{"id":17803,"date":"2015-09-14T08:41:45","date_gmt":"2015-09-14T13:41:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lospoliticosveracruz.com.mx\/?p=17803"},"modified":"2015-09-14T08:41:45","modified_gmt":"2015-09-14T13:41:45","slug":"las-mujeres-que-leen-son-peligrosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lospoliticosveracruz.com.mx\/?p=17803","title":{"rendered":"Las mujeres, que leen, son peligrosas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.lospoliticosveracruz.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Las-mujeres-que-leen.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-17804\" src=\"http:\/\/www.lospoliticosveracruz.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Las-mujeres-que-leen-300x159.jpg\" alt=\"Las mujeres que leen\" width=\"300\" height=\"159\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Cecilia Mu\u00f1oz<\/strong><br \/>\n<em>Polisemia<\/em><br \/>\nLibro objeto o historia velada. Uno no sabe a qu\u00e9 se atiene cuando hojea por primera vez Las mujeres, que leen, son peligrosas, del alem\u00e1n Stefan Bollman. Libro-objeto porque sus p\u00e1ginas devienen en colecci\u00f3n privada o ala de museo con una tem\u00e1tica que abraza a todas las t\u00e9cnicas, estilos y tiempos: la representaci\u00f3n pict\u00f3rica de las mujeres que leen. Historia velada porque Bollman no deja al lector solo ante la pintura. \u00c9l tambi\u00e9n da pincelazos, pero de historia, de contexto y de simbolismos.<br \/>\nSin embargo, deja para el lector la inc\u00f3gnita: \u00bfpor qu\u00e9 las mujeres que leen son peligrosas? Aqu\u00ed es donde Bollman juega: un t\u00edtulo atrevido, apenas unos trozos de historia aqu\u00ed y all\u00e1 y m\u00e1s de 100 p\u00e1ginas de miradas femeninas y libros ante ellas. Miradas santas, p\u00edas, retadoras, p\u00e9rdidas o directamente ocultas.<br \/>\nQuiz\u00e1s para responder tengamos que remontarnos a hace un par de siglos, a los tiempos en que las primeras narraciones cobraron vida y la imagen de lo femenino en la literatura se forj\u00f3 a partir de la visi\u00f3n de autores masculinos que, con mayor o menor conciencia, la configuraron como un \u201cotro\u201d, un ente aparte, misterioso, describible pero inescrutable. La mujer en las primeras narraciones, que han servido de base para las historias modernas, generalmente ocup\u00f3 dos papeles: madre-santa o s\u00facubo.<br \/>\nSi el personaje masculino es usualmente activo representando los roles que, de acuerdo con la acad\u00e9mica y escritora Luc\u00eda Guerra-Cunningham, simbolizan los \u00e1mbitos de la creaci\u00f3n y el hero\u00edsmo, el personaje femenino resulta o en Remanso-Trofeo o Tentaci\u00f3n-Perdici\u00f3n.<br \/>\nDada la imagen tradicional de la f\u00e9mina en la literatura, resulta curioso que, sin embargo, \u00e9sta le fuera vedada continuamente a las mujeres que ten\u00edan la capacidad de leer, como bien nos cuenta Stefan Bollman en las p\u00e1ginas introductorias de su libro. Ejemplo de ello lo tenemos en el pedagogo y humanista espa\u00f1ol Juan Luis Vives que en 1523 advert\u00eda a padres y esposos de los peligros de dejar a sus esposas e hijas leer libremente: \u201cLas mujeres no deben seguir su propio juicio, dado que tienen tan poco\u201d.<br \/>\nTres siglos despu\u00e9s, en 1856, aparec\u00eda en el mundo Madame Bovary, la historia de una infortunada casada que tras alimentarse de m\u00faltiples lecturas rom\u00e1nticas encuentra su vida desagradable, aburrida, atada a un hombre con pocas aspiraciones y menos posibilidades de triunfar. Como el Quijote, Emma Bovary se convierte a s\u00ed misma en una hero\u00edna literaria, pero al contrario del primero, no llega a un final sosegado, sino dram\u00e1tico. Se suicida, acabada por las deudas despu\u00e9s de haber fallado en su papel de madre y esposa. As\u00ed, desde su publicaci\u00f3n, Madame Bovary ha servido como advertencia ante los peligros que la lectura podr\u00eda desencadenar en las jovencitas: No nos volvemos locas persiguiendo ideales de justicia, solamente se nubla nuestro de por s\u00ed escaso juicio en pos de la autosatisfacci\u00f3n.