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Felipe de Jesús Fernández Basilio
Desde a Janela
La organización humana se encuentra basada en grupos, grupos en los que los individuos representan un determinado rol y entre esos roles se encuentran los que se encargan de dirigirlos.
Así tenemos que en la familia los padres mandan, en las aulas lo hacen los maestros, en los tribunales los jueces y magistrados, en los clubes los directivos y en el Estado los gobernantes.
Pero quienes no detentan el mando pueden tener problemas, inquietudes o deseos que necesitan exponer a quienes conducen el grupo para mejorar determinada situación o eliminar alguna que les incomode.

Y la manera para hacer esa exposición es justamente lo que se denomina como petición y el núcleo de esa petición, o sea lo que le da su razón de ser, es lo que llamamos como la causa de pedir.
Por su parte, la autoridad interpelada lo que tiene que hacer para determinar la procedencia o improcedencia de la petición recibida es analizar la causa de pedir, ya que si no lo hace su actuar será despótico y correrá el riesgo de generar descontento e incluso hasta perder su autoridad.
Imaginemos que un hijo pide un cambio de escuela exponiendo los motivos que lo llevan a hacer tal petición y que el padre o la madre le contesten que está retrasado mental y por eso pide eso o que un alumno pida a su profesor cambiar cierta técnica de aprendizaje y que este le conteste que pide eso porque es alguien caprichudo y que no puede entender de esa manera.
Pues eso es lo que está haciendo el gobierno del llamado segundo piso de la transformación que no fue y ni tampoco será al descalificar a todos los que protestan por alguna razón sin siquiera abordar su causa de pedir.
Así es, si protestan por la inseguridad, el gobierno de la transformación que no fue y ni tampoco será les dice que son de derecha o que son financiados por alguien que solo busca desestabilizar al gobierno.
Para el régimen es mucho más fácil descalificar a quienes piden seguridad que atender el problema y esto es así, porque los causantes de la inseguridad son sus socios (o las mismas autoridades); ni modo que se persigan a sí mismos.
Lo mismo sucede en el caso de los transportistas que reclaman circular en santa paz por la red carretera nacional, en la cual son víctimas de robo a mano armada tanto de mercancías como de sus propias unidades, son secuestrados, golpeados, etc. y a ellos el régimen no los baja de delincuentes con carpetas de investigación abiertas por anteriores bloqueos.
Hagan el favor, el gobierno emanado de un movimiento que surgió de vandalizar los bienes propiedad de la nación (los pozos petroleros que López Obrador quemó en Tabasco a finales del siglo pasado) y de bloquear la principal avenida de la capital del país (el gobierno patito también de López Obrador y del cual Sheinbaum también fue parte), ahora acusa a otros de hacer lo que ellos con absoluta impunidad hicieron.
También está el caso de los agricultores a quienes este gobierno les niega subsidios y precios de garantía y para colmo, en el caso de los productores de maíz los obliga a producir maíz caro y nada competitivo al negar el uso de la ciencia; pues a ellos, en lugar de asignarles presupuestos y derogar la absurda e inútil prohibición del maíz transgénico; ya que ese maíz llega a todas las mesas debido a las importaciones que se hacen desde E.U. en donde además de estar permitido, sus agricultores reciben importantes subsidios gubernamentales, razones que hacen que lo vendan mucho más barato que lo que puede hacer el productor local.
Bueno, pues la respuesta que reciben los productores es que no hay dinero para ellos que son un barril sin fondo y que en México el maíz debe de ser puro, a pesar de que desde tiempos inmemoriales ese cultivo (y muchos otros también) se ha modificado en suelo mexicano para hacerlo más resistente y rendidor.
Como bien se puede ver, en todos estos casos la respuesta gubernamental es la descalificación al peticionario al cual, en lugar de atender su causa de pedir, le llaman delincuente, conspirador, etc.
Y como comentamos en un principio, esa clase de respuestas realizadas por el gobierno de la transformación que no fue y ni tampoco será están socavando la autoridad del gobierno y la mejor muestra de ello es que cada día el descontento social aumenta.
Los problemas por los que cada vez más gente se queja son reales y va llegar el momento en que ni las dádivas serán suficientes para mantener a un gobierno ineficiente por corrupto.
felfebas@gmail.com
Twitter: @FelipeFBasilio
