{"id":15901,"date":"2015-04-26T16:06:50","date_gmt":"2015-04-26T21:06:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lospoliticosveracruz.com.mx\/?p=15901"},"modified":"2015-04-26T16:06:50","modified_gmt":"2015-04-26T21:06:50","slug":"guillermo-zuniga-elegia-en-ocho-tiempos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lospoliticosveracruz.com.mx\/?p=15901","title":{"rendered":"Guillermo Z\u00fa\u00f1iga: eleg\u00eda en ocho tiempos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.lospoliticosveracruz.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Guillermo-Z\u00fa\u00f1iga.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-15902\" src=\"http:\/\/www.lospoliticosveracruz.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/Guillermo-Z\u00fa\u00f1iga-300x195.jpg\" alt=\"Guillermo Z\u00fa\u00f1iga\" width=\"300\" height=\"195\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Armando Ortiz<\/strong><\/p>\n<p><em>El Hijo Pr\u00f3digo<\/em><\/p>\n<p>1.- Querido Guillermo, el jueves por la noche, despu\u00e9s de escribir mi art\u00edculo de Viernes Contempor\u00e1neo, me enter\u00e9 de tu muerte. Hace d\u00edas que el presagio de tu partida nos andaba acosando, nos buscaba en las angustias, en los respiros, en las palpitaciones; embest\u00eda nuestras esperanzas, porque a pesar de la inclemencia de tu c\u00e1ncer quer\u00edamos que te recuperaras, que volvieras a sonre\u00edr, que volvieras a soltar esa sonora carcajada de bar\u00edtono que hac\u00eda estremecer los cristales de tu ventanal; nos hac\u00edamos ilusiones y cada que nos llegaba una noticia de tu salud le tap\u00e1bamos los o\u00eddos a la esperanza para que \u00e9sta no se desanimara y nos dejara en el abandono total. Se nos olvidaba que la esperanza, lo dec\u00eda Emily Dickinson, es \u201calgo con plumas que se posa en el alma\u201d y que a\u00fan en medio de la m\u00e1s terrible tormenta su voz es m\u00e1s dulce y su canto no cesa.<br \/>\n2.- Querido Guillermo, esa misma noche acud\u00ed a dar el p\u00e9same a tu esposa y a tus hijos, a tus parientes y seres queridos, a tus amigos y colaboradores de tantos a\u00f1os. Esa noche me di el p\u00e9same a m\u00ed mismo. Al d\u00eda siguiente acud\u00ed al homenaje que te rindieron en la explanada de la Secretar\u00eda de la que fuiste dos veces titular. Esa tarde en mi casa quise reposar un poco para descansar y acudir a tu despedida; pero \u00bfa qui\u00e9n le gustan las despedidas? Es por ello que dej\u00e9 que el cansancio se me echara encima, como una sombra oscura y pesada, y me qued\u00e9 dormido. Querido amigo, no ten\u00edas ni veinticuatro horas de haber partido y ya tu ausencia se me hac\u00eda insoportable.<br \/>\n3.- Yo te recuerdo bien, en\u00e9rgico a ratos, pero con la capacidad de recuperar el buen humor que siempre te caracteriz\u00f3. Hab\u00eda un joven en ti que a cada rato se soltaba las ataduras de la edad y se asomaba para saludarnos con su sonrisa; se asomaba ese joven como el sonrojo en un rostro apenado, como el asombro en un rostro sorprendido, como el sue\u00f1o en un rostro adormilado, como el orgullo en un rostro complacido.<br \/>\n4.- Caballero de fina estampa, caballero, as\u00ed andabas de la mano de la mujer amada que orgullosa te miraba y sonre\u00eda. Dice la gente de Teocelo que a veces as\u00ed se los encontraban, como dice la canci\u00f3n muy \u201camarraditos los dos\/espumas y terciopelo,\/ella con un recrujir de almid\u00f3n\/y t\u00fa serio y altanero.\/La gente los mira\/con envidia por la calle,\/murmuran los vecinos,\/los amigos y el alcalde\u201d. Y es que en verdad, no hay nada mejor que ser un se\u00f1or de aquellos que vieron nuestros abuelos.<br \/>\n5.