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    Verba Brava

    Los humanos tenemos manifestaciones emotivas, ninguno estamos apartados de sentir emociones, es parte esencial de la vida humana y en consecuencia originamos respuestas a estímulos en todo lo que hacemos o dejamos de hacer.

    El ciclo escolar 2025-26 que está por iniciar contempla que alrededor de dos millones de escolapios regresarán a clases, motivados por ver y convivir escolarmente con compañeros o amigos, por la emoción de estar en nuevos grupos y por tener otros profesores en grado diferente, adquirir conocimientos nuevos les motiva el cambio a seguir instruyéndose; armas para combatir o defenderse y herramientas para trabajar en la vida.

    Miles de profesores; los apóstoles que ejercen por vocación y los burócratas de la educación que lo hacen por el salario, regresarán a las aulas después de unas semanas de receso (las vacaciones son en diciembre).

    La gobernadora Rocío Nahle y la secretaria de Educación, Claudia Tello, han externado que será en 25 mil centros escolares donde “con orden y rumbo” ¿antes no lo había? arrancará la actividad. Supuestamente de parte de autoridades escolares hubo “visitas a territorio, asambleas y diálogos directos con directores lo que permitió levantar diagnósticos sobre las necesidades específicas de cada plantel” bueno, eso dicen y de eso se jactaron.

    Han manifestado las féminas empoderadas que han hecho llegar 93 mil cuadernillos a Supervisiones y Jefaturas de sector para que los Consejos Técnicos inicien actividades en la práctica de la Nueva Escuela Mexicana.

    Burocráticamente podría decirse que el tal cuadernillo lo utiliza la autoridad escolar de motivación para el inicio de un año escolar, no más, no hay mayor argumento, no hay discurso para profesores, docentes y maestros.

    Sin embargo en Veracruz, aún existen profesores vinculados con su profesión, de los que “sienten” la labor magisterial como parte de su existencia; narraré a continuación el caso ejemplar de entrega profesional de un director de una escuela primaria en la Sierra de Chiconquiaco.

    Durante los Consejos Técnicos de zona, un joven director al frente de 400 alumnos con un cuerpo de 20 profesores de grupo, ideó una forma inteligente y novedosa para motivar a su equipo docente a punto de iniciar actividades, utilizó recurso económico propio, mucho ingenio y ganas enormes por animar profesionalmente al personal que se para frente a grupo.

    Entró al salón de prácticas donde tomaba curso su personal, cargaba en la espalda cual “El Pípila” una enorme caja al estilo de repartidores de alimentos y pizza, obviamente el personal se sorprendió al ver al director en menester de entregar alimentos, suponían. El director descansó la caja en el escritorio, lo abrió cuidadosamente y repartió a cada profesor una caja aparentemente con alimento indicándoles no lo abrieran sino hasta que él diera la instrucción.

    Una vez que todos tenían su caja les solicitó la abrieran al mismo tiempo, cuando ya salivaban y suponían encontrarían pambazos de papa con longaniza, pizza de peperoni, garnachas de Rinconada, picadas jarochas, gordas de frijol o molotes quedaron boquiabiertos, gratamente sorprendidos y estupefactos.

    El contenido de la cajas eran plumines, marcadores, engrapadoras, paquete de hojas, reglas y materiales de uso diario de todo profesor. Un obsequio inesperado.

    Obviamente el discurso del director fue invitarlos a que en el nuevo ciclo escolar continuaran con su labor formativa de educandos ofreciendo su mejor esfuerzo y entregando lo mejor de su profesión a esos alumnos de zona serrana veracruzana.

    Algún profesor presente tuvo la oportunidad de grabar todo el pasaje que subió a redes mismo que se viralizó.

     Quizá la gobernadora Nahle y la secretaria Tello tuvieran unos minutos para calificar y valorar la iniciativa de un profesor joven de los denominados “apóstoles de la educación” sobre todo, sentir la energía positiva que causó el pequeño pero significativo detalle motivacional para docentes.

    Ah, se me olvidaba, el director de primaria es Alberto Arriaga Siordia, de la escuela Lic. Ángel Carvajal, en Miahuatlán, Veracruz, por si les sirve el dato.

    (Lo plasmado en Verba Brava es responsabilidad de quien lo redacta. La Casa Editorial no influye ni participa del criterio expuesto.)