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    A la opinión pública:

    De manera inesperada, nos enteramos la noche de ayer de la decisión de las diputadas locales, Perla Eufemia Romero Rodríguez y Lidia Irma Mezhua Campos, de incorporarse al grupo legislativo del gobierno, tras haber tomado protesta como legisladoras del Partido de la Revolución Democrática.

    Este hecho lo realizan por decisión propia, en el libre designio de sus voluntades y como consumación de sus intereses estrictamente particulares.

    Sabemos muy bien lo que ha motivado su decisión y aunque les deseamos suerte en el futuro, en los hechos queda la huella de la deslealtad al PRD, no a la dirigencia, sino a la militancia del partido, a los electores que externaron orgullosamente su voto y a la sociedad veracruzana que no quiere un gobierno tirano y represor.

    El Partido de la Revolución Democrática se refrenda como una fuerza política comprometida con las causas sociales, un partido combatiente de la desigualdad y el abuso del poder, que reclama justicia y bienestar para Veracruz. En su historia ha sido el partido impulsor de la equidad de género y en el presente es garante de los derechos políticos de sus militantes.

    La acción de las legisladoras es lo que comúnmente sucede en los tiempos difíciles; es la respuesta práctica ante el llamado tentador del poder.

    El PRD sigue de pie y orgullosamente se muestra a la sociedad como una fuerza política opositora que lucha por la recuperación de un Veracruz paralizado, demandante de empleo, de educación, salud y de calidad de vida.

    Es un partido que enfrenta la arremetida del gobierno como una verdadera oposición política que sigue y seguirá de pie, luchando por Veracruz.