Maribel Ramírez Topete
En estos días las comparecencias en Veracruz se están volviendo tema obligado. La gente comenta, critica, comparte videos, analiza cada respuesta. Y todo esto pasa porque ya nadie quiere discursos llenos de tecnicismos o informes que parecen hechos para quedar bien, no para explicar nada.

Desde mi experiencia como diputada lo digo con honestidad: el formato ya no alcanza. No alcanza para aclarar dudas, no alcanza para que la ciudadanía entienda qué se hizo y qué no, no alcanza para que los funcionarios expliquen en serio. A veces pareciera que hablamos en un salón cerrado cuando afuera hay millones de personas esperando respuestas claras y sencillas.
Las comparecencias deberían ser un espacio real de rendición de cuentas, no un trámite. Porque la rendición de cuentas no es un acto entre diputados y funcionarios: es un acto con la ciudadanía, con quienes pagan impuestos, con quienes viven las decisiones del gobierno todos los días. Y cuando las respuestas se quedan en el aire, la gente lo siente. La ciudadanía sabe cuándo le hablan con verdad y cuándo no.
Hoy Veracruz está mirando. Y la gente no quiere números sueltos: quiere saber qué cambió en su vida. Quiere entender en qué se gastó el dinero, qué promesas sí se cumplieron, qué falta, qué se va a corregir. Quiere que los funcionarios hablen claro, sin rodeos y sin discursos decorados.
Las redes sociales ya se convirtieron en la plaza pública donde se evalúa todo. Ahí se nota cuando algo no convence. Ahí se nota cuando un tema no está resuelto. Ahí se nota cuando las respuestas no alcanzan.
Por eso este momento es importante. Porque la rendición de cuentas es la manera en que la ciudadanía califica el trabajo del gobierno, define si las prioridades son las correctas y marca el rumbo que deberían tomar las políticas públicas que tanta falta hacen.
Si queremos que las comparecencias sirvan de verdad, hay que cambiar el formato. Abrirlo. Modernizarlo. Conectar con la realidad. Que la ciudadanía sea el centro y no el invitado invisible.
Porque Veracruz necesita claridad, necesita hechos y necesita gobiernos que escuchen y respondan. Ya no alcanza el formato: necesitamos rendición de cuentas real.
