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    Enrique Yasser Pompeyo

    Mesa de Redacción

    Este martes acude a comparecer al Congreso del Estado el nuevo secretario de Seguridad Pública del Gobierno de Veracruz, Cuauhtémoc Zúñiga Bonilla.

    Aunque está recién desempacado en la dependencia estatal, deberá responder por los hechos delincuenciales y sangrientos que se han registrado en la entidad.

    Si bien la postura oficial es que la seguridad ha mejorado, los veracruzanos tienen “otros datos”.

    El asunto va más allá de la simple percepción. El asunto va más allá de simples cifras frías.

    En los cuatro años de la actual administración morenista, decenas o cientos de familias han sufrido la permanente ola de delitos.

    En el discurso oficial se escucha muy bonito que algunos de estos han disminuido, pero la realidad que sufren los ciudadanos muestra todo lo contrario.

    Los hechos delictivos van desde el robo a casa-habitación, robo de automóvil, asalto a negocios y comercios, extorsiones, hasta secuestros, levantones y asesinatos.

    ¿Qué ha fallado? ¿Qué ha faltado?

    Porque se escucha decir a las autoridades estatales que hay acciones, que existe coordinación con las diferentes corporaciones policiales, pero los delitos no paran y hasta ocurren a plena luz del día.

    Entonces, ¿sirven para algo las mesas de coordinación para la construcción de la paz?

    Tan solo en este año se han llevado a cabo ¡266!, en 51 municipios. Entonces, hay que agregar las de los otros tres años.

    Pero, a pesar de todo, la delincuencia no tiene freno. ¿En verdad existe alguna estrategia?

    Si bien la responsabilidad es competencia de los tres niveles de gobierno, la parte que le corresponde a la administración estatal deja muchas dudas y genera más incertidumbre.

    Se espera y se desea que en verdad mejore la seguridad en la entidad veracruzana. Habrá que escuchar con atención lo que informe el nuevo titular de Seguridad Pública.

    enriquepompeyo@hotmail.com