Mara Iliana Cruz Pastrana
En el escenario político actual, las risas y críticas son moneda corriente e incluso moneda de cambio. Los debates y discursos de los líderes políticos suelen estar llenos de momentos cómicos que generan tanto risas como críticas por parte de la ciudadanía. Estas situaciones pueden servir como una forma de alivio en medio de la tensión política, pero también como una distracción que desvía la atención de los temas importantes.
A pesar de las risas y críticas que inundan el escenario político, es importante no perder de vista la seriedad de los asuntos que se están discutiendo. Las discrepancias entre los partidos políticos y las decisiones tomadas por sus líderes y representantes populares, tienen un impacto real en la vida de la población. Por lo tanto, es fundamental que la ciudadanía no se deje llevar únicamente por el entretenimiento que ofrecen las discrepancias políticas ni las ocurrencias, sino que también se mantenga informada y crítica frente a las decisiones que se toman en el ámbito político.
La política de hoy en día es un campo minado de contradicciones y absurdos que invitan a la reflexión más profunda y no solo a tomar una tacita de café con extraterrestres. A través de un humor ácido, es posible desentrañar las complejidades de este mundo surrealista donde la realidad parece superar a la ficción. Desde las promesas incumplidas hasta las estrategias manipuladoras, la política nos ofrece un panorama tan desafiante como irónico, donde la risa se convierte en una herramienta poderosa para cuestionar y analizar las decisiones que nos afectan a todas y todos.
Las redes sociales actúan como canales para ridiculizar, burlarse y reírse de figuras públicas, de las instituciones y de los problemas políticos actuales mediante chistes, caricaturas, cartones, imágenes, metáforas y juegos de palabras. Esto influye en la perspectiva a través de la cual la ciudadanía ve la política, las políticas públicas y los comportamientos de las personas inmersas en los diversos ámbitos de la política.
El humor puede verse como un arma de crítica e incluso de desprecio político, como un método para afrontar las políticas y a los políticos, así como las circunstancias que no le gustan a la ciudadanía y se utiliza como un instrumento para vengarse de las personas políticamente expuestas. Y las personas políticas son plenamente conscientes del poder del humor, saben que incluso un chiste mediocre o un comentario ingenioso pueden afectar su interacción con el futuro electorado para sus aspiraciones.
El humor político es una forma de contrapoder que se manifiesta de manera irreverente, creativa, masiva y de fácil interpretación, lo que le permite tener una gran acogida entre las audiencias. A través del humor político, se logran comunicar ideas y críticas que a través de editoriales, análisis académicos y espacios de opinión no se pueden lograr. El humor político es una herramienta poderosa que desafía las normas establecidas y permite cuestionar el poder desde una perspectiva diferente. Al ser accesible y entretenido, el humor político tiene la capacidad de llegar a un público amplio y generar reflexión sobre temas importantes de la sociedad.
Los chistes políticos actuales son una forma de crítica social que refleja la realidad de nuestra sociedad de una manera divertida y satírica. A través del humor, podemos analizar y cuestionar las acciones de nuestros lideresas y líderes políticos, manteniendo viva la libertad de expresión. Estos chistes no solo nos hacen reír, sino que también nos invitan a reflexionar sobre el estado actual de nuestra democracia y la importancia de mantenernos informados y participativos en la vida política de nuestro país. ¡Que siga la risa y la crítica constructiva!
