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    Tuxpan

    El Alcalde de Tuxpan, Juan Antonio Aguilar Mancha, pretende privatizar el sistema de agua potable en perjuicio del pueblo tuxpeño. Para ello ha iniciado un procedimiento de municipalización del agua, para posteriormente estar en posibilidades de entregar el servicio como concesión a algunas empresas, con las cuales ya tiene tratos anticipados, externa en boletín, el diputado federal Marco Medina.
    La privatización de los servicios públicos es una bandera que siempre ha enarbolado el Partido Acción Nacional, por lo que no resulta extraña esta actitud. Y es compatible con la política neoliberal en la que han coincidido con sus aliados políticos del momento. Sin embargo, siempre han ocultado sus verdaderos propósitos. Hoy, ese objetivo ya lo tienen avanzado y sin duda lo tratarán de llevar a cabo si no se les detiene y se les desenmascara.
    El camino ya lo tienen ensayado: crear una atmósfera de ineficiencia del servicio actual, destacar algunas inconformidades ciudadanas, generar un consenso sobre la municipalización y, una vez concluida ésta, concesionar el servicio a empresas privadas, con las cuales ya se cuenta para respaldar financieramente estos pasos e, incluso, para promover las candidaturas que les convengan. Habría que cuestionar si la coalición que encabeza el PAN ya cuenta en estos momentos con los dineros de enganche que se utiliza generalmente en estos casos. Habrá que decir en su momento qué otros políticos ya están también metidos en el ajo.
    Cabe señalar que toda política de privatización de un servicio público se ha logrado mediante sobornos millonarios, que en su momento se trasladarán a la ciudadanía cuando tengan que pagar tarifas más altas, convirtiendo un bien público en un negocio particular.
    Tenemos varios ejemplos. Uno de ellos: el exgobernador Duarte, arquetipo de la corrupción en Veracruz y en México, confesó públicamente su corrupta participación con Odebrecht, empresa brasileña a la que concedió la privatización del agua en Veracruz. De esta manera se concesionó al consorcio Grupo MAS el servicio del agua potable en la zona metropolitana de Veracruz-Boca del Río-Medellín, cuyas autoridades municipales cedieron sus facultades constitucionales a la concesionaria. El resultado fue que se encarecieron las tarifas de cobro, la prestación del servicio a la ciudadanía recaba cada vez más quejas y Duarte y sus colaboradores se enriquecieron aún más.

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