<br \/>\nCaso contrario podr\u00eda ser el de Leona Vicario, hero\u00edna de la Independencia mexicana, a cuyas criadas que la hab\u00edan acompa\u00f1ado en sus aventuras se les pregunt\u00f3, en juicio, si su se\u00f1ora \u201cera aficionada a leer novelas u obras de diversi\u00f3n o pasatiempo\u201d. No olvidemos que do\u00f1a Leona Vicario hab\u00eda sido ferviente proselitista de la causa Insurgente. Y para colmo, hab\u00eda desde\u00f1ado el compromiso que ten\u00eda con Octaviano Obreg\u00f3n \u2013quien viajara a las Cortes de C\u00e1diz como diputado- tras enamorarse de Andr\u00e9s Quintana Roo, destacado insurgente. Estudiando brevemente la vida de do\u00f1a Leona, podemos notar que su caso fue m\u00e1s quijotesco que bovarista, dadas sus inquietudes pol\u00edticas y \u00e9ticas, por mucho que sus contrarios la hayan acusado de participar en la causa de la Independencia s\u00f3lo por seguir a su enamorado.<br \/>\nNo es de extra\u00f1ar las sospechas que reca\u00edan en la actitud de Leona Vicario. Despu\u00e9s de todo, aquellos d\u00edas se caracterizaban por el auge de la novela rom\u00e1ntica, donde seg\u00fan Gal\u00ed Boadella \u201csiempre tenemos emociones, llantos y amores apasionados y tr\u00e1gicos en los que las lectoras ten\u00edan la oportunidad de volcar sus propias ansias de un amor rom\u00e1ntico\u201d, raz\u00f3n por la cual \u201clos autores suelen preocuparse por la afici\u00f3n de las mujeres a leer novelas. Estos temores son la prueba de que el bello sexo se identificaba con las hero\u00ednas que recorren las p\u00e1ginas de las novelas\u201d. \u00bfY c\u00f3mo no hacerlo en un ambiente tan poco propicio a la individualidad y al desarrollo personal femenino?<br \/>\nQuiz\u00e1s la verdadera raz\u00f3n por la cual se temi\u00f3 y se censur\u00f3 a las mujeres que le\u00edan fue \u00e9sta que rescata Gal\u00ed Boadella en Historias del bello sexo, testimonio de un autor frecuentemente preocupado por la influencia de la ficci\u00f3n en las j\u00f3venes: \u201cLos \u2018romances\u2019 alocan la imaginaci\u00f3n, exaltan la imaginaci\u00f3n, llevan a las lectoras a imitar a las hero\u00ednas; las lectoras empiezan a languidecer, a no querer cumplir con sus obligaciones dom\u00e9sticas\u201d.<br \/>\nEl autor es Isidro Gondra y como Flaubert en Madame Bovary, hace hincapi\u00e9 en que la literatura puede llevar a la mujer a descuidar y hasta a salirse de su ambiente, lo privado y lo dom\u00e9stico. Este temor ten\u00eda su base en la idea de que la intromisi\u00f3n del \u00e1ngel del hogar en lo p\u00fablico pod\u00eda desencadenar el rompimiento de la estructura familiar y por ende, de la estabilidad social. Este pensamiento sobrevivi\u00f3, si no es que a\u00fan lo hace, durante mucho m\u00e1s tiempo, como lo demuestra la siguiente queja de Libby Masters, esposa del protagonista de Masters of Sex. Libby, presa de un matrimonio infeliz y de las apariencias propias de los a\u00f1os sesenta en Estados Unidos, arremete contra su marido cuando se entera de que su nueva amiga, Joy, se ir\u00e1 de su casa porque su vida en pareja le resulta asfixiante:<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.lospoliticosveracruz.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Ferminidad.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-17806\" src=\"http:\/\/www.lospoliticosveracruz.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Ferminidad-300x165.jpg\" alt=\"Ferminidad\" width=\"300\" height=\"165\" \/><\/a><\/p>\n<p>Libby Masters no solamente sabe que su marido la enga\u00f1a, sino que lo acepta con tanta naturalidad como acepta el hecho de que \u00e9ste se haya casado con ella solamente porque parec\u00eda el paso indicado. Lo acepta como adem\u00e1s ignora lo distante que es Bill Masters con ella, el hecho de que en a\u00f1os no la haya tocado ni por accidente y que no sepa acercarse a sus hijos. Por eso no resulta extra\u00f1o que un libro como La M\u00edstica de la feminidad le haya llamado la atenci\u00f3n, pero a la vez haya decidido dejarlo de lado. Para Libby, la lectura es la fuente de peligro, pero solo si se le toma demasiado en serio.<br \/>\nPero demos un salto de vuelta a este siglo y pregunt\u00e9monos: \u00bfactualmente existen tantas limitantes para las mujeres que gustan de leer? Quiz\u00e1s podr\u00edamos decir que hemos alcanzado cierta igualdad general en ese tema y que ahora la lectura como actividad ha llegado a significar lo mismo para ambos g\u00e9neros: \u00a1No hacer nada! Perder el tiempo. Realizar un pasatiempo aburrido, como jugar ajedrez o golf\u2026<br \/>\nQuiz\u00e1s, actualmente quienes leemos solemos ser m\u00e1s vistos como \u201cratas de biblioteca\u201d que como peligrosamente estrafalarios o revolucionarios.<br \/>\nY aun as\u00ed, es posible observar cierto entusiasmo por las mujeres que leen en la cultura popular y en las redes sociales. Observemos por ejemplo la siguiente imagen, ilustrativa al respecto:<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.lospoliticosveracruz.