Hablar del cáncer de mama, desde la voz de las protagonistas, es una ventana donde se asoma una serie de sentimientos como el miedo, la tristeza, el enojo y la negación… sí, es posible que merme el alma además de la salud, pero a veces la sororidad puede obrar milagros y darnos templanza, porque sabes que no estás sola… Juvecan está contigo…
Es así como entramos a los varios temas que el pasado 18 de marzo, en las instalaciones del DIF de Coatepec, tocaron las integrantes de Juntas Venciendo el Cáncer (Juvecan) en voz de la psicóloga Martha Patricia Castelán García y la participación de la tanatóloga Rosa María Sánchez González.
Martha Patricia Castelán García da inicio a las actividades abordando la sororidad a la que define como una hermandad entre mujeres “que al percibirnos como iguales, podemos aliarnos, hacernos cómplices”, elementos que dieron nacimiento a esta red de apoyo como lo es Juvecan.
Como dinámica inicial, distribuye entre las presentes, hojas y lápiz para que tracen una figura con la cual se identifiquen como persona. Bastaron un par de segundos para que en el papel se plasmara un torrente de emociones.
Tras la lectura de un texto breve sobre los alcances de una enfermedad, estando implícitas las principales recomendaciones como son el descanso para una mejor y pronta recuperación, la Psicóloga lanza la pregunta a las presentes: “¿Por qué me enfermo?”, y sin más tardanza, comienzan las participaciones que detonaron los testimonios más fuertes y conmovedores; cada una compartiendo la forma en que han vivido el proceso durante la enfermedad del cáncer; en unas, ya es pasado; en otras, a mitad de proceso; y en otras más, iniciando con este peregrinar.
Las reacciones fueron diversas; desde la bromista, hasta el desahogo cual tapón disparado que no resistió a más presión o fuerza, dejando expuestas una serie de emociones, como el miedo, la tristeza, el enojo y la negación, predominando la primera.
Fue grato llegar al “Cuando lo acepté, empezaron a cambiar las cosas”, porque todas tienen una historia. En los procesos de cada una de ellas se manifiestan emociones que no conocían, que no habían experimentado jamás y para esto hay que buscar herramientas que permitan trabajar con ellas.
En la participación de la Tanatóloga Rosa María Sánchez González, habló de la gran necesidad de reinventarse después de vivir o estar en procesos que han sido difíciles de llevar, “de todo aquello que aún podemos hacer, explotar lo que está dormido”.
Trabajó con la dinámica en la cual debían de contestar completando la siguiente oración: “Yo ( nombre ) me perdono y ahora reconozco que soy:,,, etcétera”.
Entre abrazos, llanto, risas y grandes muestras de afecto fue que se logró una mañana de trabajo exitosa.