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    Omar Zúñiga
    De Primera Mano Tajín

    El Órgano de Fiscalización Superior del Estado (Orfis) es la dependencia encargada de auditar a todas las dependencias que utilizan recursos públicos en todo el estado, llámese Poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial o gobiernos municipales, velar por su buen uso y aplicación, y presentar las observaciones –en su caso- ante el Congreso del Estado, para que este a su vez apruebe o no, las llamadas cuentas públicas.
    Es decir el papel del Orfis en la vida pública de Veracruz, como de cualquier entidad y de la Federación misma, es imprescindible y de la mayor relevancia.
    Bueno, hechas estas acotaciones, resulta que existe una iniciativa de ley para eficientar la chamba del órgano fiscalizador, que incluía entre otras cosas, recortar el número de despachos externos avalados por la autoridad, que coadyuvan en las auditorías, sobre todo de los ayuntamientos, sin embargo con esto, pareciera que la propuesta pisó algunos callos, pues de inmediato fue rechazada y pidieron amablemente que se retirara este asuntito.
    Sin embargo, fuentes bien informadas del Congreso del Estado, nos platicaron también que la iniciativa finalmente entró, y quedó en una reducción de los cobros de los mismos despachos, para evitar que haya abusos, pero también para evitar los moches de algún intermediario, pues lo que estarían cobrando sería lo que consideran justo por una chamba que sería proporcional del tamaño de cada ayuntamiento.
    Además, otra de las propuestas incluida en dicha iniciativa, tiene que ver con el “buzón fiscalizador”, es decir la herramienta tecnológica que permite al Orfis notificar a las autoridades (o exfuncionarios) que se encuentran lejos de Xalapa (Pánuco, Tempoal, Las Choapas, Uxpanapa –por ejemplo-)y con esto ahorrar gastos en viáticos, recursos humanos y obviamente tiempo, pues por increíble que parezca, en pleno siglo 21, el Orfis debe notificar en mano a través de mensajero todo lo que haya que notificar, como presuntas irregularidades a solventar, en lugar de mandar un correo electrónico, darle “click” y que el destinatario lo reciba.
    Así las cosas, la iniciativa ya está en el Congreso, en la Comisión de Vigilancia, y falta que sea dictaminada y aprobada, pues a pesar de haber entrado antes que la Ley Nahle, que se recibió en la Permanente, dictaminó y aprobó en sesión extraordinaria en tan sólo cinco días, esta reforma a la Ley del Orfis que reviste importancia per sé, lleva ya al menos un mes durmiendo el sueño de los justos y sería una verdadera tragedia que por alguna razón extra profesional, la dejaran en el limbo, como ha ocurrido con muchas otras.
    Esperemos que no sea el caso, pues sabemos de la sensibilidad política del presidente de Jucopo Juan Javier Gómez Cazarín y seguramente la impulsará y sacará adelante como buen demócrata.


    Sergio Gutiérrez Luna, diputado federal ayer rindió su informe de labores como presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, en su Minatitlán a donde finalmente no llegó el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, quien fue designado por el presidente para operar y resolver el asunto de la falta de agua en Nuevo León, específicamente en Monterrey, donde se encontraba desde el viernes, estado dondese le ha hecho bolas el engrudo al visceral gobernador Samuel García.
    Pero quien sí llegó fue el presidente nacional de Morena Mario Delgado y el coordinador de la fracción parlamentaria y próximo presidente de la Jucopo, Ignacio Mier, además de unas decenas de sus compañeros diputados (a excepción de Rosalba Valencia, que convocó el mismo día, a la misma hora, en la misma ciudad: la natal Minatitlán de Gutiérrez Luna).
    Mario Delgado dijo que Sergio Gutiérrez Luna sí es un auténtico veracruzano y que sus aspiraciones son legítimas, mientras que Nacho Mier le levantó la mano en señal de victoria.
    En política, la forma es fondo y las señales de ayer fueron claras, donde por cierto no asistió quien aspira a liderar Morena en Veracruz, Esteban Ramírez Zepeta, ni siquiera por respeto a su líder nacional y jefe Mario Delgado. Uuuufff.


    Este fin de semana, el viernes 12 de agosto, el presidente Andrés Manuel López Obrador, tuvo una gira de trabajo por la zona de La Laguna, donde además de evitar hablar sobre la situación de las minas de carbón en Coahuila (donde hay atrapados 10 mineros a 60 metros de profundidad y nomás no pueden entrar –deberían ver la película “Thirteen lives-, de nada), realizó una gira para supervisar obras en Ciudad Lerdo, Durango.
    Para tal efecto, el señor presidente llegó al aeropuerto de Torreón, Coahuila, procedente de la Ciudad de México, desde donde salió por la mañana su avión de Aeroméxico.
    Hasta ahí todo “sin novedad”, sin embargo el vuelo llegó retrasado…, porque salió retrasado, por causas ajenas a la aerolínea, pues conocimos De Primera Mano, que al señor presidente no le gusta volar en aviones pequeños y resulta que esta ruta es operada por Connect, la línea “pequeña” encargada de los vuelos “domésticos” de Aeroméxico, que maneja aviones brasileños de la marca Embraer tipo 190, entonces como esto no le pareció al tlatoani, movió, literalmente, cielo y tierra para que le cambiaran el avioncito, a un Boeing 737, con el consecuente retraso, debido a la movilización extraordinaria de tripulaciones, personal de tierra y por supuesto pilotos, pues no todos están capacitados para volar todos los aparatos. ¡Pura austeridad republicana!

    ¡Qué barbaridad!
    deprimera.mano2020@gmail.com