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    Arturo Reyes González

    Burladero

    Cuando era tan solo un chamaco, en mi barrio, en la colonia 2 de abril en mi natal Xalapa, por cierto todavía me tocó ser vecino de Casa Veracruz cuando era la residencia oficial del mandatario en turno, allá por los años ochentas del siglo pasado, solíamos pasar las tardes junto a los cuates del barrio jugando en la calle, como se acostumbraba porque entonces se podía.

    Después del juego de beisbol, de futbol o el que tocara en ese día, solíamos terminar la jornada yendo a la tiendita más cercana, en este caso la de doña “Clemen” hoy panadería “Mi pan-chon”, para pedir refrescos para todos y convivir un rato antes de que cada uno se fuera a su casa. En ocasiones las bebidas y botanas eran producto de un tradicional “el que pierde paga” y si íbamos empatados un “gol gana” y ya sabíamos que el que perdía debía asumir el costo.

    Ahí, al final de juego, había chistes, chismes, comentarios y anécdotas, pero una de estas, de entonces que alguien solía narrar y que en lo personal siempre recuerdo porque estaba realmente chamaco, es que alguien fue testigo de que en una ocasión él iba con su familia en su auto particular cuando de repente una ambulancia activó su sirena a todo lo que daba para que el resto de los ciudadanos abrieran paso y pudiera atravesar la ciudad.

    Y entonces nos contó: “… unas cuadras más adelante, la pinche ambulancia estaba estacionada en los tacos del ´paisa´ (que todos ubicábamos); esa era su pinche prisa y todos nos abrimos cuando escuchamos la sirena”, a lo que unos reímos y otros solo expresaron que poca…manera”.    

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    Bueno, permítame contarle que la tarde del antepasado sábado, de acuerdo a testimonios de ciudadanos amigos que presenciaron el hecho, dignos de toda credibilidad y confianza; cuando ciudadanas, ciudadanos, ciudadanes y familias se disponían a entrar a la ciudad, Xalapa, vía el nuevo puente que une a la zona de la nueva plaza El Juguete con el resto de la capital, ya cerca de la Secretaría de Educación, como otros tantos que pretendían lo mismo en sus vehículos particulares o de transporte público, poco después de las 15 horas, de repente, a la altura de las oficinas de la Sedesol, una camioneta Chevrolet Suburban de color negro, de modelo reciente, de máximo lujo, con todos los cristales polarizados, o sea, totalmente oscuros, negros pues, empezó a tocar el claxon (pitar) para que los automóviles y camionetas que se encontraban debidamente formados delante de ella se movieran, como si solo esa camioneta pretendiera avanzar y los demás no.

    Al no lograr plenamente su cometido, porque solo algunos fueron los que sí se dejaron llevar y se hicieron a un lado, el conductor de la misma (camioneta) activó luces de color rojo y azul instaladas en la parte frontal, en la parrilla de la unidad, al tiempo que tocaba una tipo sirena de patrulla, técnicamente conocida como “pato”, porque tiene distintos tonos, cual si se tratara de una unidad oficial propia del área de una institución de seguridad pública.

    Ante esto último, finalmente varios automovilistas abrieron paso a la camioneta de lujo, ante la idea de que se tratara de un tema de cierta “urgencia”, pero sobre todo de seguridad que es la idea que genera ese tipo de luces.

    De acuerdo al fiel testimonio ciudadano, mayúscula fue la sorpresa de algunos que se dispusieron a seguir la unidad, la cual primero vieron como se desvió hacia la SEV y posteriormente se enfiló hacia la calle paseo de los Alpes, para detenerse en el primer edificio que se ubica enseguida del único puente que da acceso a esa zona, el inmueble se denomina “Cumbres” (justo enfrente está uno muy conocido que se llama la Vaca Pinta); acto seguido un asistente abrió la puerta de la camioneta y de la misma descendió nada más y nada menos que la flamante diputada local petista y exalcaldesa de Xalapa, hoy legisladora petista, Elizabeth Morales, para -todo parece indicar- ingresar a un negocio de Birria y tortas ahogadas que está en la planta baja del mismo lugar.

    Hasta ahí el seguimiento que dieron a la molesta camioneta.

    Ahora ¿Usted fino y caro lector, qué cree?

    a) ¿Alguna cita importante?

    b) ¿Será que tenía mucha hambre?

    c) ¿Así acostumbra moverse ella?

    d) ¿Se le quemaban, perdón enfriaban los frijoles?

    e) B y C pero no D

    f) Simple “mamaceo” porque puede o

    g) Ninguna de las anteriores

    Mientras usted decide, le comento que la flamante legisladora de representación proporcional orgullo de los petistas -bueno, menos de Vicente Aguilar y su familia- y su personal violaron la ley de tránsito y seguridad vial del estado de Veracruz que en su artículo 40 textualmente señala:

    “El uso de sirenas, estrobos y torretas de color rojo, azul o ámbar, se reserva exclusivamente para los vehículos oficiales de las instituciones de seguridad pública, de emergencia o de auxilio vial y de empresas de seguridad privada… en otros vehículos únicamente podrán utilizarse torretas de color ámbar, previo permiso que otorgue la secretaría de seguridad pública”… ¡¡¡Amonos!!! ¿Qué tal?

    Así que en otras palabras, o el vehículo que la diputada Eli Morales utiliza para fines personales incumple totalmente con la ley (al menos con la de tránsito y seguridad vial) o es que le asignaron las autoridades de seguridad una con dichas características y personal especializado para que la resguarde y así puedan violar la ley a plenitud, ah, pero eso sí… con precaución.

    Y eso que todavía no ha escalado en la línea de la dirigencia del Partido del Trabajo, que si no…

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    ¿Y a qué viene lo primero?

    ¿A poco no le recordó lo primero a lo segundo?

    Pues que si pudiera haber sido antes, Eli hubiera estado también en los tacos del Paisa, igualito que la ambulancia de los 80s. ¿Qué, no? Chales, vaya nivel de los petistas