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    Tajin

    Pablo Jair Ortega

    Columna Sin Nombre
    Las fiestas quizás más emblemáticas para Veracruz en los últimos años han sido las que se celebran en el periodo de febrero y marzo: las Fiestas de La Candelaria en Tlacotalpan, el Carnaval de Veracruz, la Cumbre Tajín y el primer viernes de marzo en Catemaco. Todo previo a la Semana Santa, que también genera grandes expectativas de derrama y visitas.

    Los eventos antes mencionados dan identidad, cultura y son orgullo internacional. Tlacotalpan, por ser el corazón del son jarocho tan conocido en casi todo el planeta; el Carnaval, por ser una de las fiestas representativas que también es de alcance nacional; la Cumbre Tajín (el evento más joven) también colocó a un olvidado pueblo papanteco en la mente del mundo; y Catemaco, cuya fama mística ya es legendaria.

    Este año, las fiestas de La Candelaria no lucieron como en otros años y el alcalde Homero Gamboa ya había advertido de la falta de compromiso del Gobierno de Veracruz, a través de la Secretaría de Turismo que encabeza Harry Grappa Guzmán (restaurantero cercano al gobernador Javier Duarte, también conocido en el ámbito político por ser “facilitador”… ¿De qué? ¿Quién sabe?) para depositar 10 millones de pesos que se habían prometido para dichas fechas.

    Al final, a Tlacotalpan sólo le depositaron la mitad. El resultado: una fiesta mediocre, con poca asistencia; sin difusión, falta de espectáculos como el video mapping sobre la iglesia (que ya se había convertido en uno de los favoritos). Este año no hubo artistas, y hasta Juan Gabriel pospuso su asistencia. Lo único que salvó, como siempre, fue el encuentro de jaraneros.

    El caso del Carnaval fue todavía más escandaloso. Al final la fiesta del pueblo se impregnó de escándalos como la corrupción en la elección de la Corte Real del Carnaval, la “renuncia” de una de las princesas (quien fue la que señaló las irregularidades al interior de la organización), así como los problemas con los propietarios de gradas, que también lucieron vacías en al menos un par de los de los deslucidos desfiles.

    Hubo tal desorganización y el fondo, se sabe, fue también la falta de dinero el motivo por el cual comenzaron a vislumbrarse varios problemas, entre ellos problemas para pagarle a proveedores. Quien tampoco no asistió a las fiestas carnestolendas, como es la tradición, fue el gobernador Javier Duarte de Ochoa.

    La Cumbre Tajín se cuece aparte. Creado en 1999 por el gobernador Miguel Alemán Velasco para ayudar económicamente a la región norte de Veracruz devastada por el paso de huracanes, utilizó el cambio de milenio para crear un evento sin precedentes en la entidad, con una producción espectacular y la llegada de artistas alternativos de primer nivel.

    La idea de Alemán también incluyó talleres, temazcales y todo un espacio cultural para la difusión del arte totonaca, llevando al plano internacional la zona arqueológica de El Tajín, que hasta entonces permanecía abandonada y poco visitada.

    Durante los años siguientes, la Cumbre Tajín se fue consolidando como una de las fiestas más esperadas de todos los años no sólo por su cártel artístico, sino por toda la mística que incluía: recibir la buena vibra en el equinoccio de primavera en un lugar sagrado, envolverse entre los aromas del copal, la ruda; las piedras medicinales de los temazcales hechizos; comer bocoles, zacahuil y demás platillos típicos de la región norte del estado.

    Conforme pasó el tiempo, la Cumbre Tajín ya era una fiesta obligada de todos los años para visitar Papantla. Al llegar Fidel Herrera Beltrán al Gobierno de Veracruz, tuvo la “genial” idea de hacer más aldeana la cumbre e incluyó a artistas como “Los Tigres del Norte” y grupos dedicados al corrido, al reguetón y demás representantes de música popular.

    El año pasado ya se veía la crisis en la Cumbre Tajín (aunque el cartel artístico mantuvo la calidad esperada). No invitaron a los medios de comunicación y anunciaron que los que quisieran ir a cubrir, tendrían que pagarse sus propios gastos. Recortaron también las actividades y días.

    Para este año, se adelantó en semanas recientes que la Cumbre Tajín sufriría un recorte de días; nuevamente no invitarán a medios de comunicación a realizar la cobertura, además de que este jueves presentaron un cartel artístico bastante deplorable… por no decir pedorro.

    Uno pensaría que a lo mejor por la edad se desconocen los grupos que se anunciaron (sólo se conoce a Los Cojolites, Plastilina Mosh y a Margarita, la Diosa de la Cumbia), pero para eso se le pregunta a las nuevas generaciones y la respuesta fue la misma: no sabemos quiénes son.

    Luego entonces, artistas deslucidos, recorte presupuestario, menos días y el periodista tuxtleco Édgar Pucheta hace una reflexión al respecto: “Apuesto que estará mejor la cartelera de la fiesta de San Isidro Labrador en Calería, Mpio. de San Andrés Tuxtla, que la de #‎CumbreTajín2016”

    En conferencia de prensa encabezada por Harry Grappa y Salomón Bazbaz, director de la Cumbre Tajín, se anunció que dicho festival se realizará con austeridad: “la derrama económica no fue la misma que en años anteriores, ya que Veracruz no escapó de la crisis económica que se vive y se debieron eficientar los recursos”. Ese fue el argumento.

    En nota de Bernabé Vallejo, de la agencia Multigráfica, Grappa Guzmán aseguró que la inversión para esta magna fiesta de la cultura totonaca “no ha venido en decremento”; que este año se invertirán alrededor de 32 millones de pesos con los que “se mantiene el centro de las artes indígenas durante todo el año y personal del parque temático. En sí lo que cuesta la Cumbre son como 16 millones de pesos”.

    “En Cumbre Tajín no ha venido la inversión a menos, al contrario, entendemos que la situación económica mundial y nacional, nos obliga a hacer festivales dentro del marco de lo posible sin el derroche necesario pero que tampoco dejen de ser lucidores”… ¿Te cae, Harry? ¿Se le habrá olvidado al secretario que tuvieron que reciclar anuncios de ediciones pasadas para promocionar al Tajín en la región?

    Otro de los ejemplos de los fracasos de Harry Grappa como encargado del turismo en Veracruz fue precisamente el primer viernes de marzo en Catemaco, a donde llegaba prensa internacional y cientos de turistas atraídos por el misticismo y brujería. El año pasado, los brujos de Catemaco tuvieron que venir a Xalapa a promocionar el mágico lugar con sus propios recursos ante la prensa estatal, porque no recibieron apoyo alguno de las autoridades.

    Y sí, en 2015, en visita al lugar, los restauranteros, vendedores y anexas, se quejaron de que no hubo promoción por parte de la Secretaría de Turismo. El malecón de Catemaco lució vacío, a diferencia de años anteriores, que se veía abarrotado. Mientras tanto, Harry Grappa andaba promoviendo un evento de rally de autos BMW en la zona Veracruz-Boca del Río (donde quiere ser diputado) que no trajo ningún beneficio a los veracruzanos.

    Este 2016 volvieron a hacer lo mismo: los brujos de Catemaco llegaron a Xalapa y nuevamente promocionaron lo que será la famosa misa negra del primer viernes de marzo, sencillamente porque no reciben el apoyo para promoción.

    En resumen, el secretario Grappa parece tener algo escatológico en cuanto al tema de turismo en Veracruz: la misma materia excrementicia que hizo del turismo en Veracruz es la misma que parece tener en la cabeza, con las aspiraciones a un cargo de elección popular.

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