Osvaldo Taxilaga, el chueco
Tinta y tiempo
En México, la violencia ya no sorprende, indigna pero curiosamente, desde unos años, he notado que ya no paraliza a la sociedad.

La normalización del horror quedó evidenciada en Uruapan, el primer día de este noviembre, el saldo: Dos víctimas, por un lado, el hasta ese día alcalde de ese Municipio en Guanajuato y por el otro al sicario de 17 años de nombre Victor Manuel N, los dos, tienen una característica en común, el Estado les falló.
El movimiento del sombrero, que nace impulsado por Grecia Quiroz, Ex esposa y ahora Alcaldesa de aquel municipio, es la radiografía de una sociedad movida por el hartazgo, es la rabia contenida de la ciudadanía que un día sí y al otro también, ve, lee, escucha, pero también experimenta en carne propia la delincuencia, el dolor de no vivir en paz, de perder a un familiar o en una de esas, una sociedad que se cansó de vivir en la desesperanza.
La Violencia en el país, -dese los inicios de Felipe Calderón, o quizá desde antes, a mediados de los 90´s, con el asesinato de Luis Donaldo Colosio, -porque algo hay de cierto que también tuvo algo que vez el crimen organizado-, me atrevo a decir que dicta la agenda mediática y también la del gobierno, si lo leemos así, eso es gravísimo.
Sucesos como el de Lomas Taurinas, el Nacimiento de los Cárteles de Tijuana, Sinaloa y Juárez; los sucesos con el Cartel de los Z´s, cuando abandonaban cuerpos por cualquier vía Pública; la Guerra contra el narcotráfico de 2006 y todos los saldos; el culiacanazo, los picos de violencia en los últimos años, hasta la actualidad, son el pan de cada día. Mi generación y las subsecuentes han normalizado tanto las violencias que hasta han aprendido a monetizarla con los corridos tumbados y los narcocorridos, y de verdad da tristeza que sea ese nuestro sello de identidad.
En este sentido de hartazgo, la verdadera transformación de México no depende de otro presidente, ni otro partido, empieza por reagruparnos, y derribar las barreras de la narrativa de los chairos contra los fifís, o los que roban más, en contra de los que “roban poquito”, empieza por entender y recuperar nuestro poder de organización, sin depender del poder. De tejer comunidad desde abajo, de entender que la seguridad no se recupera reglando dinero ni a decretazos, la seguridad se construye.
La rabia, si no se encauza se convierte en pólvora, pero, si se acompaña de acción, puede ser el motor que recupere la esperanza, incluso, cuando el Estado Falla.
Estoy a la expectativa de la marcha de la generación Z, aquella que es orquestada por unos cuantos opositores “dicen” (otra vez, dividiendo), debo confesar que tengo fe en la sociedad libre y sedienta de respuestas.
Los tiempos políticos venideros serán muy álgidos, nos corresponde participar, proponer y convocar a hacer.
Ya veremos si se logra la revocación de mandato en el 2027, de ser así, la lectura será que la Cámara Alta está siendo precavida…
Pd. Ing. Rocío Nalhe: Creo en usted, y gracias a los veracruzanos que confían en un Veracruz que esté de moda, usted esté despachando en el Palacio de Gobierno.
Le juro que ajustar las velas, no es perder, hacer cambios es tener la seguridad de que podemos hacerlo mejor, confió y sé que no es usted, es gran parte de su gabinete, así que los movimientos estratégicos que seguirá haciendo, le serán de mucho beneficio a su gobierno y a los Veracruzanos.
Nos leemos en soyechueco@gmail.com
