{"id":9416,"date":"2008-09-17T15:21:00","date_gmt":"2008-09-17T15:21:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.lospoliticosveracruz.com.mx\/?p=9416"},"modified":"2014-10-08T21:03:10","modified_gmt":"2014-10-08T21:03:10","slug":"lo-que-digas-con-la-boca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lospoliticosveracruz.com.mx\/?p=9416","title":{"rendered":"Lo que digas con la boca\u2026"},"content":{"rendered":"<p><strong>Pedro Manterola Sainz<\/strong><br \/><em>Hoja de Ruta<\/em><\/p>\n<p>Las palabras tienen la fuerza, sentido y trascendencia que les da su origen, y por eso hablar implica una responsabilidad. Hablar por hablar, fingir talentos o callar ineptitudes, dirigir sin liderazgo, pregonar noticias rancias, reducir conceptos a lugares comunes, hacer evidente el servilismo, repetir mentiras para enturbiar verdades, alardear con ideas y opiniones ajenas o atribuir a otros nuestras culpas, tiene una trascendencia restringida, un efecto imprevisible y un peso temporal. Saber pensar, dialogar, debatir, asumir el compromiso de nuestras palabras, aspiraciones y experiencias, razonar y precisar qui\u00e9n y por qu\u00e9, sostener perspectivas, ideas y opiniones, respaldarlas con argumentos frescos, originales, puede tener o no relevancia para los dem\u00e1s, pero es necesario en el intento de ser uno mismo y no lo que otros quieren, para evitar servir como fachada, vivir enmascarado o de respiraci\u00f3n artificial. <br \/>Las palabras nacen con autoridad, convicci\u00f3n, fantas\u00edas o prejuicios. Su origen otorga a las palabras sentido, congruencia, car\u00e1cter, fuerza, eficacia, inconsistencia, ingenuidad o ligereza. Pueden ser cre\u00edbles, razonables, influyentes, pretensiosas, necias, superficiales, contradictorias o insostenibles. Veamos: durante su per\u00edodo opositor, panistas y perrredistas se\u00f1alaban corrupci\u00f3n e impunidad como un asunto exclusivo de priistas. Con esa falsa premisa, un se\u00f1alamiento que podr\u00eda haber determinado desde entonces mecanismos de control y transparencia, se convirti\u00f3 en un lugar com\u00fan de opositores sin perspectivas. Pero los panistas perdieron la castidad cuando en el 2000 mudaron sus negocios a los Pinos y al Palacio Municipal, y, junto con la voracidad degradante de la pureza izquierdista, redujeron a escombros las expectativas de un pa\u00eds distinto. Hoy, podemos ver a panistas, perredistas o priistas desviarse por los atajos de una corrupci\u00f3n que solo tiene remedio en la educaci\u00f3n, la cultura, los valores, la transparencia y la firmeza. Ni la pol\u00edtica ni los negocios son sucios por s\u00ed mismos. Hay malos pol\u00edticos y falsos empresarios. En todos los partidos y todas las familias. <br \/>Tambi\u00e9n las consecuencias cambian seg\u00fan el origen de las palabras. Que cualquiera sepa y se\u00f1ale a alg\u00fan funcionario, alcalde o edil por mutilar los recursos y popularizar el diezmo, no tendr\u00e1 hoy las mismas repercusiones que cuando haga lo mismo alg\u00fan  adversario en plena campa\u00f1a electoral. Tampoco es lo mismo que don Justiniano, el intendente de la oficina, me diga en broma, aunque sea cosa seria, \u201cTe aumentaron el sueldo\u201d, a que esas irreales palabras las escuche de mi Coordinador, del Secretario de Educaci\u00f3n o del Gobernador. Y, ni hablar, tampoco es igual si mis parientes o mi compadre, tan farolero y murmurador, me dicen \u201cT\u00fa ser\u00edas buen candidato\u201d, a escucharlo de la boca del que decide que siempre es, que se le va a hacer,  solo uno y como \u00e9l ninguno. <br \/>En un debate, una negociaci\u00f3n o un acuerdo, debe haber congruencia, conceptos, ideas, criterios, significados y palabras relacionadas entre s\u00ed, lo que suena f\u00e1cil pero no es sencillo. Y no es sencillo porque los interlocutores a veces no saben lo que dicen, si saben lo que dicen no saben lo que hacen, y cuando saben lo que hacen no siempre saben lo que quieren. En Mart\u00ednez tenemos ejemplos. Veamos: para destacar un sustantivo y destinarle un adjetivo, conviene entender el tema del que se habla y comprobar lo que se dice. As\u00ed se evitan incoherencias. \u201cLos sectores del Partido son venerados y representativos\u201d, por ejemplo, utiliza un sustantivo indefinido y adjetivos discontinuos, muy convenientes si el aspirante-hablante busca parapeto tras palabras sin demostraci\u00f3n posible, ni ahora ni en campa\u00f1a, pero que exhiben la contradictoria perturbaci\u00f3n del hablador y sus dichos: de repente son venerados y representativos los mismos que hace apenas unos meses fueron relegados y repudiados, y hoy son utilizados y maltratados. <br \/>\u00bfQui\u00e9n no recuerda alguna \u00e1rida conversaci\u00f3n donde solo se utilizan lugares comunes, prejuicios y monos\u00edlabos: \u201cs\u00ed, todo, siempre, yo, no, nada, nunca, t\u00fa\u201d?  