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    Miguel Ángel Gómez Ruiz
    Contrapunto

    Hace apenas unas horas, 38 diputados locales al servicio del gobierno federal y de los intereses particulares de Morena, decidieron reformar la Constitución Política del Estado de Veracruz para que todo aquél individuo que no haya nacido en el estado de Veracruz, tenga la oportunidad de aspirar a un cargo público.

    Ello, por supuesto, beneficia a la Secretaría de Energía, Rocío Nahle, favorita del presidente López Obrador, para que sea candidata y gobernadora y continúe con el proyecto denominado “Cuarta Transformación”.

    Por supuesto, la zacatecana fue beneficiada muy a pesar de las tropelías cometidas durante la construcción de la refinería “Dos Bocas” en las que su marido, familiares y amigos obtuvieron grandes ganancias. Tan sólo el hecho de que esa refinería –inaugurada ya pero que no ha refinado ni un litro de petróleo- costaría 8 mil millones de dólares y que al final costó 12 mil millones de dólares ya sería un motivo para sospechar e investigar, pero no, el gobierno federal está muy contento por esta obra que algún día servirá, pero por lo pronto, en este momento no ocurre así.

    Rocío Nahle es una mujer influyente, nadie lo duda. Acaparó puestos en distintos órganos de gobierno. Sus recomendados ocupan buenos puestos en secretarías estatales y federales y en el Congreso local ya acaparó la atención del diputado Juan Javier Gómez Cazarín y por supuesto, de su empleada, Eusebia Cortés Pérez.

    En el caso del gobernador Cuitláhuac García Jiménez, podrá no estar de acuerdo, pero no está en posición de rebelarse, pues él es una calca del presidente López Obrador y sabe que, en algún momento, su posición como exgobernador podría llevarle a ocupar una secretaría federal si es que Morena gana en 2024 la presidencia.

    Otro afectado sería Eric Cisneros, que ya perdió su lugar y ahora está a la espera de que lo inviten a una diputación o a algún cargo menor en alguna administración estatal y que no será en Veracruz, eso es seguro.

    Y menos lugar habrá para el diputado Sergio Gutiérrez Luna, el mismo que ocupa la presidencia de la Cámara de Diputados pero que no tendrá candidatura al Senado, ni a ninguna diputación federal o local, mucho menos para una alcaldía o regiduría. Su atrevimiento y rebeldía, que lo llevó a colocarse arriba en la preferencia de muchos, será su tumba política.