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Livia Díaz
El tucán en varias culturas es venerado. En su pico tiene los colores del arcoíris y se le considera una conexión con el otro mundo, donde el espíritu está presente aunque no pueda verse, y son las almas las que yacen detrás de su presencia.
A esta ciudad llegó, llena de amor, como cada día, la señora Aidée García Barradas, en su tránsito para Villahermosa, y dio una declaración a varios medios en una rápida rueda de prensa para hablar de su amor por un tucán de pata corta, de nombre Sebastián, que —según relató— se exhibe sin su autorización consciente en Naturalia.
Este animalito llegó a la vida de Aidée hace dos años, cuando era un polluelo. Pero su alegría se convirtió en tristeza cuando, asegura, se lo quitaron mediante engaños en la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), y lo mantienen lejos de su hogar, a pesar de tener un amparo judicial concedido a su favor.
Aidée presentó documentos y videos que muestran años de convivencia con el tucán, encontrado en un rancho en Chiapas. El bebé tucán tenía una deformidad en la pata izquierda, lo que le impedía desenvolverse en la naturaleza.
El hermoso Sebastián encontró así a su cuidadora, compañera y amiga. En el puerto se convirtió en “El Tucán Más Famoso de la Playa de Chachalacas”, en El Sabanal, un hábitat conocido como “El Paraíso Desconocido de Veracruz”. Visitantes lo grababan, lo acariciaban y compartían videos de sus juegos.
Con el tiempo, Aidée buscó regularizar su tenencia, pero —relata— se lo arrebataron argumentando que “no tenía jaula”. Hoy Sebastián vive encerrado en Naturalia, en una jaula fría, sin agua y lejos de su hogar. Aidée paga 60 pesos cada vez que lo visita, como cualquier otro visitante.
Explica que su casa estaba adaptada para el ave: “andaba libre, nunca enjaulado, y recibía atención y cariño”. En cambio, teme que ahora sufra tristeza y soledad. La funcionaria de la PROFEPA, identificada como la “bióloga Mariana”, llegó a decirle que “los animales no tienen sentimientos”.
Aidée pidió a la ciudadanía apoyo para liberar al tucán, apelando a la empatía y al respeto hacia los animales cautivos. “No quiero que muera ni que enferme. Pido que recupere su libertad”, expresó entre lágrimas.
Su llamado busca visibilizar la necesidad de revisar las condiciones de los animales en cautiverio dentro de Naturalia, donde —asegura— faltan empatía, legalidad y sensibilidad.
