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    Luis Octavio Hernández Lara

    A todas las personas, organizaciones, instituciones, fundaciones y medios de
    comunicación -imposible enunciarles a todos y cada uno- que en esta última década
    han estado cerca del proyecto del Movimiento de Apoyo a Niños Trabajadores y de la
    Calle, Asociación Civil (Matraca A.C.), quiero decirles: GRACIAS.
    Gracias por su apoyo. Gracias por confiar en el equipo general de educadores.
    Gracias por su confianza en mi persona, pero sobre todo, gracias por creer que otro
    mundo es posible para las niñas, niños y adolescentes trabajadores y en situación de
    calle. Sin duda alguna, sin el apoyo de muchos de ustedes no se hubieran logrado
    construir estos espacios. El tejer esperanzas, utopías y sueños para esta población se debió mucho a su cercanía, a su servicio, a su apoyo y a su fe en nuestro proyecto.
    Hoy, se cierra una etapa de mi vida personal y profesional al frente de la dirección de Matraca AC. Fueron muchos retos los que nos trazamos cuando tomamos el timón
    en esta travesía. Fueron muchas metas, sueños e ilusiones que quisimos alcanzar,
    pero también, debo de ser sincero y reconocer que la realidad nos alcanzó y nos
    rebasó.
    Sin duda alguna, a lo largo de este tiempo hubo muchos logros, pero también
    quedaron pendientes por concretar. Estoy seguro, que muchos de estos se irán
    resolviendo en la medida que sigamos sumando esfuerzos por mejorar las condiciones
    de vida de estos infantes, pero también, en la constante lucha por impulsar desde
    nuestros espacios una educación de respeto a los derechos humanos de los niños.
    Estos retos, seguramente, los seguirán asumiendo los compañeros que continúan en
    el proyecto, especialmente Arturo Narváez, sociólogo de formación, joven
    comprometido y estudioso de los problemas sociales, quien asumirá esta nueva
    responsabilidad al frente de la institución, y a quien desde este espacio, le deseo y
    auguro los mejores éxitos.
    Gracias a todas las niñas, niños, adolescentes y sus familias, por enseñarnos su
    capacidad de superar las diferentes situaciones a las que se va enfrentando a pesar
    de las múltiples adversidades y en contra de las decisiones equivocadas que se hacen
    en su nombre; pero también, por enseñarnos a vivir con mayor entusiasmo en medio
    de una sociedad, a veces, tan desigual.
    A mis compañeros educadores les reitero mi reconocimiento por haberme permitido
    caminar juntos durante este tiempo, tratando de impulsar mejores alternativas de vida
    para esta población. A la Red de Amigos de Matraca, por su confianza y apoyo, mi
    sincero agradecimiento.
    Finalmente, a todos una disculpa por algún error o decisión mal consensada y una
    petición a seguir construyendo este tipo de espacios alternativos, para lograr construir una sociedad más justa, equitativa e igualitaria.
    Seguro de que pronto nos encontraremos en otros espacios, me despido de ustedes,
    agradeciéndoles todo su apoyo e invitándolos a continuar construyendo puentes que
    mejoren nuestra relación humana, social y espiritual. Enhorabuena!!!

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