Destacado

    Inocencio Yáñez Vicencio

    Después de ver los videos que registran los gestos de la madre que se acerca a la gobernadora Rocío Nahle García pidiendo justicia para su hija que fue ultrajada y, al no ser atendida, se tira al piso; así como su reacción ante una reportera que le hace una pregunta que no le parece —pero que es parte de sus funciones—, no debiera quedar duda de que la actitud majadera que tuvo con su contrincante en la campaña para la sucesión gubernamental en nuestro estado, al dejarlo con la mano extendida antes de un debate televisado, no fue un simple desliz.
    No. Como acertadamente se comenta en uno de esos videos, se trata del verdadero desprecio y repugnancia que le causa cruzarse con los veracruzanos, a quienes únicamente permite que se acerquen para la foto y darse su baño de pueblo.

    Por más que encuestas a modo y bufones a sueldo se desvivan en favorecerla, no pasan días sin que termine por dejarlos en ridículo, porque o se le cae la máscara o se le derrite el maquillaje populachero.
    Claro, con una buena recompensa, sobran chayoteros que le vean espolones presidenciales, no obstante que figuras relevantes de su partido promuevan la revocación de mandato, dada su escandalosa incompetencia, que tiene a Veracruz en manos del crimen organizado.

    En los últimos días hemos visto que no pocos piden que se investigue la posible responsabilidad de Rocío Nahle en el robo del siglo que significan los 600 mil millones de pesos que se calcula no entraron a la Secretaría de Hacienda. Ya se reclamaba que diera cuentas de cómo disparó el costo original de la Refinería de Dos Bocas, que era de 8 mil millones de dólares a más de 21 mil millones, y ahora se suma la exigencia de que se investigue su responsabilidad en el huachicol fiscal en una paraestatal de la cual era cabeza de sector.
    También deberían revisarse las vinculaciones ilícitas de hombres de confianza que operaron con ella en la refinería y que ahora están al frente de la Secretaría de Obras Públicas en nuestra entidad. Por cierto, también debería investigarse por qué los medios informan que Dos Bocas únicamente trabaja al 30 por ciento.

    El desplome del Estado, Rocío Nahle lo quiere ocultar con nimiedades que sus bufones exaltan como grandes logros. Las plataformas que están a su servicio empiezan a palidecer hasta hacerse invisibles e intangibles, primero por estar en manos de mercenarios sin credibilidad y segundo porque, un día, festinan que habrá un acueducto y, poco después, tienen que publicar que declara Pablo Robles que no hay fuente, por lo que es sospechoso que lo hayan anunciado con presupuesto.
    Que habrá polos de desarrollo, y a los pocos días salga el gris funcionario Ernesto Pérez Astorga a decir que le entregarán al Municipio de Veracruz el Parque Industrial; que meterán en cintura a los taxistas y, una semana después, divulgan que pueden seguir haciendo de las suyas. Al lastre que cargan estos matraqueros ahora agregan el costo de estar desdiciéndose, con lo que se degradan a vil basura. Así, ¿quién puede creer en sus notas?

    Con tal de hacernos mirar hacia otro lado, Rocío Nahle tiene encuestadoras a modo y bufones encargados de encontrarle alguna virtud o de presentar como virtudes sus desvíos y desvaríos. Pero también cuenta con un grupo de plumíferos que convierten a sus enemigos en enemigos naturales e históricos, prestándole un gran servicio al jalar la marca y darle respiro.

    Giovanni Sartori fue muy claro cuando advirtió que el mayor problema de las democracias es que se les combate en nombre de la democracia. Por eso, debemos distinguir entre quienes combaten a los que han destruido la democracia consecuentemente y los que, fingiendo combatirlos, les sirven tergiversando la realidad y lanzándose contra sus enemigos, alineándose en realidad con ellos.

    Basta de engañar y autoengañarse. Quienes hemos decidido enlistarnos en la lucha por la restauración de la democracia y de las instituciones republicanas, no podemos hacer ninguna concesión a los morenistas que han colonizado los órganos electorales y suprimido la división de poderes para perpetuarse en el poder.

    Cuando no hay crítica que no persigan ni opositor que no pretendan borrar de la faz de la tierra, no queda otro camino que sumar a todos los que acepten construir una verdadera alternativa con la libertad como estandarte: libertad como no invasión y libertad como no dominación.
    Después haremos el ajuste; por ahora, vayamos por el programa y la estrategia, poniendo nuestra propia agenda y cerrando toda posibilidad de que nos vuelvan a imponer candidatos o narrativas.
    México y Veracruz necesitan una verdadera alternativa al saqueo y vandalismo de Morena. Asumamos el reto.