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    Salvador Muñoz

    Los Políticos

     

    Parece broma, pero es en serio. Hacer una “Constitución Moral” puede llevarnos a muchos al escepticismo, a la risa, a la guasa… la intención quizás es de lo más bondadoso que le puedo encontrar a López Obrador si le doy el beneficio de la duda a su pretensión, pero a lo mejor lo chocante estriba en las dos palabras que conforman su pretensión: “Constitución” y “Moral”.

    El querer darle un carácter similar al de la Carta Magna de manera sustantiva, me lleva a pensar que quizás pretenda que la gente lo asuma así, como una Ley que se respete, aunque a fuerza de ser sincero, tengo serias dudas de que nuestra Constitución genere en el ciudadano, ese honor.

    Respecto a lo “Moral”, me incomoda que un asunto que se debe ceñir al interior del hogar, de la familia, de la casa, pueda ser asumido por el Gobierno. Es mi posición primaria al respecto…

    II

    Cuando veo en un video a una mujer que se acerca a la banqueta donde están los platillos de agua y comida de un perro, aparentemente callejero, pero apoyado quizás por los vecinos para tener recipientes donde beber y comer ¡y robárselos! ¡Sí! ¡Robarle al perro sus utensilios!, trato de entender qué obliga a una persona no sólo a llevarse algo que no es suyo, sino abusar de cierto modo de un ser indefenso. Lo peor. A unos metros de esta mujer, otra señora, de más edad que la infractora, omisa, acompaña con la mirada y después a la ladrona de platos en su camino, volviéndose cómplice. Parece broma, pero es en serio: ¿Una “Constitución Moral”? Deja de parecerme por un momento una guasa.

    Sí, es posible que haya más ejemplos crudos de lo que acontece en nuestro entorno que van desde maltrato, abuso, violencia… pero quise exponer éste, quizás por ser “menos cruel”, por decirlo de algún modo.

    III

    Estoy de acuerdo… algo apesta en Dinamarca y ya no es sólo en su Palacio… es en todo el reino, en todo el pueblo… acepto el deshilado del tejido social… aunque me rebelo y considero que esta descomposición pudo haber estado siempre… recuerdo a “Oliver Twist”, a “Los Miserables”, en una de ésas hasta el “Cuento de Navidad” o vámonos más cerca: “Los olvidados” de Luis Buñuel. En Orizaba me tocó ver de cerca algo parecido a lo que retrató el cineasta español en la Ciudad de México… ¿a qué voy con esto? Que quizás antes, era más fácil cerrar los ojos, taparnos los oídos y creer que todo alrededor nuestro, era maravilloso y si no, de las cuatro paredes de la casa no salía… la tecnología, la internet, las videocámaras, dan cuenta todos los días de la miseria humana: gente maltratando ancianos, gente maltratando animales, gente maltratando indigentes, gente maltratando niños, gente matando a mujeres, etcétera… lo raro es que siendo tan exhibida nuestra pobreza de valores, en lugar de generarlos o multiplicarlos, siguen a la baja…

    IV

    El caso más parecido que se tiene en la historia de México a una “Constitución Moral” es la del regiomontano universal, Alfonso Reyes, con su Cartilla Moral, encargo del secretario de Educación Jaime Torres Bodet para que lo aplicaran a los maestros, aunque igual era asequible a adultos (se buscaba su alfabetización, allá por 1945 ó 1950) así como a niños…

    Qué pretendía la Cartilla, ¡ups! muchas cosas, pero se podría resumir así: respeto a uno mismo, tanto en cuerpo como espíritu; respeto a la familia; respeto a los vecinos, a la sociedad, a nuestro entorno; respeto a la patria; respeto a la naturaleza… quizás me exceda en el ejercicio de síntesis pero la base se encuentra allí, en esa palabra: Respeto.

    El asunto en quien lleva una bandera de “Constitución Moral”, es que lo obliga a ser el primer ejemplo y debe arrastrar éste en sus colaboradores o cercanos, por cierto, algunos de ellos muy cuestionados…

    Parece broma, pero es en serio… quién sabe cuánto haya funcionado la Cartilla de Alfonso Reyes en aquellos tiempos… no sé qué tanto impacto tenga una “Constitución Moral” en el Gobierno del Peje… lo único que tengo en claro es que en muchos hogares mexicanos algo se rompió que dejó de verse a la moral como el conjunto de buenas costumbres y normas que regían nuestra diaria convivencia, y acabó por verse como nos la sentenció cínicamente el político Gonzalo N. Santos: la moral es un árbol que da moras… parece broma, pero es en serio.

    smcainito@gmail.com

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