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Meme.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-17805\" src=\"http:\/\/www.lospoliticosveracruz.com.mx\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/Meme-200x300.jpg\" alt=\"Meme\" width=\"200\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p>Notemos que de acuerdo con el creador de este collage \u2015y con quienes lo compartieron\u2015 es incompatible para una mujer beber y salir de fiesta con leer (a Dan Brown, adem\u00e1s). Repito: o somos Remanso-Trofeo o Tentaci\u00f3n-Perdici\u00f3n. No importa que nosotras no seamos personajes, hemos de actuar como tales. Demos, adem\u00e1s, una ojeada al pasado y sorprend\u00e1monos: Si antes la literatura representaba un peligro pues incitaba a la mujer a salirse de su \u00e1mbito, el privado, ahora es un ancla que la mantiene ah\u00ed. Pero eso s\u00ed, luciendo perfecta y sexy.<br \/>\nA mi memoria vienen adem\u00e1s los art\u00edculos Sal con una chica que lee y Sal con una chica que no lee, escritos por Rosemary Urquico y Charles Warnke, respectivamente. Ambos, frecuentemente compartidos en redes sociales y aplaudidos, recurren al estereotipo anterior para alabar a la mujer que lee (con la que el hipot\u00e9tico lector se casar\u00e1 y tendr\u00e1 hijos de nombres raros que ella criar\u00e1 a base de lecturas) y denigrar a la que no lee, pues \u00e9sta es banal, superficial y vac\u00eda. Ninguno le dice a su lector objetivo que deber\u00eda \u00e9l mismo cultivar el h\u00e1bito de la lectura y en ambos subyace la incomodidad ante la mujer que sale del hogar y que hace propio el espacio p\u00fablico.<br \/>\nY como si quisieran reafirmar el nuevo potencial de la literatura para mantener a las mujeres dentro de lo dom\u00e9stico, no podemos olvidar a dos \u00edconos de la cultura popular que curiosamente han resultado lectoras y que se han vuelto referentes de miles de adolescentes y adultas. Me refiero a Anastasia Steel (50 sombras de Gray) y Theresa de la serie After. Ambas son estudiantes de Literatura en distintos momentos de su vida, pues la primera acaba de terminar la carrera y la segunda, apenas la empieza. Ambas se enamoran de un hombre problem\u00e1tico que lo \u00fanico que necesita es amor para ser salvado. Y ambas son criaturas inocentes y d\u00f3ciles sin conocimiento alguno en el plano rom\u00e1ntico-er\u00f3tico y que son adoctrinadas en \u00e9l por sus parejas. Anastasia, y perd\u00f3n si le duele el spoiler, termina felizmente casada, con dos ni\u00f1os y con un esposo millonario reestablecido de su doloroso pasado gracias al amor. Y con \u00e9xito profesional, claro. Mencionado de pasada, pero mencionado al fin y al cabo, aunque evidentemente lo \u00fanico que importe sea su finalmente alcanzada felicidad dom\u00e9stica. Sobre Theresa no puedo asegurarlo, pero me atrever\u00eda a suponer que tambi\u00e9n acabar\u00e1 con su \u201cfeliz para siempre\u201d, probablemente con un reto\u00f1o en el vientre.<br \/>\nDespu\u00e9s de esta breve revisi\u00f3n hist\u00f3rica de las mujeres y su relaci\u00f3n con la literatura, vuelvo a la pregunta: \u00bfSon peligrosas las mujeres que leen y por qu\u00e9?<br \/>\nDir\u00e9 que s\u00ed. Pero con una salvedad: Cuando estas lecturas les han permitido producir pensamiento y cuestionar el propio y el ajeno. Solo de esta manera pueden ser peligrosas para la estructura tradicionalmente heteropatriarcal y para aquellos que se creen due\u00f1os intr\u00ednsecos de los espacios de movimiento y de di\u00e1logo, porque una mujer que lee, y aparte analiza y cuestiona, no se quedar\u00e1 callada, sino que preguntar\u00e1 y pondr\u00e1 en jaque al autoritarismo, venga de quien venga.<br \/>\nY qui\u00e9n sabe, pero quiz\u00e1s en unos a\u00f1os hordas de mujeres que leen renegar\u00e1n los estereotipos y mandatos de conducta y pasar\u00e1n la tarde leyendo a Rosario Castellanos y la noche, tom\u00e1ndose una caguama. Quiz\u00e1s al final de la serie, Libby Masters decida que La M\u00edstica de la Feminidad no es un mal manual de instrucciones (aunque no lo sea) y haga las maletas. Y, sobre todo, quiz\u00e1s y ojal\u00e1 en unos a\u00f1os sea necesario sacar otro volumen de Las mujeres, que leen, son peligrosas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cecilia Mu\u00f1oz Polisemia Libro objeto o historia velada. Uno no sabe a qu\u00e9 se atiene cuando hojea por primera vez Las mujeres, que leen, son peligrosas, del alem\u00e1n Stefan Bollman. 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