Destacado

    Uriel Flores Aguayo

    Del curioso escándalo desatado por la visita a México de Santiago Abascal, lider del partido español VOX, quiero hacer algunas anotaciones. Desde luego que es un error garrafal del coordinador de los senadores del PAN al menos en dos aspectos: destaco como el principal que le hayan dado trato de mandatario a Abascal, poniéndole foro del Senado y reuniéndole a unos quince legisladores; ahí es un asunto de formas. Pudo recibirlo algún representante o Senador del PAN y hubiera sido mucho menor el impacto de su presencia. Y pudieron hacerlo con sentido común, información internacional y apertura al diálogo con fuerzas políticas extranjeras; en algún sentido el PAN tiene al menos una pequeña similitud con VOX. El problema es que su par Español es el Partido Popular, a quien estarían traicionando si en verdad avanzaran en la relación con VOX. Es difícil creer en un error sin más en un asunto de este tamaño. Estaríamos ante políticos desinformados en extremo que se podrían ver como chivos en cristalería. También es posible que estén tan confundidos que se permitan bandazos de ese tipo, que hayan perdido todo tipo de brújula ideológica. Existe la posibilidad de que, al menos, algunos Senadores y dirigentes panistas tengan coincidencia real con VOX. En la crítica a ese encuentro que servía, además, para promover la llamada «carta Madrid» hay opiniones correctas que cuestionan el perfil retrógrada en algunos de los planteamientos de ese partido español mezcladas con las que exageran definiéndolo como fascista. Por cierto, la invitación de lucha contra el comunismo en esa carta es tan delirante como si se estuviera invocando al manifiesto comunista de Marx y Engels, donde sostenían que el fantasma del comunismo rondaba en el mundo. Es lo mismo pero a la inversa.

    El encuentro en el Senado terminó en desastre, con deslindes y burlas. No era para menos. Los Senadores panistas se vieron como políticos amateurs. El único victorioso de todo esto es Abascal, que se mueve internacionalmente y reafirma su liderazgo en VOX, partido que ha crecido aceleradamente con líderes bastante articulados y un discurso fácil y efectista. Le dicen a los españoles lo que quieren oír. Digamos que sus pares panistas quedaron como tontos útiles. Hay un efecto mayor. Pone a debate la ideología del PAN y de todos los partidos. En el momento que critican ese encuentro se definen en sus posturas. Eso es importante. La partidocracia se sacude, es obligada a hablar de sus ideas, a fijar posturas sobre los más diversos aspectos de nuestra sociedad. No la tienen fácil después de muchos años de pleno pragmatismo y prácticas anti intelectuales. Es posible que el escándalo de VOX ayude para que los partidos regresen a los estudios y a las ideas. Por ahora solo emiten generalidades. Algo de patético tiene la postura de los que se desgarran las vestiduras y utilizan la presencia de Abascal para enturbiar el ya de por sí oscuro ambiente partidista sin que hagan autocrítica de sus simpatías y apoyo a dictaduras mal llamadas de «izquierda». Es evidente la hipocresía y el oportunismo en esos casos. VOX es de derecha más acentuada que los partidos tradicionales de España con esa orientación pero es parte del sistema democrático, por tanto tiene el derecho de visitar a nuestro país y reunirse con sus similares. Obviamente no tiene ningún derecho a opinar sobre la política mexicana y mucho menos insultar a nuestro Presidente.

    Recadito: ofende que la policía estatal reprima a xalapeños, ofende más que no haya voces de Ediles y Legisladores.
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