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    Miguel Ángel Gómez Ruiz
    Contrapunto

    El próximo 30 de noviembre, Isabel Romero Cruz dejará la presidencia del Tribunal Superior de Justicia (TSJ). Sí, gracias a Dios se irá de allí y no volverá a ocupar ningún cargo en el servicio público.

    Desde su llegada, traicionó a quienes estuvieron cerca de ella y que inclusive, la propusieron para suplir a Sofía Martínez Huerta, sacada de allí por haberse negado a cumplir los caprichos del gobierno del estado, como lo fue el negarse a darles recursos de ese poder.

    El ejemplo claro de su traición, fue despedir a la magistrada Concepción Flores Saviaga, quien hace apenas unos días cumplió 70 años. Personal de la presidencia le dejó un recado en la puerta de su despacho y le anunció que ese día debía dejar el Poder Judicial.

    Flores Saviaga tomó sus cosas y se marchó, sin embargo, hace unos meses un juez federal protegió sus derechos y le concedió inamovilidad para evitar algún otro abuso contra ella. Como le fueron restituidos sus derechos ella debía regresar a la sala en la que estaba laborando. En lugar de eso la enviaron a las oficinas de visitaduría.

    A la vez, Concepción Flores Saviaga, pese a cumplir 70 años no debía dejar su cargo, debido a que pese que se aprobó en 2017 la reforma para que los magistrados que cumplieran 70 años dejaran su cargo la ley no es retroactiva. Habría que ordenarle a Isabel Romero Cruz a que haga varias planas sobre ello, la ley no es retroactiva. Así de simple.

    Por ello, no debieron dejar el Poder Judicial ni Flores Saviaga, ni Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros, ni Roberto Dorantes Romero ni tampoco Marco Antonio Lezama Moo.

    Tres de estos magistrados lograron amparos. Flores Saviaga que obtuvo inamovilidad y tanto Dorantes Romero y Lezama Moo los ganaron y debían ser repuestos en sus cargos. Pese a ello, Isabel Romero Cruz demostró su insensatez e ignorancia al desacatar las órdenes de los jueces federales. Sólo restituyó a Dorantes Romero, pero desde que éste pisó el Poder Judicial fue silenciado, así.

    Isabel Romero Cruz fue despedida en los 90’s tras ocultar un amparo de un preso. Fue descubierta por la magistrada Teresita Álvarez de Santés quien la despidió, pero Julio Patiño, entonces presidente del Tribunal Superior de Justicia fue auxiliado por Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros, quien le sugirió que en lugar de despedirla, la enviara a un juzgado, a fin de que no se quedara sin trabajo.

    Se fue a un juzgado y nadie supo de ella hasta 2019. Ya estaba prácticamente retirada, pero la propusieron como magistrada pese a que apenas cuenta con una carrera en Derecho. El resto de su semblanza permanece oculta, pero nunca pasó de cargos menores dentro del Poder Judicial.

    No atendió correctamente la pandemia. Ordenó el cierre de juzgados de lo familiar, avaló que se les redujeran los salarios a magistrados pese a que ello estaba prohibido y también avaló que fueran despedidos empleados con experiencia para que ingresaran los recomendados de Cuitláhuac García, Eric Cisneros y Juan Javier Gómez Cazarín.

    Por cierto y hay que recordar esto cada que sea posible, ya como titular del Poder Judicial ordenó que a Mario Santés, hijo de la magistrada Teresita Álvarez Santés, se le retiraran los servicios médicos. Él enfermó de gravedad y no contaba con recursos para atenderse. Murió hace poco sin que dentro del Poder Judicial –en donde dejó su vida- se le apoyara.

    Isabel Romero Cruz se va con la cola entre las patas. En algún momento se tendrá que informar qué ocurrió con el Fondo de Retiro de Magistrados y para la Impartición de Justicia –alrededor de mil 700 millones de pesos- y si se hace justicia tendrá que enfrentar el despido, la inhabilitación y hasta la cárcel por todas las torpezas que ha cometido, entre ellas, desacatar a la autoridad federal.

    Le ha salvado que puso el Poder Judicial en manos del gobierno del estado, pero debe recordar que la justicia llega tarde o temprano, muy a pesar que ella también ya cuenta con 70 años.

    Inseguridad en Veracruz

    Pese al entusiasmo del gobernador Cuitláhuac García sobre que los crímenes se habían reducido casi a cero según sus estadísticas chocholeras, la realidad es que en el estado hay inseguridad en cada rincón.

    El ataque a una familia en Piedras Negras con saldo de cuatro muertos; el ataque a unos huéspedes en un hotel de San Andrés Tuxtla que dejó tres muertos y un ataque a plena luz del día en la zona del Aquarium, nos muestra que todo lo dicho desde hace meses es mentira.

    No se pueden dar cifras alegres, siendo que el estado es segundo en feminicidios y que la extorsión a comerciantes aumenta las cifras dramáticamente. Los grupos delincuenciales se pelean el territorio y aunque vemos en facebook que se presume a la policía, la verdad es que entre nuestros policías y el oficial Matute –el de la caricatura de don Gato- no hay mucha diferencia.

    Peor aún, ni la policía estatal con todo y que se dice que cada elemento gana 16 mil pesos; ni la Guardia Nacional que cada que hay un ilícito sus elementos salen corriendo, ni mucho menos los policías municipales con salarios de entre 5 mil y 7 mil pesos, son capaces de enfrentar a criminales perfectamente armados y que se han burlado en sus caras. Vaya humillación.

    Sólo nos queda como habitantes, pedir a Dios protección y misericordia, pues nuestras fuerzas del orden están, como todo el gobierno, muy atrasados.

    PD. Anunció Marx Arriaga, el recomendado de Beatriz Gutiérrez Muller para una oficina en la SEP, que la educación será democratizada y ya no se privilegiará a los alumnos con mejores calificaciones pues eso deja en mal a los que menos estudian. Ahora se apoyará a los que menos oportunidades tienen (¿?). Es decir, ya no habrá mayores méritos y todos aprenderán lo mismo sin que nadie tome ventaja. No sólo Marx Arriaga, sino todos los funcionarios de Morena sudan pendejez. Así es.