Destacado

    Enrique Yasser Pompeyo

    Mesa de Redacción

    El caso de las dos diputadas locales perredistas de la Sexagésima Sexta Legislatura en el Congreso del Estado que traicionaron a su partido, a la militancia y al electorado, no es nuevo, ni es el primero.

    Lidia Irma Mezhua Campos y Perla Eufemia Romero Rodríguez no son las primeras en darle la espalda al Partido de la Revolución Democrática (PRD) tras ser beneficiadas con un cargo de elección popular.

    Como se recordará, en la pasada Legislatura, la Sexagésima Quinta, la diputada Brianda Kristel Hernández Topete fue señalada por la dirigencia por haber votado a favor de remover a Jorge Winckler Ortiz de la Fiscalía General del Estado, así como de apoyar iniciativas de Morena.

    A este, se suma el caso de la legisladora Florencia Martínez Rivera quien sí renunció al sol azteca y se integró de manera formal a la bancada del partido guinda.

    Queda claro que no les importó la lealtad ni la fidelidad, no sólo a los principios, sino hacia los electores quienes respaldaron en las urnas el proyecto del cual formaron parte.

    ¿Qué negociaron? ¿Cuáles fueron los acuerdos? ¿Qué les prometieron? Son las interrogantes que quedan entre los ciudadanos, los militantes y los simpatizantes de ese instituto político, quienes les dieron su voto, además de su confianza.

    Un caso que también se recuerda es el del diputado de la Sexagésima Quinta Legislatura, Alexis Sánchez García, quien fue expulsado del partido Movimiento Ciudadano, tras apoyar a Morena; por ejemplo, votó a favor para iniciar juicio político contra Jorge Winckler Ortiz, así como por la reforma electoral que más tarde fue revocada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

    Tras declararse independiente, Alexis Sánchez García, diputado por Zongolica, se afilió al PRD con la intención de ser postulado a la reelección, pero fracasó en su intento por aparecer en la boleta electoral.

    ¿A cuántos políticos más se verá traicionar a sus partidos a cambio de prebendas, negocios o impunidad?

    enriquepompeyo@hotmail.com