{"id":9395,"date":"2008-09-24T17:25:00","date_gmt":"2008-09-24T17:25:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lospoliticosveracruz.com.mx\/?p=9395"},"modified":"2014-10-08T21:03:05","modified_gmt":"2014-10-08T21:03:05","slug":"el-juego-que-no-todos-jugamos-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lospoliticosveracruz.com.mx\/?p=9395","title":{"rendered":"El juego que (no) todos jugamos (I)"},"content":{"rendered":"<p><strong>Pedro Manterola Sainz<\/strong><br \/><em>Hoja de Ruta<\/em><\/p>\n<p><strong>Juegos Sexenales<\/strong><br \/>Antes de ser viables, imposibles o evidentes, los proyectos, las ideas y las aspiraciones se conciben, se incuban, germinan, se obstaculizan, se postergan, mueren o renacen, circunstancias que pueden darse incluso al mismo tiempo. Puede suceder que una aspiraci\u00f3n al principio sea caprichosa, se haga factible, se vuelva deseable, despu\u00e9s extravagante y termine siendo indefendible. Ha sucedido en Veracruz y en el Pa\u00eds recientemente, y en este municipio cualquier d\u00eda. Tambi\u00e9n existe la posibilidad de que un proyecto sea irrealizable al concebirse, factible a los 3 a\u00f1os y posible a los 6. O impensable al principio, encaminado a la mitad e inviable casi al final. O posible primero, deseable despu\u00e9s e impostergable el d\u00eda de hoy. Cada proyecto es un mundo. <br \/>La viabilidad de cada prop\u00f3sito o aspiraci\u00f3n depende del car\u00e1cter y las  capacidades de su protagonista, casi siempre tambi\u00e9n su creador y promotor, y, en menor medida, de las eventualidades y circunstancias que lo rodeen, ya sean extra\u00f1as, adversas, propias o ajenas. A partir de ah\u00ed, podemos imaginar o idear asuntos triviales o trascendentes, personales o colectivos, como pueden ser fundar una empresa, comprar un rancho, dirigir un peri\u00f3dico, buscar, y encontrar, El Dorado, seducir a Halle Berry, navegar en el Mediterr\u00e1neo, combatir la miseria de la Huasteca, poner orden en el gabinete, conocer Marruecos, levantar un Pa\u00eds, ser alcalde, dirigente del PRI, diputado, candidato, presidente o, es inevitable, ser gobernador. <br \/>En este \u00faltimo caso, Veracruz vive la antesala de un proceso que parad\u00f3jicamente est\u00e1 avanzado. Y en el principio fue, y es, eternamente, el verbo. En este caso, conjugado en un presente terminante e imperfecto: \u201cYo quiero\u2026\u2026\u201d seguido de un predicado, a veces m\u00e1s bien predicamento, que tiene que ver con ser, tener o hacer. <br \/>Del pensamiento, de la imaginaci\u00f3n, la idea llega al verbo y empieza a superar la etapa de ocurrencia o sue\u00f1o, pasa al bosquejo y evaluaci\u00f3n del prop\u00f3sito hasta que llegue a ser un concepto, evoluciona de concepto a idea, y la idea permite dise\u00f1ar un proyecto, que madura de ah\u00ed a plan, acci\u00f3n, hecho y logro. Adem\u00e1s del talento para crear e impulsar una idea propia, innovadora, hay que encontrar los elementos que le den cuerpo, forma, consistencia. A\u00fan como simple espectador, se puede deducir que el tiempo, la mano de obra y los recursos se convierten en factor clave. <br \/>Se puede empezar por investigar hasta saber todo sobre el tema de nuestro inter\u00e9s, adem\u00e1s de recolectar y disponer los recursos necesarios, as\u00ed como reclutar y organizar el equipo de trabajo, no sin antes comprobar que sus elementos conocen, comparten, respetan e impulsan el proyecto. A partir de ah\u00ed, es deseable analizar y definir la estrategia y las t\u00e1cticas de acuerdo al tiempo disponible y el territorio a conquistar. Desde el principio, y a cada paso, todas y cada una de las preguntas necesitan respuestas fieles, obvio, y tambi\u00e9n razonadas y precisas, porque si hay dudas acerca del qu\u00e9, habr\u00e1 un desorden en el para qu\u00e9, cu\u00e1ndo, c\u00f3mo, d\u00f3nde y con qui\u00e9n, esta \u00faltima tan relevante como saber con qui\u00e9n no. De cada respuesta se derivan acciones, decisiones, nuevas ideas. Se precisa entonces la estrategia, se establecen las t\u00e1cticas, se asignan responsables. Todos con una tarea seg\u00fan sus aptitudes, bajo el principio de que (casi) todos sirven para algo, y nadie sirve para todo. Bueno, casi nadie. Si se da el caso de que solo uno defina, decida, act\u00fae y disponga, el desorden, la apat\u00eda y la inercia ser\u00e1n el preludio del fracaso. No es lo mismo dirigir una Sinf\u00f3nica que intentar ser hombre orquesta. <br \/>Dirigir requiere coordinar el talento de un grupo de individuos. El director indica tiempos, ritmos, turnos, volumen y fuerza. Se necesitan las dos manos, la derecha para poner orden, la izquierda para moderar la intensidad de los instrumentos y la fuerza de sus ejecutantes. La resonante habilidad de un hombre orquesta no equivale a la armon\u00eda de una agrupaci\u00f3n musical dirigida con car\u00e1cter. El director permite el lucimiento de alg\u00fan solista extraordinario o suaviza la imprudencia del que est\u00e1 desafinado. Si de plano alg\u00fan integrante desentona, si hay ejecutantes que oyen \u201cflauta\u201d y piden 2 \u00f3rdenes sin queso, el director deber\u00eda substituir al incapaz  y no andar remendando su torpeza. <br \/>De vuelta a las preguntas, ya sean preliminares, sobre la marcha o sobre la cantidad y calidad de los elementos disponibles, las dudas se resuelven, se responden y sobre todo se aclaran, o se corre el riesgo de actuar sobre premisas equivocadas, injustas, unilaterales o confusas. Aqu\u00ed sirvan como ejemplo las encuestas a medida. <br \/>Puede ser que los deseos, sue\u00f1os o prop\u00f3sitos se den una sola vez o de manera recurrente, que nazcan y resurjan a diario, cada a\u00f1o, cada trienio, cada mes o cada seis a\u00f1os. Y en Veracruz, por cierto, han pasado 4 a\u00f1os del sexenio que transcurre, lo que puede crear diversos estados de \u00e1nimo que van desde la euforia a la nostalgia, pasando por la prudencia, el equilibrio, la impaciencia, la confianza, el nerviosismo, la ansiedad, el miedo y la resignaci\u00f3n. Cada uno afecta de manera distinta a quien lo padece o lo disfruta, lo que a su vez modifica o altera conductas, pensamientos y acciones, con efectos diversos y a veces impredecibles. O incomprensibles. <br \/>Inevitablemente las horas se hacen d\u00edas, lo que obliga a los protagonistas de alguna aspiraci\u00f3n a repasar el tiempo necesario y disponible para dar cauce a sus deseos. Y contar los d\u00edas revela la intensidad y concentraci\u00f3n que pone cada quien en su objetivo. Para quienes tienen iguales e incompatibles intenciones, percatarse de que un competidor descuenta y califica el tiempo requerido para llegar al objetivo podr\u00eda servir de alerta. Y alerta no deber\u00eda significar alarma, porque la alarma se convierte en paranoia y precipita acciones que deber\u00edan ser medidas, pensadas, creativas. <br \/>Veamos como ejemplo al generador de un proyecto sexenal que percibe claramente los tiempos propicios en la ruta hacia el objetivo planteado, plazo que puede ser, dije que solo como ejemplo, de 467 d\u00edas, y contando. O restando. Esa claridad en el tiempo, en fases y per\u00edodos, pone en evidencia que el aspirante conoce de memoria la ubicaci\u00f3n de la meta, que el camino est\u00e1 trazado y est\u00e1 ya en recorrido. Es, al mismo tiempo, s\u00edntoma, advertencia, provocaci\u00f3n y testimonio. <br \/>Una aspiraci\u00f3n as\u00ed es al mismo tiempo, seg\u00fan el caso y la perspectiva, viable, indeseable, interesante, compartida, ajena, reprimida, alentada, problem\u00e1tica, entregada o conquistada. El tama\u00f1o y la trascendencia del objetivo suma posibilidades y resta protagonistas, porque es evidente que no cualquiera puede alcanzarlo. <br \/>Ante objetivos simult\u00e1neos, y por eso incompatibles, no es razonable solo descalificar al adversario sin detenerse a evaluar el talento y los recursos propios. Frente a un prop\u00f3sito al mismo tiempo com\u00fan y divergente, es prioritario clarificar quien o quienes son capaces de lograr el objetivo y quienes de plano ya no pueden. Tampoco es sensato esperar tiempos oficiales para preparar e integrar los elementos necesarios. En estos casos, el principio est\u00e1 antes que el comienzo. Cada protagonista asume los riesgos y ventajas de moverse a su propio ritmo. Y, para mayor puntualidad y confusi\u00f3n, despu\u00e9s de 467 d\u00edas inicia solo otra etapa de una labor que ya empez\u00f3. Una vez frustrado o alcanzado  el prop\u00f3sito, pasar\u00e1n otras 365 jornadas para renovar o destruir expectativas. En total, 832 complejos d\u00edas a partir del 21 de septiembre. El prop\u00f3sito de muchos ser\u00e1 cumplido por uno, y solo uno podr\u00e1 ver satisfechos sus afanes y cumplidos sus deseos. Y para entonces solo sabemos lo que va a terminar, porque nadie conoce lo que estar\u00e1 por empezar. Pero sea lo que sea, ya est\u00e1 en marcha. <br \/>La evoluci\u00f3n determina la extinci\u00f3n de las especies incapaces de superar condiciones adversas o aprovechar circunstancias propicias. El pecado de Napole\u00f3n en Waterloo fue un general desobediente y el exceso de confianza; el acierto del ej\u00e9rcito enemigo fue conocerlo y anticipar sus movimientos. Y nadie se atrever\u00eda a tachar a Napole\u00f3n de estratega incompetente. <br \/>Los sexenios nacen y mueren, y s\u00f3lo entonces se reproducen. Pero aunque se reproduzcan, no son hereditarios, y nunca son iguales entre s\u00ed. El tiempo no tiene prisa, pero tampoco pausas. Pasa, transcurre, corre o camina, pero no se detiene. Y si el tiempo pasa, quiere decir que tambi\u00e9n se acaba. Y cuando se acaba, no se repite. Y como no se repite, no hay lugar para rectificaciones. Y s\u00f3lo si algo nace, tiene posibilidades de crecer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro Manterola SainzHoja de Ruta Juegos SexenalesAntes de ser viables, imposibles o evidentes, los proyectos, las ideas y las aspiraciones se conciben, se incuban, germinan, se obstaculizan, se postergan, mueren o renacen, circunstancias que pueden darse incluso al mismo tiempo. 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