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    Miguel Valera
    Contraseñas

    Víctor Manuel Ubaldo Vidales, un jovencito de apenas 17 años, originario del municipio de Paracho, Michoacán, fue el asesino del alcalde de Uruapan, Carlos Alberto Manzo Rodríguez. Sí, así como lo lee usted, un muchacho, casi un niño, un adolescente quien ya era adicto a las anfetaminas y que ocho días antes salió de su casa y con una pistola 9 milímetros le quitó la vida al edil michoacano.

    Los habitantes del poblado de Nurio —en donde Víctor Manuel vivía con su familia— pidieron que sus restos no fueran sepultados en el panteón local. El cuerpo del jovencito llegó en un ataúd blanco y la familia tuvo que rezarle, casi a escondidas. Su padre, Víctor Ubaldo Ramírez, fue criticado por el Consejo Indígena de Michoacán, quien le recordó que ya había sido expulsado de esta organización.

    “Urgente, el Consejo Supremo Indígena de Michoacán se deslinda totalmente de Víctor Ubaldo Ramírez. Informamos a la opinión pública que el C. Víctor Manuel Ubaldo Ramírez, no pertenece al Consejo Supremo Indígena de Michoacán (CSIM), fue expulsado desde hace 2 años por golpear a un adulto mayor y por falta de honorabilidad, esto por decisión de la Asamblea General de Autoridades, levantándose el acta correspondiente. El CSIM no defiende, ni defenderá a personas que no respeten los valores de las comunidades originarias. Exigimos castigo para todos los autores materiales e intelectuales del asesinato del presidente Carlos Manzo”, indicaron en su cuenta de Facebook.

    El reclutamiento de menores por el crimen organizado es un fenómeno creciente en México. El incremento de casos se dio durante la “Guerra contra el Narcotráfico” en el sexenio del presidente Felipe Calderón Hinojosa (2006–2012). El fenómeno sigue vigente hasta el día de hoy. En 2011, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) dio a conocer que 35 mil niñas, niños y adolescentes eran parte de grupos delictivos organizados. En 2018, autoridades gubernamentales del país refirieron que alrededor de 460 mil niñas, niños y adolescentes tendrían algún rol dentro de estos grupos delictivos.

    La doctora Mónica González Contró, investigadora de la UNAM, ha planteado la pertinencia de contar en México con “un marco normativo robusto que permita tratar a los niños, niñas y adolescentes como víctimas cuando son reclutados por la delincuencia organizada y, en caso de que hayan cometido algún delito, juzgarlos también desde esa perspectiva. Esta doble dimensión es muy relevante, pero no está suficientemente visibilizada en México”.

    REINSERTA, una organización sin fines de lucro fundada en 2013 por Saskia Niño de Rivera y Mercedes Castañeda, plantea en su estudio “Niñas, Niños y Adolescentes reclutados por la delincuencia organizada” un llamado a la corresponsabilidad social para poder no solamente superar el ejercicio de violencia, sino garantizar los derechos inherentes e internacionales de niñas, niños y adolescentes en nuestro país.

    El estudio, encabezado por Sandra Berenice Pérez Ochoa con apoyo de Marina Flores Camargo, Grecia Granados Hernández, Ana Priscila Martínez García, Pablo Karim Ruiz Díaz y Anna Karen González Ruiz, analiza las razones por las que estas infancias fueron interrumpidas y cómo cambiaron un juguete por armas y dinero ilícito.

    “El Cártel del Noreste trae puro chaval, puro morro menor. Pura gente que es como quien dice, como plato desechable, nos utilizan y luego pa’ la basura”, dice uno de los testimonios recogidos.

    El objetivo de este estudio —comentan los autores— se centró en conocer los factores de vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes que arriesgan a esta población a ser cooptada por la delincuencia organizada; las formas en las que son reclutados, así como el impacto y las consecuencias que los grupos delictivos tienen en sus vidas.

    “La crisis de violencia en México afecta a toda la sociedad. Sin embargo, niñas, niños y adolescentes conforman un grupo vulnerable que resiente aún más el fenómeno, al verse inmersos en prácticas que transgreden sus derechos humanos e imposibilitan que se desarrollen física y psicológicamente de manera adecuada y acorde a su edad.”

    Este estudio, que puede leerse íntegro en sus 332 páginas en el enlace https://reinserta.org, es un llamado urgente a atender las causas y el origen de esta violencia en donde niñas, niños, adolescentes y jóvenes también son víctimas.

    @MValeraH