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    Naldy Rodríguez

    Transparencia 3.0

    Tiene siete años, cursa el segundo año de primaria, y ya la «acosan» para que defina si prefiere al PRI o al PAN. Conoce sus nombres e identifica sus colores, pero aún no comprende el concepto de partido político ni los problemas que desatan las elecciones.

    Insistentes sus dos compañeros, la corretean en el recreo para que les diga si se va con melón o con sandía. Ella rehúye dar una respuesta.

    En casa no tenemos siglas ni colores, somos «apartidista». En lo personal creo en esas frases populares que todos los políticos «están cortados con las mismas tijeras» y «que son harina del mismo costal». Ahí tenemos la inmersión de David Velasco (ex diputado priista) y Ricardo García Guzmán (ex contralor con Duarte) en Acción Nacional.

    Hay honrosas excepciones, las hay, pero para desgracia de los veracruzanos no tenemos muchos casos. En los últimos 12 años vimos crecer una clase política corrupta, insensible y cínica, preocupada sólo por intereses personales o –si acaso– de grupo.

    En elecciones, todo se paraliza y polariza. Más en Veracruz donde las decisiones de la vida pública están dominadas por el poder político y fáctico.

    En precampaña y campañas paran las obras públicas, los programas sociales y las becas; aumenta la violencia y la delincuencia; en las redes sociales pululan fotografías de eventos políticos y comentarios a favor y en contra de un partido y otro; los amigos toman distancian y los enemigos se acercan.

    En medio de esta elección municipal, en Veracruz siguen apareciendo cementerios clandestinos. Además de Colinas de Santa Fe, donde se han encontrado al menos mil fragmentos humanos y 250 cráneos sepultados, se descubrió otra fosa en la comunidad de Arbolillo, perteneciente al municipio de Alvarado… aún se desconoce cuántos cuerpos pudiera contener.

    Reporteros unieron esfuerzos, frente a las diferencias que se puedan tener y sin ánimos de exclusividad, para recorrer los dos kilómetros y medio de un camino de terracería, que divide la civilización de la barbarie en que se convirtió Veracruz, y donde se encuentra el mayor número de cementerios clandestinos provocados por la guerra entre cárteles de la droga.

    En la zona norte del puerto turístico y de carga de Veracruz, en el Golfo de México, se encuentra una colonia llamada Colinas Santa Fe, uno de los últimos asentamientos humanos cercanos a las aguas del mar.

    Ese camino de tierra y terror, está rodeado por médanos cubiertos por una pequeña maleza y llevan a la mayor extensión de tierra con fosas clandestinas que se tenga memoria en México.

    El punto era la transparencia

    En el Congreso del Estado, todas las iniciativas, decretos y puntos de acuerdo que se presenten adquieren un tinte político, otra connotación, un halo perverso.

    Sin ser analista político, me atrevería a decir que el trabajo en la Sexagésima Cuarta Legislatura del estado estará paralizado en los próximos meses. Cada grupo legislativo trae su agenda y en ella no se encuentran temas prioritarios como el de las mujeres (llevamos cuatro meses sin una directora del Instituto Veracruzano de la Mujer).

    Y casi paralizan también la endeble economía del estado al rechazar la reestructuración de la deuda pública.

    El Gobernador Yunes envió una nueva iniciativa de reestructuración de la deuda pública, donde agregó un artículo transitorio para garantizar el cumplimiento de los deberes de transparencia sobre las operaciones para ampliar los plazos y condiciones de pago.

    Esperemos que el tema de la «transparencia» haga reconsiderar a los diputados y no que doblen las manos ante la advertencia que «debían reducir su presupuesto en un 50 por ciento».

    “En política hay que sanar los males, jamás vengarlos”, frase celebre de Napoleón I.

    Twitter ydlan@hotmail.com

    Transparencia3.0@hotmail.com

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