intrigas y deslealtades por el poder, permeaba constante el riesgo entre los miembros del imperio. Cleopatra, reina de Egipto, mujer inteligente, astuta, culta y con gracia, cautivó a César; conocedora ella, de los entresijos del poder y de los hombres que lo ejercían, se acercaba desde Egipto a Roma, con su ejército, llevando en su comitiva al pequeño Cesarión, hijo que ha tenido con el Dictador.
Thornton Wilder (1897-1975), escritor, novelista y dramaturgo estadounidense, narra en Los idus de marzo, la carta escrita por Servilia, la amante del emperador, madre de Marco Junio Bruto, fechada el 17 de agosto del año 45 a.C., enviada a Calpurnia, la joven tercer esposa de Julio César:
«Señora»
No es verosímil, que el Dictador no te haya informado aún que la reina de Egipto, llegará pronto a Roma… con intenciones de hacer una prolongada visita a esta ciudad… Si acaso deseas confirmar esta noticia, no tienes más que visitar tu propia Villa del Monte Janículo… y allí, sobre la pendiente más lejana, encontrarás a varios obreros, afanados en la construcción de un obelisco y de un templete egipcio…Importa que dispenses tu atención a tal visita y a sus peligros políticos…porque, ya va siendo motivo de irrisión en todo el mundo, tú falta de aptitudes para el alto puesto que ocupas… y se murmura que tu comprensión de la política romana no es superior a la de un niño…Cleopatra…, Señora, es madre de un hijo de tu esposo… El nombre del niño es Cesarión… La reina lo ha mantenido oculto a las miradas de su corte… pero continuamente difunde el rumor de su divina inteligencia… y de su gran belleza…Sin embargo, la verdad, según fuente autorizada… es que se trata de un idiota…que todavía no habla y que apenas camina… a pesar de haber pasado su tercer cumpleaños… El único propósito de la reina al venir a Roma, es legitimar a su hijo… y establecer sus derechos a la sucesión en el dominio del mundo… El plan es absurdo… pero la ambición de esta mujer no reconoce límites… Su habilidad para la intriga… su falta de escrúpulos – que no se detuvo ni ante el asesinato de su tío y de su hermano-esposo-… Y su ascendiente sobre la lujuria de tu marido…, bastarían para sembrar en el mundo, la confusión… aunque, no alcanzará para dominarlo… No es la primera vez que has sido insultada públicamente por los ostensibles adulterios de tu esposo… Que su capricho lo ciegue ahora al riesgo que esa mujer significa para el orden público… no es sino una prueba más de la senilidad, que empieza a trascender en su Gobierno… Poco es lo que puedes hacer, Señora… tanto en salvaguardia del Estado como en la defensa de tu dignidad… Pero, en cualquier caso, debes enterarte… de que las mujeres de la aristocracia romana…se negarán a ser presentadas… a esa criminal egipcia… y no aparecerán en su corte… Si demostrases una firmeza semejante…habrías dado ya, el primer paso para reconquistar el respeto de la ciudad…respeto que has perdido… por la forma en que seleccionas a tus amistades… y por la ligereza de tu conversación… cosas que ni siquiera tú extrema juventud puede excusar…
En el verano del 46 a.C., Cleopatra entró en la capital del imperio romano, con grandes ovaciones, precedida por Julio César… el emperador, llevaba al niño Cesarión, en sus brazos, le miraba detenidamente, lo abrazó y lo besó, era hermoso, tenía el cabello negro, como el de su madre, los ojos verdes grisáceo, también como ella, en la forma del rostro se parecía a su padre, no era un niño de mejillas redondas, sino de constitución delgada, como lo era César…ambos mostraban al pueblo romano su poder y sus trofeos; Cleopatra a Julio César…y el emperador a Cleopatra y a su hermoso hijo…
