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    Ricardo Vázquez Salazar

    Esfera Política

    Tal y como estaba programado, este miércoles muy temprano el Pontífice recibió a la delegación oficial de Estados Unidos encabezada por su presidente Donald Trump; Ivanka, su hija; su yerno, Jared Kushner; el secretario de Estado, Rex Tillerson; el asesor de seguridad nacional, teniente general H.R. McMaster, y su inseparable Hope Hicks, su portavoz, una mujer de 29 años de edad de singular belleza e inteligencia, de apariencia top model que le susurra al oído, una versión moderna de “La Bella y la Bestia” resumen algunos. La comitiva estuvo conformada  por ocho personas más.

    “Encantado de conocerle” fue la expresión con la que el Papa Francisco le dio la bienvenida a Trump, para de inmediato dirigirse a la Biblioteca privada, donde se sentaron uno frente a otro ante un escritorio. Después de unos segundos de conversación informal, fotógrafos, cámaras de televisión y periodistas fueron invitados a abandonar la sala para iniciar el diálogo privado, con la ayuda de intérpretes. Todo ello con el protocolo de rigor que se cumple con cada jefe de estado que se reúne con el Papa.

    Al no haberse dado a conocer los temas, ni mucho menos los pormenores de la conversación privada entre ambos personajes, y tomando en cuenta que son personalidades completamente distintas una de otra, puede uno dar rienda suelta a la imaginación de todo lo que pudo haberle dicho el Obispo de Roma al presidente estadounidense, y los argumentos tratando de justificarse este último.

    Además de los problemas en Estados Unidos,  es de suponer los asuntos tratados de manera obligada: los atentados cada vez más continuos del Estado Islámico, la fricción con Corea del Norte, el Medio Oriente, los refugiados, la crisis humanitaria en varias regiones del orbe incluida Venezuela y otros puntos más.    

    ¿Qué importancia puede tener para los mexicanos y en particular para los veracruzanos el encuentro entre el Papa Francisco y Donald Trump?

    Simple y sencillamente muy importante puede representar la reunión. De inicio el problema migratorio es un tema sumamente delicado, que comprende varias facetas: las deportaciones de nuestros paisanos, el maltrato y las medidas drásticas que hoy se aplican contra los inmigrantes, la intención de construcción del muro fronterizo, la incertidumbre sobre el futuro del Tratado de Libre Comercio, la cancelación de proyectos de inversión de empresas que generarían miles de empleos en nuestro país, etcétera, etcétera, etcétera.   

    Al tener presente la extraordinaria sabiduría del Papa Francisco, el tacto y la sorprendente capacidad para transmitir sus ideas y dejarlas muy en claro, los mexicanos podríamos abrigar la esperanza de que el Pontífice le haya hecho saber a Trump que no es con odio como se gobierna una nación.    

    “Y la señora, ¿le da de comer “potizza”?”, preguntó sonriente el Sumo Pontífice en español al momento que señalaba a Trump. Melania, por un momento quedó  sorprendida al escuchar la pregunta reformulada en inglés por el intérprete y respondió con una sonrisa: “¿potizza?, sí”, detalle que hizo reír a los presentes.

    La pregunta fue en referencia a la potizza, un pan dulce típico de Eslovenia que el Santo Padre conoce bien por lazos familiares de ese país y por el hecho de que Melania, la esposa de Donald Trump es eslovena nacionalizada estadounidense.

    “Tomaré muy en cuenta todo lo que me dijo”, fueron las últimas palabras con las que Trump se despedía del sucesor de Pedro.  

    rvazquez002@yahoo.com.mx

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