- Querido Guillermo, despu\u00e9s de ti, \u00bfa qui\u00e9n le vamos a poder llamar profesor? Elevaste el oficio de maestro al grado de ap\u00f3stol. Recorriste las ciudades de tu tierra, Veracruz y ense\u00f1aste, al que ten\u00eda hambre, a cocer pan, al que ten\u00eda sed, a abrir pozos, al que ten\u00eda algo que decir, a escribir libros; ense\u00f1aste a pescar en lugar de regalar pescados. Nos ense\u00f1aste a pensar, a decir, pero sobre todo a escuchar. Te hiciste ap\u00f3stol de la educaci\u00f3n fundando escuelas que son esperanzas. Ense\u00f1aste a los que quer\u00edan estudiar que no se requiere de un edificio especial para aprender. Nos ense\u00f1aste que la universidad est\u00e1 en uno. Nos ense\u00f1aste que para aprender s\u00f3lo se requiere voluntad; con tu ejemplo tambi\u00e9n nos ense\u00f1aste lo que es la voluntad.<br \/>\n6.- Querido Guillermo, agradezco que en los \u00faltimos meses me hayas dejado estar cerca de ti, de tu pensamiento, de tu fortaleza, de tu sentir. Me sent\u00ed tan privilegiado de que me instruyeras sobre asuntos de historia, pol\u00edtica y sobre todo de la naturaleza humana. Gracias porque tuve el privilegio de ser tu editor, de publicar el libro El durazno y otros frutos. Tuve siempre tu respeto, pues nunca, a pesar de mi postura cr\u00edtica hacia el sistema, nunca escuche de ti un s\u00f3lo reclamo. Pero lo que m\u00e1s admir\u00e9 fue tu vocaci\u00f3n de servicio, la fuerza y el entusiasmo que pon\u00edas en tu apostolado por la educaci\u00f3n. El problema es que ahora no sabr\u00e9 como lidiar con tu ausencia.<br \/>\n7.- Una de las coincidencias que le faltaron a Flavino R\u00edos Alvarado fue decir que tu muerte ocurre el mismo d\u00eda que la muerte de Cervantes; dice la historia que ese mismo d\u00eda en Inglaterra muri\u00f3 William Shakespeare, es por ello que en ese d\u00eda se celebra el D\u00eda Internacional de Libro. Hasta de eso se ocup\u00f3 la vida, de dejar patente que ese d\u00eda, 23 de abril, era un d\u00eda para recordar que fuiste un gran promotor del libro.<br \/>\n8.- Querido Guillermo, te cuento una an\u00e9cdota, de esas que tanto te gustaban. Cuenta M\u00e1ximo Gorki que el d\u00eda que lleg\u00f3 el cuerpo de Ch\u00e9jov a Mosc\u00fa, lleg\u00f3 en un vag\u00f3n que llevaba la inscripci\u00f3n: \u201cOstras frescas\u201d. \u201cDetr\u00e1s del f\u00e9retro de Ch\u00e9jov -cuenta Gorki- caminaba un centenar de personas, no m\u00e1s. Recuerdo sobre todo a dos abogados, ambos llevaban zapatos nuevos y corbatas llamativas, parec\u00edan novios. Yo iba detr\u00e1s y o\u00eda a uno de ellos, Vassili A. Maklakov, hablar de la inteligencia de los perros; otro, un desconocido, alababa la comodidad de su villa y la belleza del paisaje y de sus alrededores\u201d. Querido amigo, no me extra\u00f1a que el d\u00eda de tu homenaje tambi\u00e9n pasaran cosas raras. El particular de un funcionario no paraba de re\u00edr mientras el secretario Flavino hablaba de las fortuitas coincidencias alrededor de tu deceso. Una se\u00f1orita le abanicaba el rostro y el \u201cDon Juan\u201d agradecido le tocaba la cintura busc\u00e1ndole la entrepierna. Unas mujeres tuvieron la osad\u00eda de acercarse a tu hijo no para darle consuelo, sino para pedirle dinero. De la misma forma un grupo de \u201cperiodistas\u201d se olvid\u00f3 de tu cuerpo presente, te dieron la espalda y se pusieron a buscar al gobernador para pedir que les pagara. Para colmo, como fui de guayabera, ya bajando los escalones y buscando la salida, una mujer joven y guapa me detuvo para decirme: \u201cUsted es el maestro Callejas \u00bfverdad?\u201d. Estuve a punto de hacerle una broma y decirle que s\u00ed, pero estoy seguro que el remordimiento no me hubiera dejado dormir. \u201cNo \u2013le contest\u00e9-, yo soy una persona honrada\u201d, como t\u00fa lo fuiste tambi\u00e9n.<br \/>\nDescansa en paz, querido amigo.<\/p>\n<p>Armando Ortiz aortiz52@hotmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Armando Ortiz El Hijo Pr\u00f3digo 1.- Querido Guillermo, el jueves por la noche, despu\u00e9s de escribir mi art\u00edculo de Viernes Contempor\u00e1neo, me enter\u00e9 de tu muerte. 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