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Oved Contreras
Secas Mecas
En su artículo “Crónica de un desastre”, el periodista Mario Maldonado retrata de cuerpo entero lo que ha sido el gobierno de Rocío Nahle: sus primeros diez meses en Veracruz muestran todos los síntomas de colapso. La ausencia de planeación, un gabinete sin perfil técnico, redes de corrupción heredadas de Dos Bocas y una gobernadora obsesionada con controlar la comunicación antes que resolver los problemas. Por su culpa, la presidenta Claudia Sheinbaum fue abucheada en su visita a Poza Rica. Con su soberbia, la “tía Chío” va que vuela para superar a su antecesor Cuitláhuac García, y eso ya es decir mucho.
El desastre comenzó con una decisión administrativa cuando la gobernadora canceló la póliza estatal contra desastres naturales que protegía a Veracruz con una cobertura cercana a los 400 millones de pesos. Esa póliza, vigente hasta el 30 de mayo de 2025, cubría daños por huracanes, inundaciones, sismos, sequías y tormentas. Nahle decidió no renovarla y en su lugar creó por decreto la Aseguradora Veracruzana de Servicios Integrales, un organismo estatal que supuestamente permitiría ahorrar recursos y depender menos de aseguradoras privadas. Pero todo fue una ficción: no tiene capital, ni registro ante la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, ni personal especializado ni reservas técnicas. Así, Veracruz quedó, desde el 1 de junio, completamente desprotegido.
Los ríos del norte se desbordaron la madrugada del viernes pasado y dejaron una estela de destrucción a su paso: arrasaron comunidades enteras, colapsaron carreteras y dejaron sin servicios básicos. Lo más visible fue Poza Rica. La gobernadora tardó en reaccionar, intentó minimizar el desastre y acabó exhibiendo su falta de preparación. Mientras ella aseguraba que el nivel del agua “ya bajaba”, Protección Civil reportaba poblaciones incomunicadas y cientos de viviendas bajo el lodo.
En su texto, Mario Maldonado refiere que el costo político para Nahle ha sido inmediato. Este domingo, cuando la presidenta Sheinbaum llegó a Poza Rica a supervisar los daños, fue recibida entre reclamos y gritos: “¡Dónde está su gobernadora!”, “¡No hicieron nada!”. Las escenas se viralizaron y dejaron a Nahle expuesta ante su jefa política. Por su culpa, la presidenta fue abucheada en una de sus primeras visitas de emergencia, y Veracruz quedó como ejemplo de descoordinación y falta de liderazgo.
Otro error administrativo fue que, en plena temporada de lluvias, Nahle ratificó al frente de Protección Civil a Guadalupe Osorno Maldonado, una funcionaria sin formación técnica, licenciada en literatura y antropología, cuya principal credencial era su cercanía política. El resultado: nula prevención, cero protocolos de reacción y una dependencia estatal desbordada. Las escenas de caos en el norte de Veracruz no solo reflejan una catástrofe natural, sino una catástrofe institucional provocada por decisiones tomadas desde la soberbia.
“Los veracruzanos votaron por quien se presentaba como ingeniera y gestora eficiente, y encontraron a una política que improvisa, centraliza y castiga la crítica. Lo de Poza Rica es la culminación de una cadena de errores. Hoy Nahle gobierna entre reclamos, escándalos y descontento. Su relación con Sheinbaum, antes cercana, se resquebraja; su gabinete luce agotado y los alcaldes morenistas comienzan a marcar distancia de ella… va que vuela para superar a su antecesor Cuitláhuac García. Y eso ya es decir mucho. García puede considerarse uno de los peores gobernadores de la historia reciente”, sostiene Maldonado.
Poza Rica, la cadena de errores…
El periodista Héctor de Mauleón también hace mención en su artículo sobre las omisiones del gobierno de Rocío Nahle frente al desbordamiento del río Cazones, que dejó bajo el agua todo el centro de Poza Rica y colonias ribereñas.
En su visita a la zona siniestrada, luego del violento desbordamiento del río, la presidenta Sheinbaum dijo que a nadie se le va a dejar desamparado, pero —refiere de Mauleón— a los habitantes de Poza Rica ya los habían dejado desamparados. Porque todos sabían lo que iba a ocurrir. Estaba pronosticado.
El Atlas de Riesgos de Poza Rica lo advirtió desde 2023. El documento identifica a las inundaciones como el riesgo más alto del municipio y alertó sobre el peligro de avenidas repentinas de agua con gran fuerza y arrastre. Más de 70 colonias fueron declaradas en riesgo. El documento advirtió que la zona urbana de Poza Rica corre de manera contigua a uno de los 15 ríos con mayor caudal del país.
Además, señaló que más de cien mil habitantes —en su mayoría de escasos recursos— estaban en riesgo frente a lluvias extraordinarias. Para mitigar los daños, el Atlas recomendó la construcción de un muro de contención y el desazolve de arroyos, entre otras obras de saneamiento.
El Atlas pintó Poza Rica entera de rojo. En junio de 2023, el documento fue registrado ante Conapred. Se enviaron oficios a la Federación para solicitar recursos de manera urgente: 270 millones de pesos que nunca llegaron. Hoy se sabe que se asignaron 14 millones para construir un muro de contención, pero la obra nunca se realizó. Tampoco se sabe por qué la administración municipal del “Pulpo Remes” no procedió contra los responsables por daño patrimonial o malversación.
Siguen estorbando…
Será consigna personal o instrucciones superiores, pero el alcalde de Poza Rica, Fernando Remes, sigue entorpeciendo que la ayuda civil pueda acceder a las colonias siniestradas. Ayer se presentó un altercado entre colonos y personal municipal que atravesó una camioneta para impedir el paso de vehículos con víveres.
“Pero qué les pasa a ustedes. Si no ayudan, no impidan que la gente de afuera nos venga a ayudar”, así encararon colonos a los empleados municipales que se vieron superados en número y admitieron que eran órdenes del alcalde. Al final, obligaron a retirar el vehículo para permitir el ingreso de la ayuda humanitaria.
Si el alcalde insiste en boicotear a su propia ciudad, solo provocará más enojo en la población, que de por sí anda molesta porque nadie hizo nada frente a la tragedia. La única alerta que recibieron fue de Pemex, que hizo sonar su silbato de emergencia durante la madrugada del viernes, pero para muchos ya era tarde.
Ahora, con las inundaciones y muchas comunidades incomunicadas, aparecen historias en redes que erizan la piel. En la página de Facebook “La Voz de la Huasteca” se difundió la historia de una docena de hombres provenientes de Monterrey y Tampico, que caminaron desde Benito Juárez hasta Zontecomatlán —unos 40 kilómetros entre veredas— y siguieron rumbo a Ilamatlán, otros 30 kilómetros más, buscando a sus familias atrapadas sin ayuda alguna. Eso sí es amor del bueno.
