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    Inocencio Yáñez Vicencio

    Que la derecha se escandalice de que los productores directos pasen de la lucha netamente reivindicativa es entendible,  lo que destruye el discurso izquierdizante de quienes hoy gobiernan en México, es que sean precisamente los que tanto invocan un concepto de pueblo, que aunque ambiguo, se definen de lado de los trabajadores, les asuste que los hombres y mujeres que hoy marchan pidiendo seguridad para los que circulan por las carreteras y el trabajo del campo, salgan de la lucha economicista y hagan demandas que apenas rozan con un planteamiento político.

    Fue nada más pero nada menos que Carlos Marx, quien convocó a los trabajadores a transitar de clase en si a clase para si, es decir, verse como clase explotada pero también como sujeto de la historia, ver su papel en la historia. Es cierto que hoy los trabajadores tienen algo más que sus cadenas que perder, pero , si quieren alcanzar una libertad como no interferencia que los encamine a una libertad como no dominación, tienen que organizarse políticamente y construir su vanguardia.

    Para el marxismo la lucha de la clase trabajadora es política cuando se propone y se dirige a la toma del poder político, es por naturaleza una lucha de clases, que deja de ser política en el momento que se suprimen las clases sociales y la lucha de clases y se transita de administrar personas a administrar cosas.

    Marx, recoge de Platón el concepto de justicia como darle a cada uno lo suyo, combatir porque ya no se despoje a los productores directos del excedente de su fuerza de trabajo, del plus producto, lo que empíricamente mostró en lo que se conoce como plusvalía, que no descubrió pero que magistralmente desarrolló, a partir de la diferenciación del trabajo concreto y del trabajo abstracto, del valor de uso, para satisfacer necesidades específicas y el valor de cambio, destinado al mercado.

    Las planas de los medios de comunicación, el día de hoy, están saturadas de las condenas que hace Claudia y sus secuaces, con descalificaciones hacia los transportistas y agricultores, entre cuyas descalificaciones ocupa un lugar central, la etiqueta de es una movilización política.   

    El carácter político de la movilización de hoy 25 de noviembre no debería de alarmar ni sorprender a una administración que se dice de izquierda, si lo fuera, pero como no lo es, se arroga una función de censor para decirnos qué es y que no es político y que lo político no puede ser aceptado por un gobierno que surgió haciendo política contra la política.

    Si no hubieran clases sociales, serían congruentes con la doctrina marxistas de declarar abolida la política, pero habiendo un sistema de clases sociales vivito y coleando, es faltar al marxismo abjurar de la política, cuando existe al haber clases y lucha de clases, como los cuatros mismos reconocen, por lo que pretender descalificar la movilización de los transportistas que reclaman seguridad en las carreteras, es una falacia, como todos las galimatías de Morena.

    Lamentablemente la respuesta de Claudia Sheinbaum, a los aprietas y movilizados, no queda en simples descalificaciones. Hoy la secretaría de gobernación, hace público expedientes delictivos de los marchistas, con el claro objetivo de intimidarlos, desactivar su protesta y  lanzar la opinión pública contra ellos. 

    Para el infortunio de Claudia Sheinbaum, la población ya empieza a descifrar su código de comunicación. De tal manera que cuando dice que por haber » elegido» con acordeones a los nuevos jueces, tenemos la mejor democracia del mundo; que ya tenemos medicinas; que es acosada en acto fabricado; que somos soberanos con una deuda externa que aumento 100 por ciento, que niega y luego acepta que hay aviones y barcos en nuestro territorio; que van contra el CJNG en Michoacán, pero sin tocar al grupo Viagra, de Cárteles Unidos, vinculado al gobernador Alfredo Ramírez Bedoya; que recibe la marcha del pasado 15 de noviembre, con el Bloque Negro, que ya señalo Raymundo Riva Palacio, que cobran en el gobierno de la CDMX; que en su visita a Veracruz, condena el odio, cuando desde las Mañaneras, no hace otra cosa que dividir y alentar odio; que desde el gobierno de Tabasco, Hernán Bermúdez, creo lLa Barredora, sin que hasta ahora informe y vayan a la cárcel todos los involucrados; bueno, por lo visto la corrupción de SEGALMEX, del Instituto Para Devolver al Pueblo lo Robado, Notimex, la Refinería de Dos Bocas… Suma ahora uno de clase mundial, que puso a México de moda, como es la aparición de las tenazas de Pemex, en el concurso Miss Universo, que por lo menos lograron que fuera un distractor para que ni la Presidenta ni la gobernardora de Veracruz, voltearan a ver qué hacen los cárteles con la vida y los bienes de los ciudadanos; son hechos que ni las encuestas ni los acarreos pueden evitar ser leídos en clave negativa, por lo que han tenido que reportar, contra todo su pesar, sensibles bajas en su popularidad.

    Por lo visto en el cajón que llama pueblo, donde únicamente dieron cabida a sus fieles y cómplices, cada día hay menos, cada día desertan más, cada día son más de los que salen de la anestesia que les provocó el hipócrita discurso contra la corrupción, que pone al descubierto la descomunal fortuna acumulada en siete años por la realeza de Andrés Manuel López Obrador.

    Cuando en 1981, Fernando Claudin, público su libro: La Oposición en el » Socialismo Real», advertía que estamos ante quienes no ofrecen, detrás de la fachada marxista, otra cosa que cambiar una forma de exclavitud por otra.

    No es el silencio sino la protesta lo que más molesta al poder y sus lacayos. En pocos días hemos visto la incapacidad de Morena para dar respuesta a las justas demandas del pueblo que no acepta la servidumbre voluntaria y le ha quitado su máscara benefactora, para mostrar su verdadero rostro represor, militarista, saqueador y vandálico.