{"id":121286,"date":"2024-04-02T13:33:02","date_gmt":"2024-04-02T19:33:02","guid":{"rendered":"https:\/\/lospoliticosveracruz.com.mx\/?p=121286"},"modified":"2024-04-02T13:33:09","modified_gmt":"2024-04-02T19:33:09","slug":"la-divisa-de-la-honestidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lospoliticosveracruz.com.mx\/?p=121286","title":{"rendered":"LA DIVISA DE LA HONESTIDAD"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Emilio C\u00e1rdenas Escobosa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>De Inter\u00e9s P\u00fablico<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Siempre que es \u00e9poca de contiendas electorales se pone a debate la convergencia entre pr\u00e1cticas pol\u00edticas y principios morales. Y ello sucede, am\u00e9n de que hoy por hoy, las alusiones o compromiso de profundizar el combate a la corrupci\u00f3n y la impunidad est\u00e1n en todos los discursos, porque la sociedad en general est\u00e1 decepcionada y cansada de tantas noticias que involucran esc\u00e1ndalos de las figuras p\u00fablicas.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-medium\"><a href=\"https:\/\/lospoliticosveracruz.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Zacauilt.jpg\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/lospoliticosveracruz.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Zacauilt-150x300.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-80558\"\/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Y hablar de estos temas nos lleva invariablemente a referirnos a la vinculaci\u00f3n entre \u00e9tica y pol\u00edtica y al deseo de la colectividad de construir una sociedad m\u00e1s justa, en el mismo sentido en el que, desde la antig\u00fcedad, Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles destacaron el importante papel que debe jugar la justicia para la vida en sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00e9tica desemboca en la pol\u00edtica y se subordina a ella, en la medida en que la voluntad individual ha de subordinarse a las voluntades de toda una comunidad. El problema no es que la pol\u00edtica deba o no seguir o abandonar la moral com\u00fan, o bien que valgan excepciones para ella, o que tenga una moral espec\u00edfica. La respuesta era, desde los tiempos de los grandes fil\u00f3sofos de la antig\u00fcedad, y sigue siendo, que la pol\u00edtica es moral, que la pol\u00edtica es \u00e9tica en s\u00ed misma. No es una actividad que teniendo determinadas exigencias pr\u00e1cticas deba adem\u00e1s ser \u00e9tica, sino que ella misma es una parte de la \u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9tica y pol\u00edtica no son simplemente teor\u00edas sobre las que infinidad de pensadores y analistas debaten, ni conceptos a los que dedican su estudio. Son, m\u00e1s all\u00e1 de conceptos, hechos que no requieren demostraci\u00f3n. Que est\u00e1n a la vista de todos y no pueden ser ocultados con discursos o estrategias medi\u00e1ticas. As\u00ed como los ciudadanos tomamos cada d\u00eda opciones \u00e9ticas o pol\u00edticas porque no vivimos en soledad sino en comunidad, los personajes p\u00fablicos en las decisiones que toman y en su estilo personal de conducirse en pol\u00edtica optan entre servir al inter\u00e9s general o servir a su peculio y a las camarillas que los rodean; con la diferencia de la trascendencia y el impacto social que tiene la opci\u00f3n que tome un ciudadano a la que elija el pol\u00edtico o gobernante.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa es la g\u00e9nesis de la crisis de la pol\u00edtica en nuestras sociedades y explica la creciente desconfianza de los ciudadanos hacia los pol\u00edticos, lo que sugiere la urgencia de redefinir las relaciones entre \u00e9tica y pol\u00edtica. Desde el marco de las libertades democr\u00e1ticas, la reflexi\u00f3n debe involucrar tanto los niveles m\u00e1s profundos de nuestra vida pol\u00edtica, como sus instancias de pr\u00e1ctica m\u00e1s cotidianas&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, parece que es poco lo que puede hacerse ante un fen\u00f3meno como la corrupci\u00f3n que todo corroe y con el que estamos acostumbrados a vivir. Se da por sentado que es parte de nuestra idiosincrasia y que existen diversos factores culturales que propician la presencia del abuso desde los cargos p\u00fablicos, entre ellos, una amplia tolerancia social hacia el goce de privilegios privados, lo cual posibilita que predomine una moralidad del lucro privado sobre la moralidad c\u00edvica, y la existencia de una cultura de la ilegalidad generalizada o reducida a grupos sociales, organizaciones e individuos que se saben impunes ante la ley.