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Carlos Miguel Acosta Bravo
Impronta
El costo del pago de pensiones a beneficiarios del IMSS y ISSSTE es altamente significativo para el ejercicio fiscal 2025, representando un gasto proyectado de 1.6 billones de pesos en total para pensiones contributivas y no contributivas, de los cuales IMSS concentra el 59% e ISSSTE el 24%. Este rubro absorbió el 24% del gasto programable en los primeros cinco meses del año y equivale a cerca del 23.5% del presupuesto total de egresos, superando incluso la recaudación completa de IEPS e IVA, con un peso del 6% del PIB.

Los escenarios y viabilidad está programada a 5 Años, el IMSS proyecta solvencia hasta 2037, pero enfrenta déficits crecientes por envejecimiento poblacional y pensiones que absorben el 63% de su presupuesto, dejando solo 1% para infraestructura. Para 2030, el gasto total en pensiones podría alcanzar el 7.8% del PIB, con riesgos de insuficiencia de cuotas obrero-patronales ante la caída de trabajadores en activo. En 2026 se prevén recortes reales del 2.5% al IMSS y 2.3% al ISSSTE por primera vez desde 2018, priorizando pensiones no contributivas como Bienestar, lo que tensiona la sostenibilidad.
Existe alto riesgo de insolvencia si las cuotas aportadas por menos trabajadores activos no cubren el costo de pensiones, que ya supera la nómina de la burocracia federal en activo y crece 46% en seis años. La OCDE advierte riesgos financieros a largo plazo por financiamiento incierto, con déficits proyectados de 1.8 billones de pesos para 2053 en el IMSS, agravados por informalidad laboral y mayor esperanza de vida. Esto podría forzar recortes en servicios médicos, aumentos en cuotas patronales o subsidios fiscales mayores, impactando competitividad empresarial y equidad social.
El gasto en pensiones del IMSS e ISSSTE en 2025 representa un impacto fiscal masivo, con un total proyectado de alrededor de 2.2 billones de pesos (contributivas y no contributivas), absorbiendo el 34% del gasto programable en enero-septiembre y cerca del 17-24% del presupuesto total de egresos, superando incluso las participaciones federales a estados (624 mil millones de pesos en los primeros cinco meses).
La comparación con la nómina federal, las pensiones contributivas solas alcanzaron 1.287 billones de pesos en los primeros 10 meses, un 7.5% más que en 2024, mientras que la nómina de la burocracia federal en activo es significativamente menor, estimada en unos 800-900 mil millones de pesos anuales, lo que confirma que el costo de pensiones ya excede la nómina activa federal. Junto con el costo financiero de la deuda (1.023 billones), pensiones y servicio de deuda consumen 31 de cada 100 pesos del gasto total, limitando recursos para inversión pública y otros rubros.
Este desbalance fiscal prioriza pensiones sobre desarrollo, con un crecimiento del 86% real desde 2018, presionando el déficit y elevando la deuda pública al 53% del PIB, lo que reduce espacio para salud, educación e infraestructura. La informalidad laboral agrava la insuficiencia de cuotas, forzando subsidios del erario que compiten con prioridades sociales como salud, educación o seguridad.
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*Maestro en comunicación por la Universidad Iberoamericana, de la cual formó parte del cuerpo académico de la Licenciatura en comunicación, así como de la Universidad Anáhuac, campús norte de CDMX.
