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    Miguel Ángel Gómez Ruiz

    Contrapunto

    La serie de violaciones cometidas en las administraciones de las presidentes Sofía Martínez Huerta e Isabel Inés Romero Cruz en el Poder Judicial, desde un mal manejo de recursos, pésimo enfrentamiento de la pandemia y la permisividad para que intervinieran a su antojo tanto el gobierno del estado como la Legislatura local, ya sería motivo de cárcel, sin duda alguna.
    Al día de hoy, la incertidumbre reina en el Poder Judicial pues no hay dinero ni siquiera, según se dice, para sanitizar las instalaciones en Xalapa y en las Ciudades Judiciales y juzgados en la entidad. Mucho menos hay para que se complete el pago de la quincena de los trabajadores, incluidos los magistrados y jueces.
    Ahora se habla que quieren que haya ahorros al interior para reducir gastos, luego que en siete meses se gastaron todo el presupuesto. Sí, en siete meses se gastaron mil 604 millones de pesos, además de los fondos de Mejoramiento para la Impartición de Justicia y de Retiro de los magistrados, éste último por el que tanto se luchó, porque fue una batalla de años.
    Peor aún, el Poder Judicial está para llorar, pues de los 33 magistrados, por lo menos 22 están allí por pagos de favores o bien, porque tienen buenas relaciones con el gobernador Cuitláhuac García Jiménez y su empleado, Juan Javier Gómez Cazarín, principalmente.

    Basta recordar que ellos mismos impusieron a la entonces presidente, Sofía Martínez Huerta que fue secretaria de un juzgado por 30 años y a la que ascendieron como magistrada pensando que la manejarían a su antojo. Cuando vieron que la señora se dio vida colocando a familiares y amigos le dieron la espalda y la quitaron.

    Recurrieron a una mujer de gris trayectoria en el Poder Judicial y que ya estaba jubilada, refugiada en su casa. Tratando de prevenir el covid-19 consumiendo aguardiente y crucetillo, Isabel Inés Romero Cruz, que reconoció su incapacidad para llevar a buen puerto a ese poder tras declarar que no sabía nada de manejo presupuestal y economía, pues apenas le estaban enseñando.

    Así las cosas, el Poder Judicial se llenó de improvisados. Secretarias, proyectistas, jueces, en fin, más de 150 personas a las que no se les rebajó el sueldo o se les dio de baja, pero que cuestan muchos millones de pesos.

    Y. además, creen que pueden engañar a la población al decir que se les descuenta el 30 por ciento de salario y prestaciones a los magistrados. Para que se dé una idea, Isabel Inés Romero Cruz gana más de 200 mil pesos mensuales ¿Cree que pueda sentirse afectada porque le descuenten 60 mil pesos que puede recuperarlos de cualquier forma?

    No olvidemos que ella impuso a muchos jueces que ahora le deben el favor. Claro, estos jueces la cajetean todo el día porque de leyes no saben nada, pero siguen ganando mucho dinero. Por eso es que hay resistencias para que se ejecute una auditoría en el Poder Judicial. Lo más grave es que, como lo he escrito en otros espacios, ya no tiene autonomía. Cualquier idiota puede decidir allí, aunque no pertenezca a la institución.

    En el Consejo de la Judicatura también hay improvisados y toman decisiones a su antojo, entre ellas, desaparecer 29 juzgados, que eran útiles para miles de personas sin recursos que ahora tendrán que viajar una, dos o hasta tres horas al próximo juzgado para pedir justicia. Imagine usted a una madre con dos hijos, peleando por una pensión alimenticia, sin dinero y que tenga que viajar lejos para esperar una respuesta positiva.

    Se vive una situación dramática, con una presidente que es ajena a los problemas o por lo menos se esconde para no enfrentarlos. Que se ha librado de la justicia por sus complicidades con el gobierno del estado y los diputados, pues desacató resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que le han ordenado que restituya a los magistrados Roberto Dorantes Romero y Marco Antonio Lezama Moo.

    Al final, el Poder Judicial es un cochinero.

    Grandeza y trayectoria

    En los últimos días, la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros ha participado en varios programas a través de la radio y la internet.

    Ella tiene una trayectoria amplia y brillante. Ha sido la única magistrada veracruzana que ha ganado el Premio Nacional al Mérito Judicial. Jamás compró títulos patitos, como los que ahora se compran a través de “Mercado Libre”.

    Ella sí viajó sin reclamos a 16 distritos judiciales para ser juez, ocho juzgados civiles y ocho juzgados penales. Fue visitadora, catedrática, obtuvo dos maestrías, dos doctorados, fue magistrada supernumeraria y desde noviembre de 1997 fue nombrada magistrada numeraria inamovible por los diputados que integraban aquella Legislatura.

    Se ha conducido con honradez y ha sido dura en sus decisiones y ha apoyado a cientos de mujeres y familiares que requerían justicia. Es verdad, como ella lo ha afirmado la justicia no tiene precio y la merecen los que han sido lastimados y ofendidos.

    Ella, reitero, es magistrada inamovible y la población espera, creo que todos lo esperamos, que siga laborando en el Poder Judicial, pues Veracruz la necesita, como se necesita a los buenos magistrados, a los estudiosos de la ley.