Las palabras configuran decisiones, pruebas, falsedades e imposturas. Los verbos obligan al movimiento, los nombres a las definiciones, los adjetivos son variables, pero los adverbios de tiempo y espacio son inalterables. Proposiciones, conjunciones o interjecciones se\u00f1alan el prop\u00f3sito del hablante. Un nombre propio define a quien lo usa o lo evita, y es mejor que ocultarse tras alg\u00fan art\u00edculo como \u201cella, \u00e9l, un, una, unos, unas\u201d. Por ejemplo, es honorable saber a cu\u00e1l mujer nos referimos si decimos \u201cuna mujer\u201d, o se corre el riesgo de arrastramos de una ambig\u00fcedad a una falta de respeto hasta llegar a una mezquindad. Quien abusa de los pronombres vive temeroso del peso de los nombres. \u201cEllos no saben lo que hacen\u201d, no es lo mismo que decir \u201cMiguel no sabe lo que hace\u201d, lo que dar\u00eda fuerza e identidad al se\u00f1alamiento, y de paso obligar\u00eda al emisor a demostrar que \u00e9l si sabe lo que dice. <br \/>Nuestra palabra puede ser s\u00f3lida, si la cumplimos, o vac\u00eda, si hacemos malabares para justificar vacilaciones, acto de oportunismo que consiste en una permuta de principios por coartadas. Las palabras delimitan fidelidades y lejan\u00edas, volubles o afianzadas, siempre fr\u00e1giles en inevitables y complejos tiempos sucesorios lejanos, presentes o inmediatos. Pueden ser palabras enga\u00f1osas o rotundas, seg\u00fan el emisor, el receptor y el sujeto que busca tener un predicado. \u201cFulano es candidato de _____\u201d; \u201cPerengano quiere ser ______\u201d; \u201cZutano va a ________ esa elecci\u00f3n\u201d; \u201cMerengano le es fiel a _______\u201d; \u201cButano va a llegar a _____\u201d; Las elecciones se ganan con______\u201d, y as\u00ed hasta el infinito. Escoja la respuesta: Javier, H\u00e9ctor, Alberto, Jos\u00e9, Erick, Adolfo, Jorge, Gobernador, Diputado, Secretario, Ganar, Perder, Anular, Decidir, Fidel, Miguel, Felipe, Dinero, Poder, Palacio, Pacho, Inteligencia, Estrategia, Suerte\u2026<br \/>Los adverbios puntualizan qu\u00e9, cuando, cu\u00e1nto, c\u00f3mo y d\u00f3nde. Si se trata de talento, posibilidades, dinero o perversidad, alteran los criterios para determinar si lo que tenemos alcanza para lo que queremos, si es bastante, poco, nada, insuficiente o innecesario. <br \/>Los adverbios son cosa seria. De lugar, aclaran espacios y posiciones, lo que nos permite saber si hay algo o alguien adelante, atr\u00e1s, arriba o abajo de nosotros, y si es mucha o poca la distancia entre personajes, metas y objetivos. De tiempo nos indican si las cosas ser\u00e1n hoy o ma\u00f1ana, primero, antes o nunca. Tambi\u00e9n pueden incluirnos o excluirnos de equipos y proyectos: \u201ccabe\u201d, \u201cbajo\u201d, \u201cexcepto\u201d, \u201cfirme\u201d, \u201cdif\u00edcil\u201d o \u201ctampoco\u201d. Ponen en orden deseos, aspiraciones y predilecciones: \u201cprimero\u201d, \u201catr\u00e1s\u201d, \u201clejos\u201d, \u201cdespacio\u201d, \u201cacaso\u201d, \u201ctambi\u00e9n\u201d, \u201cpoco\u201d, \u201cs\u00ed\u201d o \u201cno\u201d. <br \/>Las conjunciones determinan el car\u00e1cter incluyente o no de un proyecto, un gobierno o una estrategia: \u201cy\u201d, \u201co\u201d, \u201cni\u201d, \u201cpero\u201d, \u201cya\u201d, pueden anteceder a una invitaci\u00f3n, una evasiva, una oferta, una advertencia o una despedida, que es tambi\u00e9n una liberaci\u00f3n. Las interjecciones sirven para imaginar la escena que les da origen: \u201c\u00a1Aaah!\u201d, cuando nos hacen entender algo; \u201c\u00bfEeeh?\u201d, cuando no es posible entenderlo; \u201c\u00a1Adi\u00f3s!\u201d, cuando entendemos que no es posible entender nada; \u201c\u00a1Ojal\u00e1!\u201d, cuando las buenas razones sobreviven a los malos augurios;  \u201c\u00a1Toma!\u201d, cuando ya valieron madre las buenas razones y se cumplieron los malos augurios; \u201c\u00a1Silencio!\u201d, cuando el que manda descubre que tenemos raz\u00f3n; \u201c\u00a1Fuera!\u201d, cuando el que manda nos demuestra que estamos equivocados por tener la raz\u00f3n\u2026  <br \/>Las palabras reclaman lucidez para saber cuando son testimonios de buena fe y cuando son trampas de la envidia y el resentimiento. Usarlas bien incluye hacerlo con conciencia, justicia y claridad, lo que no siempre es posible y casi nunca es a tiempo. Esto es b\u00e1sico para cualquiera, y vital para comunicadores, pol\u00edticos, empresarios, presidentes, ediles, dirigentes, empresas, familias, precandidatos, asesores y gobernadores.<br \/>Siempre por su origen, las palabras a veces nos llevan lejos, y otras ni crecer nos dejan. Escucharlas es m\u00e1s revelador que decirlas, porque de escuchar y entender depende la certeza y legitimidad de argumentos y respuestas. Y respuestas convincentes es lo que hoy casi todos andamos buscando. Por eso, lo que se dice con la boca, se sostiene con\u2026. los hechos. <\/p>\n<p>pmansainz@hotmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pedro Manterola SainzHoja de Ruta Las palabras tienen la fuerza, sentido y trascendencia que les da su origen, y por eso hablar implica una responsabilidad. 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