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    Felipe de Jesús Fernández Basilio
    Desde A Janela

    Muchos funcionarios del que cada vez es más difícil llamarle gobierno veracruzano escogieron un día del mes para para ponerse ropa o adornos de color anaranjado como símbolo de la lucha para erradicar la violencia en contra de las mujeres y niñas.

    Y no solo usan el anaranjado, sino que llevan a cabo esa lucha con programas y acciones tan importantes como plasmar con pintura de ese color las huellas de sus manos en edificios públicos, como lo son los del poder judicial, y con un discurso gubernamental basado en que todas las personas que encabezan los poderes legislativo y judicial, así como los órganos autónomos (todos secuestrados por el gobierno del estado) son del género femenino.
    Llegando al grado de que en marzo exhiben como trofeos de sus conquistas, las fotografías de las no tan distinguidas damas que se prestaron al juego del desacato constitucional.
    Todo eso y cualquier otra frivolidad que se le pudiera ocurrir a la muy mal llamada “4t” jarocha, a excepción de las violaciones a las constituciones nacional y estatal, no pasarían de ser actos de mal gusto, es decir, los adornos naranjas y los jueguitos que hacen en esa fecha serían irrelevantes si hubiera un Estado que a través de sus múltiples atribuciones realmente contuviera la violencia de género.
    Pero la realidad, amables lectores, esa misma que siempre es la que pone en su lugar a todos los populistas como los que hoy gobiernan en México y en Veracruz, se ha encargado de decir una vez más que Cuitláhuac García y todos sus secuaces (y sus jefes también), son una bola de cínicos y lo son, aunque se pinten de pies a cabeza de color anaranjado.
    Y ese frentazo de realidad lo recibieron precisamente el día que andaban de naranja, cuando apareció muerta la joven madre de familia Viridiana Moreno, cuyos restos fueron tirados en una playa con signos claros de haber sido asesinada.
    Tragedia que hubiera sido una estadística más del fracaso real que existe en la lucha para erradicar la violencia en contra de las mujeres y de las niñas, sino es porque el gobernador del estado dijo días antes con rotundidad que Viridiana en realidad no estaba desaparecida, sino que se encontraba resguardada por la fiscalía del estado.
    Declaraciones que, ante la tragedia puesta a la luz, el encuentro de los restos de la joven mujer descuartizados, abandonados en una playa y con signos de haber sufrido violencia sexual; descubren la frivolidad, el cinismo y el actuar francamente criminal del gobernador y de todas las autoridades encargadas de prevenir y erradicar la violencia de género.
    Veamos, el gobernador cuando afirmó que la fiscalía tenía resguardada a la muchacha que luego resultó vejada y asesinada, sin decir la razón por la que estaba en dicha situación; pudo haber sido un gran mentiroso y un gran canalla, quien con tal de quitarse los cuestionamientos de los reporteros y para no decir que las autoridades ignoraban totalmente el paradero de la joven mujer, se inventó la declaración que muy probablemente marcará su paso por la gubernatura y que consistió en decir que la fiscalía la había resguardado y la fiscal espuria, como buena lacaya, guardó silencio a fin de no contradecir a quien la impuso en ese cargo.
    Luego la realidad que, por desgracia, muchas veces puede ser muy cruel desnudó la mentira y exhibió como unos verdaderos patanes e incompetentes al gobernador por su terrible declaración y a la fiscalía por asumir con su silencio la mentira del primero.
    Pero no solo eso, la indolencia ante la tragedia sufrida por la joven asesinada también comprendió a la bancada legislativa de MRN, ya que ante los más que justos reclamos para que la persona que ocupa el cargo de fiscal general del estado compareciera ante la legislatura local para dar todas las explicaciones que el caso amerita, y es que la sociedad veracruzana necesita y exige saber si la fiscalía realmente resguardó a la persona asesinada y vejada y si es que fue así, cómo fue que pese a las medidas de protección tan fuertes que implican un resguardo, es que dicha persona fue tan brutalmente privada de la vida o de la misma manera, la sociedad necesita saber si fue el gobernador tan canalla para decir semejante mentira.
    Más la bancada oficialista, en lugar de sumarse a esos reclamos y apoyar la comparecencia de Hernández Giadáns; la rechaza diciendo escuetamente en voz de una de sus diputadas, que “la fiscal trabaja bien” y que por ello, no es necesario que acuda al Congreso del Estado; comportamiento que no es nada extraño para el autoritarismo y la soberbia con los que se conducen los morenos en todos los lugares en los que son gobierno; ya que son marcas de la casa no reconocer los errores ni rendir cuentas ante nadie de sus actos.
    Ciertamente no son exclusivas de estos tiempos la violencia en general ni la violencia de género en lo particular ni tampoco la incapacidad del Estado para contenerlas, pero sí son de su total exclusividad la soberbia, el cinismo, la mentira y el total desinterés por hacer algo al respecto.
    Y es que mientras las autoridades encargadas de controlar la violencia hacia la mujer, se visten de naranja un día de cada mes y además hasta llevan a cabo jueguitos como el de las huellitas; el estado de Veracruz tiene teñidos de rojo todos y cada uno de los días del año, pero no de una simple pinturita, sino que de la sangre de cada mujer que es violada, golpeada y asesinada con total impunidad y ante la complacencia de las autoridades.
    No es un día naranja, son días rojos; ¡Cínicos!
    felfebas@gmail.com
    Twitter: @FelipeFBasilio