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    Arturo Reyes González
    Burladero

    En la entrega anterior de Burladero (¿Qué los “Ulúas” llegaron de Argentina; No que son chinos?) les compartíamos -finos y caros lectores- que los autobuses de pasajeros chinos, eléctricos, con clima, de primera clase, que en muy breve iniciarán actividades en la zona conurbada Veracruz – Boca del Río llegaron a la entidad procedentes del sur del continente y no de Asia, cuando que de formación son chinos y no argentinos.

    ¿Cómo? ¿Por qué?

    Ahí les va la única, la verdadera, la mera mera historia de los camiones Ulúaschinos ahora jarochos venidos de Argentina.

    (Igual al ofrecimiento que hacia el “Chavo del Ocho” en su exitosa serie, cuando ofertaba agua de jamaica que parecía de tamarindo pero sabía a limón… pues ¡¡¡Igualito!!!)

    Pues resulta y resalta que hubo, hace relativamente poco tiempo, un enviado especial de la secretaría de finanzas (Sefiplan), ya sabe, digno representante de la 4T, “de toda la confianza” de arriba, quien tuvo la nada fácil encomienda de ir a “recibir” las unidades a la tierra del fuego, de los gauchos y del presidente Miley.

    Todo parecía bien, ¿a poco no? ¿qué podía salir mal?

    Imagínese, tener la misión de viajar poco más de 7 mil 300 kilómetros a Buenos Aires, la capital de Argentina, para ser quien aprobara la traída de los Ulúas en representación del gobierno de Veracruz. ¡Qué honor!   

    Pues a este histórico y heroico personaje le fue ofertado, o sea colado estratégicamente, un “acompañante” para que supervisara que toda la misión saliera bien y en orden.

    ¿Cómo? ¿Por qué? ¡naaa… no vuele!, solo por si acaso.

    Inició el viaje, un largo pero cómodo vuelo, imagínese, clase ejecutiva -bastaba menos- pues la misión no era cualquiera. 

    Tras el mismo, arribaron a la capital y se alistaron para la “operación”.

    Así, al día siguiente ambos fueron llevados a la planta industrial donde se llevaría a cabo la firma-operación; no le hacemos más larga la historia, cuando le entregaron los documentos que debía firmar a nuestro personaje principal aprovechó para echar un ojo a vuelo de pájaro a los mismos…

    Enseguida de unas líneas el rostro no le cambió, no, se le transformó como si hubiera visto al mismo diablo en persona.

    ¿Pues qué habrá leído el amigo de finanzas en los papeles que “solo” debía de firmar?, que de inmediato bajo los papeles de su mirada y se volteó para tomar aire a través de un respiro profundo.

    Visiblemente nervioso, volteó a ver a su acompañante, sí,ese, el “acompañante”,reflejando la preocupación y arrepentimiento de ser quien se supone firmaría. 

    Insistimos, no se la hacemos más larga ni cardiaca: 

    ¡El responsable oficial no firmó! No hubo manera de que lo hiciera. 

    De inmediato, el acompañante -que entonces se descubrió que tenía su “chiste”, “gracia” o “misión”- se comunicó a Veracruz (¿A Xalapa, a Boca, a El Dorado?) para reportar lo sucedido.

    Uuuufff, Uuuufff y recontrauuufff ¿y luego?

    Un datito más para usted estimado lector, lectora, lectore, solo para ponerle sabor al texto, el acompañante es actual empleado de la Contraloría del estado de Veracruz. 

    Fin de la historia: El acompañante recibió la puntual instrucción de volver a tomar su boleto “first class” de regreso “y el responsable que le haga como pueda”.

    ¿Y ya regresó?

    Ya, ya, no vamos a pedir nada, ninguna cooperación para boletos… ya solo resta develar nombres. 

    ¿Sigue en Finanzas?

    Que sepamos sí…

    Con otro datito extra… ¿otro? Sí, otro… estamos viendo en qué momento fue, sí todavía estando allá o ya acá, en la tierra, que la señora, la mera mera, la mandamás le dijo palabras más palabras menos (imagínesela encabronada, perdón, fúrica, molesta, decepcionada: “…yo pensaba que eras de mi confianza”.

    ¿Y luego? ¿Aún hay más?..

    Como el difunto presentador Raúl Velasco… aún hay más…