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    Iván Calderón

    Perfilando


    En tiempos donde las guerras sucias se disfrazan de “información”, indudablemente Veracruz ha tenido que navegar entre dos realidades: la de los hechos y la de las campañas de odio. Mientras algunos insisten en apostar por la desinformación y la manipulación, el gobierno estatal ha optado por algo mucho más complejo, pero también mucho más efectivo: la comunicación directa con la gente.
    Le explico.


    Durante su comparecencia por la glosa del Primer Informe de Gobierno, el titular de Comunicación Social, Rodolfo Bouzas Medina, dejó claro que, pese a los embates mediáticos, en Veracruz se informa con veracidad, oportunidad y responsabilidad, especialmente en momentos críticos como los fenómenos naturales que afectaron la zona norte del estado.
    Allí quedó demostrado que cuando hay voluntad de comunicar, la información sí llega. Comunicados oficiales, alertas preventivas, reportes constantes y una coordinación permanente permitieron proteger la integridad de miles de familias. Y lo anterior no es simple narrativa; es realidad.
    Y es que precisamente esa forma de comunicar ha marcado una diferencia, pues la gobernadora Rocío Nahle García mantiene una relación directa, cercana y sin intermediarios con la ciudadanía. Rocio Nahle no gobierna desde el escritorio; gobierna escuchando, informando y dando la cara. Y es justo esa cercanía la que hoy incomoda a quienes estaban acostumbrados a gobernar desde la simulación.
    Bouzas Medina también fue claro, en contextos de alta sensibilidad siempre aparecen fake news, rumores y distorsiones, pero el gobierno ha asumido la tarea de combatir la mala información con datos, hechos y transparencia, además de que atrás quedaron los dispendios mediáticos y el excesivo gasto en “empresas” foráneas que hacían todo, menos informar.
    Por su parte, las campañas de odio quedan en eso: en odio. Se replican en los mismos círculos de siempre, promovidas por quienes históricamente desean que a Veracruz le vaya mal, porque nunca aprendieron a apostar por el bienestar común y a quienes les ganaba el hambre de poder.
    Pero fuera de esas burbujas, el estado sigue siendo respetado a nivel nacional y su gobierno mantiene canales abiertos con la sociedad.
    De lo anterior no hay ninguna duda.
    Incluso, ante señalamientos recientes sobre presuntos cobros en RTV, la respuesta fue frontal, no existen y no se toleran, siendo notas “imprecisas”, como lo dijo el coordinador.
    Hoy, más allá del ruido, Veracruz avanza en confianza pública, con cercanía a la gente, trabajando en territorio. Y eso no se construye con guerra sucia, sino con comunicación clara, con presencia institucional y con una gobernadora como Rocío Nahle, que entiende que gobernar es comunicar.
    @IvanKalderon