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    Charlie
    Salvador Muñoz

    Los Políticos

    ¿Charlie Charlie, puedo entrar a tu juego? Es la pregunta que está de moda en la internet. Quizás el lector de impresos no haya escuchado de eso pero el cibernauta sepa de lo que estoy hablando.
    En las últimas horas, un juego parecido a la Ouija ha causado revuelo en las redes tan así, que diversos portales de varios puntos del mundo ya se tomaron la molestia de hacer notas al respecto…
    Yo fui más allá de la nota… fui al experimento.
    II
    Explico: Hay tres variantes del juego.
    Una, con dos monedas que se lanzan. Si caen con las dos caras en alto es “Sí”, si caen las dos contrapartes en alto, es “No”. Si es una y una, es “Tal vez”. Por supuesto, para los seguidores de Charlie, como que no tiene chiste el lanzamiento.
    Dos: con seis lápices y dos personas. Cada una de ellas ha de tomar tres piezas a manera de formar una “U” que se ha de unir por sus extremos con la del otro participante hasta crear un rectángulo. Una vez hecho esto, se convoca al personaje: “Charlie Charlie, ¿puedo entrar a tu juego?”. Entonces, se supone, si se dobla el lado izquierdo, es un “No”, si se dobla el lado derecho, es un “Sí”… acá no hay “Tal vez”.
    Tres: con una hoja de papel dividida por trazos en cuatro. En extremos cruzados, se escribe un “Sí”, y en los otros, un “No”. en medio de la hoja, se coloca un lápiz y en balance, otro encima de éste.
    Al pedirle entrar a jugar, si Charlie acepta, uno puede hacerle preguntas. Para terminar el juego se le pide: “Charlie Charlie, ¿puedo salir del juego?” en espera de que diga que sí.
    III
    Ocioso como es uno, y siempre teniendo a la mano una hoja de papel al lado así como lápices, utilicé la tercera opción e inicié este juego considerado ¡Diabólico! Por favor, si no le gustan las cosas macabras, lo conmino a dejar de leer a partir de este momento…
    —Charlie, Charlie, ¿puedo entrar a tu juego?
    Y el lápiz se movió a un “Sí”. Por supuesto, con el miedo atravesado en la garganta, hice mi segunda pregunta…
    —Charlie, Charlie… ¿va a terminar su sexenio Enrique Peña Nieto?
    Y dijo que “Sí”…
    —Charlie, Charlie… ¿obtendrá el PRI mayoría en el Congreso de la Unión?
    ¡Sopas! Que “Sí”.
    —Charlie, Charlie… ¿y en Veracruz, ganará el PRI mayoría de distritos?
    Que responde que “Sí”.
    Ya más confiado, quise ser más osado e hice una pregunta arriesgada…
    —Charlie, Charlie… ¿eres un ser diabólico?
    “Sí”… fue la respuesta que me dejó helado. Con los pelitos de mis brazos erizados, con la piel de gallina, hice otra pregunta…
    —Charlie, Charlie ¿Eres poderoso?
    “Sí”… otra respuesta afirmativa que volvía a hacerme tragar saliva… la ambición se apoderó de mí…
    —Charlie, Charlie ¿Podrías hacerme poderoso?
    Teniendo otro “Sí” sobre mi mesa, ya estaba dispuesto a vender mi alma, cuando un aire de plenitud y benevolencia como el de La Rosa de Guadalupe entró por mi ventana y hubo luz en mi entendimiento… ¡lancé la pregunta que desvelaría el misterio!
    —Charlie, Charlie… ¿te apellidas Salinas de Gortari?
    ¡Claro! ¡La respuesta fue positiva! ¡Y apareció la rosa blanca en mi ventana! Quité los lápices, hice bolitas el papel y mejor me puse a trabajar…
    Sí lector, ríase… pero esto todavía no acaba… lamentablemente dejé abierto un portal porque por los nervios, olvidé decir: “Charlie, Charlie… ¿puedo salir de tu juego?” y creo que ni votando en contra del PRI este siete de junio, la maldición de Charlie terminará…

    smcainito@gmail.com

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