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En los últimos días han circulado versiones que, muy creativamente, intentan sembrar división dentro de Movimiento Ciudadano en Veracruz. Nada nuevo bajo el sol: cuando un proyecto empieza a incomodar, siempre aparecen los voluntarios del rumor, esos que viven de repartir chismes como si fueran análisis político.
Pero conviene aclararlo: en MC no hay enanos, hay ciudadanos libres.
Personas con ideas, con convicción y, sobre todo, con la mala costumbre de pensar por sí mismas —algo que en otros partidos ya se considera acto de rebeldía.
Gracias al trabajo de todos los candidatos de MC en Veracruz, pero sobre todo la fuerza ciudadana, se obtuvieron más de 600 mil votos. Esa confianza social no estuvo respaldada por apellidos que ofrecieron servir a Veracruz. Un claro ejemplo fue el candidato a la alcaldía de Xalapa, Román Moreno, el ta’quero mucho, que en once semanas demostró que se puede cambiar el rumbo y destino de una elección, y replegó a los caciques de Xalapa a reposar a sus chiqueros.
Sí, hay diferencias. ¡Faltaba más! Las hay porque aquí nadie obedece líneas ni se arrodilla ante caudillos reciclados. Y esas diferencias, lejos de dividir, son las que nos hacen crecer… aunque a algunos les dé urticaria ver que en MC el crecimiento no se mide por el tamaño del ego.
Decir que “crecen los enanos” dice más del que lo suelta que de quienes lo escuchan.
Porque si de tamaños hablamos, hay quienes se sienten gigantes solo porque llevan años subidos en el mismo pedestal.
¿A qué le temen? ¿A que el tiempo les quite el banquito? Quizá el miedo real es que los “enanos” sigan creciendo, que aprendan, que se organicen… y que terminen mirándolos de frente.
Si así están cuando apenas sienten que tienen gallina… imagínense cuando empiece a hervir el caldo.