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que es un hecho notorio es que la corrupci\u00f3n en nuestro pa\u00eds ha favorecido el crecimiento de la inestabilidad pol\u00edtica y el persistente desgaste de las relaciones sociales e institucionales que ampl\u00edan cada d\u00eda m\u00e1s el abismo que separa a gobernantes y gobernados, a sociedad pol\u00edtica y sociedad civil, o m\u00e1s llanamente a los pol\u00edticos y los ciudadanos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El abuso de poder y la corrupci\u00f3n son el resultado de inercias y costumbres poco saludables en la vida cotidiana del pa\u00eds y especialmente en el funcionamiento de las instituciones. Este fen\u00f3meno es tambi\u00e9n producto, en gran medida, de un marco normativo muy extenso y complejo, con espacios de discrecionalidad y subjetividad importantes, que incentivan y facilitan la comisi\u00f3n de conductas il\u00edcitas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los ejemplos de enriquecimiento desmedido a costa de puestos o cargos p\u00fablicos en M\u00e9xico son infinitos y alcanzan a gobiernos y personajes de todas las formaciones pol\u00edticas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Es evidente entonces que la soluci\u00f3n al problema no resulta tan sencilla y tampoco se limita a un esfuerzo nacional o a la voluntad pol\u00edtica de sus l\u00edderes. Hace falta que los personajes que se ubican en la arena pol\u00edtica realicen un gran esfuerzo para recuperar la credibilidad, promover y establecer una cultura de transparencia, de rendici\u00f3n de cuentas, de acceso a la informaci\u00f3n p\u00fablica, as\u00ed como de la vigilancia del uso de los recursos p\u00fablicos por parte de la sociedad. Hoy en d\u00eda, se acepta de manera generalizada la noci\u00f3n de que el gobierno moderno necesita rendir cuentas. Sin la rendici\u00f3n de cuentas, ning\u00fan sistema puede funcionar de tal manera que promueva el inter\u00e9s p\u00fablico en vez de los intereses privados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La tarea consiste, entonces, en alejarse de un sistema que funciona esencialmente desde arriba hacia abajo: un sistema en el que el gobernante impone su visi\u00f3n de c\u00f3mo debe combatirse la corrupci\u00f3n y los subordinados la acatan, en mayor o menor medida; para cambiar hacia uno de rendici\u00f3n de cuentas horizontal, en el cual el poder se dispersa, nadie tiene un monopolio y cada quien es individualmente responsable.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa ser\u00eda una buena manera de combatir con mayor eficacia a este monstruo de mil cabezas y de paso revindicar a la actividad pol\u00edtica como una profesi\u00f3n seria y honorable, pero sin duda ello solo ser\u00e1 posible con el impulso de la sociedad organizada desde abajo, porque los pol\u00edticos por s\u00ed solos, en su mayor\u00eda, son refractarios a la autocontenci\u00f3n en el ejercicio del poder.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Llenar de contenido \u00e9tico a la actividad pol\u00edtica es la exigencia ciudadana, porque la mejor divisa, la que nunca se deval\u00faa, es la de la honestidad.<\/p>\n\n\n\n<p>jecesco@hotmail.com<\/p>\n\n\n\n<p>www.deinterespublico.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emilio C\u00e1rdenas Escobosa De Inter\u00e9s P\u00fablico Siempre que es \u00e9poca de contiendas electorales se pone a debate la convergencia entre pr\u00e1cticas pol\u00edticas y principios morales. 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